RECUERDOS MUNDIALISTAS

Goleadas: Engaños y bromas

Un recuerdo del 20 de junio de 1954

20 de junio de 1954

El Mundial de Suiza 1954 tuvo el mejor promedio de goles de la historia: unos fabulosos 5,38 por partido. Hubo varias goleadas, como el 7-0 de Uruguay a Escocia, pero también resultados inusuales, como Austria 7-Suiza 5, por los cuartos de final.

El 20 de junio, por el grupo 2, se marcaron 18 goles en dos partidos. El favorito del torneo, Hungría, le ganó por 8 a 3 a Alemania Federal en Basilea, en tanto Turquía goleó a Corea del Sur en Ginebra por 7 a 0.

Hungría llegaba a Suiza con un largo invicto. En su último partido de preparación, le había propinado un 7 a 1 a Inglaterra en Budapest. Además de contar con varios cracks, su sistema de juego innovador (un 4-2-4, con doble punta de lanza) hacía estragos en las defensas rivales.

Por su parte, Alemania recién se reintegraba a las competencias internacionales luego que la FIFA le levantara el veto impuesto debido a su papel en la Segunda Guerra Mundial. Por eso no sorprendía un triunfo magiar, aunque las cifras fueron contundentes.

Claro que el técnico alemán, el sagaz Sepp Herberger, había optado por jugar ese día con suplentes, ya que una derrota no afectaría su clasificación (tuvieron que desempatar la posición con Turquía, ganando por 7-2). Así, los húngaros tuvieron menor oposición que la esperada. El primer tiempo terminó 3 a 1 y en el segundo hicieron cinco más. Sandor Kocsis, quien luego sería el goleador de aquella Copa, marcó cuatro veces.

Sin embargo, la figura húngara, Ferenc Puskas, resultó lesionado cuando el alemán Ecker cayó sobre su tobillo. El periodista inglés Brian Glanville la definió como “la falta que ganó el Mundial”, pues Puskas solo regresaría, sin estar totalmente recuperado, para la final... frente a otros alemanes.

Esos otros alemanes consiguieron dar vuelta un 2-0 adverso y se consagraron campeones mundiales el 4 de julio en Berna, tras un partido que encierra otra historia.

La goleada de Turquía, aquel 20 de junio de 1954, tuvo valor más anecdótico que gravitación en el desenlace del torneo. Los turcos, que se habían clasificado al Mundial por sorteo luego de empatar su grupo con España, vencieron a los muy novatos coreanos por siete goles. El capitán de los asiáticos, por ejemplo, jugaba con lentes de armazón, según se ve en la foto al lado.

Para los uruguayos, este partido dio material para muchas bromas: el árbitro fue Esteban Marino, el popular “Turco”, por lo cual a su regreso le dijeron que había favorecido abiertamente a sus “compatriotas”.

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