SELECCIÓN

Lucas Torreira es un todoterreno

Con sus buenas actuaciones, el volante hizo recordar a uno de los pilares de este proceso.

Figura. El volante fraybentino controló a Cristiano Ronaldo y fue determinante en la victoria de Uruguay para conseguir la clasificación a cuartos. Foto: Nicolás Pereyra
Figura. El volante fraybentino controló a Cristiano Ronaldo y fue determinante en la victoria de Uruguay para conseguir la clasificación a cuartos. Foto: Nicolás Pereyra

Alguien muy ingenioso puso hace unos días en las redes sociales que Lucas Torreira es como Droopy, un perrito de dibujito animado de la Metro Golden Mayer nacido en la década de 1940. La referencia es a un capítulo especial, en el cual el personaje está en todos lados y enloquece a su archienemigo. El volante de la Sampdoria -quien tiene todo arreglado para pasar al Arsenal de Londres- da la sensación de gozar de ese don de la ubicuidad que le permite estar siempre en el lugar preciso.

“La entrega hasta el final en cada pelota, como todo uruguayo, es parte del equipo. Tenía las dos piernas acalambradas, pero tenía que seguir, no quedaba otra. No se nos podía escapar el triunfo”, dijo luego de concretada la victoria 2-1 sobre Portugal. Fue, luego de Edinson Cavani (autor de los dos goles), el mejor jugador que tuvo Uruguay.

Su despliegue fue brutal. Recorrió 10.708 metros, superando el promedio del equipo que fue de 10.245 metros. Sin embargo, no fue quien más corrió. Ese resultó Matías Vecino, quien tuvo un recorrido de 11.310 metros. Sin embargo, sí fue de los que más balones recuperó. Esto significa que corrió bien y administró sus fuerzas, más allá de su revelación de que terminó acalambrado.

Su irrupción en el equipo celeste fue de menos a más y sorprendió a propios y extraños. Los uruguayos lo conocíamos bien y por algo muchos reclamaron su incorporación a la selección en la etapa final de las Eliminatorias. También está el caso del periodista argentino Mariano Closs, que confesó no saber ni dónde jugaba, por lo cual fue criticado del otro lado del Río de la Plata.

Fue de menos a más, porque debutó en el Mundial ante Egipto jugando sólo ocho minutos, luego pasó a jugar más de media hora en el final del encuentro ante Arabia Saudita y los últimos dos choques, frente a Rusia y Portugal, los disputó en forma completa. Y no es casualidad que Uruguay haya tenido su mejor rendimiento en sus últimas dos presentaciones.

Torreira le ha dado al mediocampo mayor solidez y orden, liberando en cierta forma a Rodrigo Bentancur y a Matías Vecino para que puedan crear más. No obstante, el fraybentino es también uno de los jugadores más certeros a la hora de entregar la pelota. Ante Portugal, por ejemplo, tuvo un 83% de acierto en los pases.

El rendimiento del volante de 1,68 metros ha hecho recordar los mejores tiempos de Egidio Arévalo Ríos en Sudáfrica 2010, cuando Uruguay alcanzó el cuarto puesto mundial. Es, para muchos, el “nuevo Cacha”, lo que para un equipo celeste es algo fundamental. El “5” siempre tuvo un peso muy fuerte en el funcionamiento colectivo de los equipos uruguayos y esta no es la excepción.

Parado como volante tapón delante de la línea de cuatro, es el encargado de cubrir las espaldas de quienes salen a cortar juego. Es muy veloz para ir a presionar y tiene una gran virtud: cuando cae, su reacción para volver a ponerse de pie es rapidísima.

Lo interesante del caso de Torreira es que tiene un futuro increíble. Ya que estamos comparando con Arévalo Ríos, digamos que éste tenía 28 años cuando jugó su primer Mundial, mientras que el fraybentino solo tiene 22.

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