SELECCIÓN

David vs. Goliat

Lucas Torreira tiene su partido más difícil: frente a Cristiano Ronaldo.

Foto: Nicolás Pereyra
Foto: Nicolás Pereyra

El maestro Tabárez no es hincha de las marcas individuales. Es algo que no viene de ahora. Jamás le gustó. Y eso no variará ni aunque enfrente tenga a Cristiano Ronaldo, uno de los dos mejores jugadores del planeta.

No lo hizo contra Lionel Messi, a quien enfrentó en varias ocasiones entre Copas América y Eliminatorias, ni contra Neymar en las Confederaciones o mismo en las clasificatorias, por citar solo algunos ejemplos. El entrenador no cree en ese método para neutralizar al rival. Sin embargo, tomará recaudos especiales para buscar controlar al delantero portugués.

Como contra Holanda en la semifinal de Sudáfrica 2010, donde Walter Gargano se paró atrás del doble cinco (en ese entonces, conformado por el “Ruso” Pérez y Egidio Arévalo Ríos) para intentar cortarle los circuitos de juego a Wesley Sneijder, ahora el turno le tocará a Lucas Torreira. El fraybentino jugará entre los zagueros y Matías Vecino y Rodrigo Bentancur, con el objetivo de desgastar lo máximo posible a CR7. Es que de eso se trata: de hacerle un seguimiento, escalonarlo e ir sacándolo poco a poco del partido.

Clave. Sin el acompañamiento que tiene en el Real Madrid, con los talentosos Isco y Luka Modric en la mitad de la cancha, Cristiano tiende constantemente a retrasarse unos metros en su selección para entrar en contacto con la pelota.

Con ese indicio, es que Torreira lo tomará como referencia. El máximo recuperador de pelotas de la última temporada en el fútbol italiano tendrá la misión de no dejarlo acercarse al área.

¿Por qué él? Por su ritmo y timing para la marca y porque de los volantes es el que menos tiende a cometer infracciones. Vecino y Bentancur, dos de buen pie y con notables condiciones para iniciar el fútbol celeste, generalmente están más expuestos a caer en faltas ante esta clase de jugadores.

A diferencia de otros cracks, Cristiano suele malhumorarse ante este tipo de situaciones. Si no participa del juego, si no lo dejan desenvolverse con comodidad, el fastidio pasa a jugar un rol preponderante y que se manifiesta de inmediato.

Claro que la actuación que pueda tener Torreira no será la llave para ganar el partido. Al fin y al cabo, y tomando en cuenta el antecedente contra Holanda, el “Mota” redondeó un buen partido, anuló a Sneijder por varios pasajes del partido y así y todo Uruguay terminó perdiendo por otras desatenciones.

La idea es clara. Si Cristiano ya de por sí tiene que arrancar de atrás para generarse juego en esta selección de Portugal, el objetivo es que se desgaste lo máximo posible. Que le cueste quedar cara a cara contra los defensores, que no pueda trasladarla ni quedar en una posición propicia para un remate de larga distancia... Y mucho menos regalarle un tiro libre cerca del área que puede terminar siendo decisivo en las aspiraciones celestes.

Las diferencias están a la vista en este duelo. Uno que recién arranca su carrera contra uno que está en la recta final. Los 1.68 metros y 64 kilos de Torreira tendrán que verse las caras contra el 1.87 de Cristiano y sus 83 kilos de pura fibra. Será una lucha como la de David y Goliat.

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