RUSIA 2018

Antoine Griezmann: el orgullo de Carlos Bueno

El artiguense, a quien Griezmann le pidió termo, mate y bombilla, contó sobre sus andanzas con el campeón.

Foto: Archivo
Festejo. Carlos Bueno y Antoine Griezmann celebran un gol de Real Sociedad, allá por el 2009. Foto: Archivo

"Paaah, no sabés la cantidad de mensajes que he recibido preguntándome por Antoine, ¡si parece que el campeón del mundo fuera yo!”, dijo Carlos Bueno desde Melo, donde defiende a Cerro Largo.

Es que Bueno conoció a Griezmann cuando este tenía solamente 17 años y fue ascendido a la Primera División de la Real Sociedad que dirigía Martín Lasarte. Y aunque le cueste admitirlo fue muy importante para el hoy campeón del mundo.

“Había hablado con él después que le ganaron a Argentina y le había dicho que iban a salir campeones del mundo. Y se rio. Pero el domingo al ver jugar a Francia, me hizo sentir muy orgulloso. Ver todas las cosas que se ponen en las redes sociales y lo que hizo el domingo en la conferencia de prensa es muy emocionante, por lo menos para mí que lo conozco desde que era un niño”, contó Carlos, quien habla seguido con Griezmann.

“Si bien ha madurado un poco, sigue siendo el gurí extrovertido, jodón, siempre haciendo bromas. Aunque futbolísticamente ha crecido una enormidad. Lo miro jugar y es a un toque, dos toques. Parece que no corre en la cancha, pero está siempre solo, bien posicionado y no pierde pelotas. Es bicho, vivo, inteligente y tiene muchas de las mañas nuestras”, agregó el delantero, quien no se sorprendió con la actitud de su ex compañero cuando se colocó la bandera uruguaya sobre los hombros en la conferencia de prensa.

ENSEÑANZA

Pasó lo que aprendió del "Lucho" Romero:

Bueno y Griezmann se quedaban horas tirando al arco y levantando centros después de las prácticas, lo que enojaba a Lasarte porque eso a veces iba contra las cargas previstas para cada entrenamiento. “Antoine me preguntaba sobre el juego aéreo porque yo hacía muchos goles de cabeza sin ser muy alto. Le explicaba los movimientos y el tiempo que uno se tiene que tomar dentro del área. Como mantenerse en el aire, la técnica del salto. Cosas que aprendí del ‘Lucho’ Romero”, explicó. “Le decía que yo siempre salto un segundo antes que el rival. Que él tenía que moverse y llegar al primer palo que cuando se dieran cuenta ya les había hecho el gol. Es muy potente y va bien de arriba”, agregó.

“Si fuera uruguayo lo estarían criticando. La gente de Uruguay estaría hablando, como habla siempre. Pero no creo que a los franceses les haya caído mal ni que lo hayan matado porque él siempre manifestó tener ese cariño hacia Uruguay. Lo tomaron bien, además acababan de salir campeones del mundo, y no creo que les importara que se pusiera una bandera de Uruguay o del que fuera”, explicó. “Lo hizo porque lo sintió, porque él es así. Amable, extrovertido, a pesar de su timidez con la prensa”, añadió el artiguense.

“Vivimos muchas cosas lindas juntos. Él estaba en un proceso de crecimiento futbolístico y también comenzando a ser hombre. Porque como digo siempre, en el fútbol no hay tiempo de ser niño ni juvenil. El día que pisás la cancha de Primera División y ya jugás, la maduración tiene que ser rapidísima porque no tenés tiempo de nada. Hablábamos mucho. Me preguntaba sobre los equipos donde yo había jugado. De los jugadores y de la vida. Sobre todo de cómo vivimos en Uruguay. Yo le contaba que éramos pocos, un país muy chico pero muy apasionado por el fútbol. Un país donde se comía mucha carne, mucho asado y mucho dulce de leche”, contó Bueno quien le regaló su primer mate.

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“Después de la primera parte del año me vine de vacaciones y me pidió que le llevara termo, mate y bombilla. Lo hice y arrancó a llevar el mate a la práctica y no paró nunca más”.

Bueno también lo llevaba a comer a un restaurante de argentinos para que probara el asado. “Pero le explicaba que no era lo mismo que el que se come en Uruguay y que el que uno hace en su propia casa”.

ACTUALIDAD

En Melo a dos horitas de su casa:

Por estas horas Bueno se prepara para disputar la segunda rueda del Campeonato Uruguayo de la Segunda División con Cerro Largo. El equipo al que llegó en febrero de este año marcha tercero en la tabla de la Divisional. “Fue una experiencia nueva para mí, no tenía idea como podía ser jugar en la B, pero como siempre me gustaron los desafíos y las cosas nuevas, acepté. Y la verdad me sorprendió para bien. La B ya no es la de antes, ha cambiado mucho. Todos los equipos juegan bien y las canchas han mejorado. Y estoy en una ciudad futbolera, chiquita y agradable”, contó el delantero quien vive en Melo, pero se va para Artigas, donde está su familia después de los partidos. “Son dos horitas de viaje nomás”, explicó.

Griezmann se acostumbró a ver los partidos de Peñarol en la computadora de Bueno y así se fue haciendo hincha. “Se ponía una camiseta que yo tenía del ‘Tony’ (Pacheco) y cantaba las canciones. Conocía a todos los jugadores y yo me mataba de la risa. Le inculqué todo lo de Peñarol. Le expliqué que era el mejor club del mundo, que para mí era más importante que Barcelona, que el Madrid”, contó.

“Íbamos caminando por la calle y siempre venían siete u ocho gurisas atrás. Tenía 17 años. Yo me reía y él era tan inocente que no se daba cuenta lo que generaba. En una ciudad muy futbolera se había convertido en ídolo del club. Yo le explicaba que ya era el delantero titular y que tenía que hacer goles todos los fines de semana y trabajar para el equipo Y fue entendiendo. Pero tampoco me gusta ese color de que aprendió conmigo. Sólo estoy orgulloso de haber sido su amigo y de haberlo ayudado. De haber estado en sus primeros pasos. Nada más”.

Foto: Archivo
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Hoy “Nico”, el hijo mayor de Bueno le pregunta si retaba a Griezmann como lo reta a él. “Y sí, lo retaba, si era casi un hijo para mí. Los compañeros lo cargaban porque andaba conmigo para arriba y para abajo y él seguía la broma y me decía papi”.

Después que salió campeón Bueno le escribió para felicitarlo y él le respondió enseguida con un audio a los gritos. “Estaba feliz, me dijo que en diciembre venía y que nos íbamos a ver”.

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