SELECCIÓN

Fue muy anunciado

Uruguay tuvo la pelota, pero careció de profundidad en los últimos metros.

Foto: Nicolás Pereyra.
Foto: Nicolás Pereyra.

Durante mucho tiempo los equipos uruguayos, y no solo la selección, tuvieron una característica: esperar, lanzar el contragolpe y lastimar con los pases largos. El Peñarol del quinquenio, por ejemplo, era muy criticado por eso, pero que le quiten lo bailado. Y Gregorio Pérez, quien era su técnico, expresaba por entonces: “No es lo mismo el pelotazo que el pase largo y nosotros buscamos pases largos”.

Desde la irrupción de Pep Guardiola como técnico se transformó en un gurú de la posesión. Entonces parece como que el mundo fútbol adoptó eso como ley. Uruguay intenta aggiornarse y afiliarse a esta corriente moderna, lo que está bien porque mientras más se tenga el balón, menos lo tiene el rival. Sin embargo, le cuesta adaptarse. De hecho, los dos partidos los ganó con la vieja y querida pelota quieta.

La cuestión entonces pasa por incorporar lo bueno a lo bueno que ya tiene uno sin renegar de esto. Por eso Óscar Tabárez, luego del triunfo ante Arabia Saudita, rescató que no solo hay que tener posesión, sino hacer algo con ella. “Me preocupó mucho el equipo en el primer tiempo porque pasaban los minutos y no encontrábamos la manera de jugar en cancha rival y crear problemas defensivos a Arabia, y no insistíamos con lo que nos estaba dando resultado: los pases largos. Esto de la posesión de pelota parece que se transformó en algo santificado, pero cuando se hace en zonas intrascendentes y hay dificultades para llevarla al campo rival, hay que buscar oros métodos, sobre todo con los puntas que tenemos”.

Estadísticas. Claramente la crítica fue al rendimiento de los volantes internos, quienes abusaron del toque corto y no pusieron nunca en carrera a los volantes externos y tampoco filtraron pases para Cavani y Suárez. Los números avalan esto. Veamos:

La Comisión Técnica de FIFA hace un informe estadístico del partido apenas finalizado el mismo y el mismo arroja como resultado que Arabia Saudita tuvo más posesión de balón en zona de ataque que Uruguay: 20% contra 16%. De ese porcentaje celeste, el 8% de los avances fueron por izquierda (Cebolla Rodríguez primero y Diego Laxalt luego), 4% por el medio y 4% por derecha (Carlos Sánchez y Nahitan Nández).

El ataque uruguayo fue, además, la zona en la que menos estuvo el balón, porque el 21% del tiempo estuvo en zona defensiva (14% la tuvieron los zagueros) y el 63% la pelota pasó por el medio, con un 32% (la mayor cifra de todo el campo) por el sector del círculo. Y es acá donde tienen valor las palabras de Tabárez, porque se tuvo el balón en una zona intrascendente.

En cuanto a las bandas, la preferida fue la izquierda, porque la pelota circuló por allí un 29% del tiempo y un 21% por la derecha. Arabia, por ejemplo, equilibró sus ataques y tuvo un 30% por izquierda y un 28% por derecha.

En definitiva, estos números tienen su lectura: Uruguay fue un equipo anunciado, que insistió en ir por un solo lado y que tuvo mucho la pelota en el medio pero no la supo profundizar.

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