RUSIA 2018

Impo-sible no lagrimear de emoción

El Impo se pintó de celeste para el partido ante Portugal. El pasaje a cuartos fue agonizante e intenso.

Un hincha de Uruguay en la explanada de la Intendencia. Foto: Marcelo Bonjour
Un hincha de Uruguay en la explanada de la Intendencia. Foto: Marcelo Bonjour

La venta de vuvuzelas con los colores de la bandera de Artigas en plena explanada de la Intendencia era un buen síntoma porque recordaba ese sonido que mandó en Sudáfrica 2010.

“Reíte, ¿o sos argentino”, pregunta un vendedor ambulante a tres hinchas que intenta sacarse una selfie a media hora del arranque del partido.

Todos saben que para ser campeón hay que ganar y lo cantan con bidón de vino en mano. Una chica grita desaforada “vamo’ arriba Muslera” y parece que se quedará disfónica, pero su voz permanece intacta y sigue pegando alaridos.

Las cinco bombas consecutivas son la antesala al himno de Uruguay y el anticipo de un festejo que se hará desear. “El que no salta es portugués”, cantan mientras los capitanes Ronaldo y Godín tiran la moneda. El bombo se hace sentir como si fuera la tribuna del estadio. Y el agite no cesa.

“Tres goles”, pronostica un hombre mientras toma un sorbo de cerveza. Siete minutos después, Cavani la manda a guardar y el Impo entero entona con tremenda fuerza el “volveremos, volveremos”.

“Péguenle”, gritan cuando la agarra Ronaldo. “Cuerpo a cuerpo, presiónenlo”, “sacala”, ruegan cuando el rival se arrima. Esa mezcla de euforia y desesperación estará latente todo el partido, y le dará más sentido al festejo.

Un hincha de Uruguay en la explanada de la Intendencia. Foto: Marcelo Bonjour
Foto: Marcelo Bonjour

Unos hinchas venezolanos prometen fondo blanco de vino si gana Uruguay. “Ese gol viene del cielo, es celestial”, dice uno de ellos emocionado como si jugara su Selección.

Cada pelota en las manos de Muslera se festeja como un gol. “Millones de euros y errás ese tiro libre”, le gritan a Ronaldo. Y termina un primer tiempo agónico.

“Si ganamos hoy estamos en la final, no sé si la ganamos, pero estamos”, dice un señor arrastrando la lengua. “Están atacando ellos”, lanza una chica y cae el gol de Pepe. Los charrúas cantan más fuerte que a estos pu... hay que ganarles. Seis minutos después, Edi nos hace volver a festejar con bengala incluida.

Piden un gol más y que Muslera la duerma. Cada pelota perdida es un suspiro y las tapadas un alivio. Si atacan temblamos. El reloj parece estar detenido, y encima el juez adiciona cuatro pero se juegan seis. Se sufre. En la celebración suena fuerte el “Soy Celeste” y se acuerdan de “Argentina que lo mira por TV”.

Los bocinazos y el “volveremos” continúan. La Zabivaka charrúa colocó una alcancía en 18 y Ejido. La mascota ofrece fotos “a voluntad”, y asegura que lo recaudado será invertido en un pasaje a Rusia.

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