ATLETISMO

Los trucos para correr la maratón en menos de dos horas como lo hizo Kipchoge

El keniata es un fenómeno del atletismo, pero recurrió a una organización muy precisa para lograr su histórica marca.

El keniata Kipchoge en el final de la maratón celebrando lo conseguido. Foto: AFP
El keniata Kipchoge en el final de la maratón celebrando lo conseguido. Foto: AFP

El atleta keniata Eliud Kipchoge trepó el sábado pasado en Viena al Everest de los maratones. También ganó su mundial e hizo su propio viaje a la Luna, según las comparaciones que abundaron en la prensa internacional luego que corriera la legendaria prueba en menos de dos horas, algo que se consideraba imposible para cualquier ser humano.

Desde que se atribuye al soldado griego Filípides una corrida de 42 kilómetros desde Maratón hasta Atenas en el año 490 a. C. para anunciar la victoria sobre el ejército persa y luego caer muerto debido a la fatiga, la maratón tiene un halo mítico. En realidad, parece que Filípides fue desde Atenas hasta Esparta para pedir refuerzos, pero el esfuerzo de todos los que corren hoy 42 kilómetros 195 metros de la prueba son dignos de admiración.

Para cubrir esa distancia y detener el cronómetro en 1 hora 59 segundos 40 centésimas, Kipchoge tenía que correr cada kilómetro en 2m 50s en promedio, el equivalente a 422 carreras consecutivas de 100 metros a 17 segundos cada una, sin parar para descansar por supuesto.

Su paso por el circuito del parque Prater vienés alcanzó el ritmo exigido: hizo cada kilómetro en un mínimo de 2m 48 y un máximo de 2m 52.

Kipchoge cruzando la meta en la maratón donde logró el récord. Foto: Reuters.
Kipchoge cruzando la meta en la maratón donde logró el récord. Foto: Reuters.

Cuando entró en los últimos mil metros, los atletas que lo acompañaban se hicieron a un lado y Kipchoge aceleró, hizo un gesto hacia el público y cruzó la línea para abrazarse con su familia y su entrenador.

“Soy el hombre más feliz del mundo en ser el primer humano en correr en menos de dos horas y puedo decirle a la gente que ningún humano es limitado. Espero que más personas en todo el mundo corran menos de dos horas después de hoy”, declaró a poco de concluir su corrida.

El logro le valió un lugar en los futuros libros de historia del atletismo, más un premio de un millón de euros (de un presupuesto total de 15 millones alrededor de su carrera). Sin embargo, el registro no figurará entre los récords mundiales del atletismo, ya que por una serie de razones, su marca no era homologable. Todas esas razones contribuyeron por supuesto a que corriera en menor tiempo que cualquier maratonista.

De cualquier manera, el corredor keniata es el dueño del récord reconocido en una maratón oficial con un tiempo de dos horas, un minuto y 39 segundos, conseguido en Berlín en 2018. Kipchoge (34 años, 1,67 metros de altura, 52 kilos de peso) ganó todas las grandes maratones que corrió, salvo una, en la cual fue segundo. En lo suyo es el mejor, indiscutiblemente.

PREVISIONES

"Manual de instrucciones" para correra una maratón en menos de dos horas

1. Un grupo de 41 “liebres” lo acompañó durante el recorrido. Se turnaron en grupos de siete atletas cada cinco minutos. Varios de ellos eran medallistas olímpicos y mundiales, y recibieron una paga que fue de los 5.000 a los 15.000 euros. Todos corrían formados en forma de “V”, para vencer la resistencia del aire. Y el relevo entre los que entraban a la formación y los que salían se realizó de forma planificada, para evitar el mínimo contratiempo.

2. Todos los corredores iban detrás de un auto, que proyectaba con un láser sobre el pavimento el récord a batir. Además, el coche cortaba el viento que podía llegar de frente a los atletas. El efecto de las “liebres” y el vehículo combinados permitiría un ahorro de cuatro minutos y medio según estimaciones.

3. El atleta usó un calzado deportivo que está en fase de pruebas, pero que según su fabricante, Nike, permite mejorar 4% la performance de quien lo usa. Traducido al cronómetro, representaría un ahorro de un minuto y medio. Los championes tienen una placa de fibra de carbono en la suela, con un efecto muelle, más cuatro cámaras de aire y una protección especial de espuma en el talón, permitiendo un gran retorno energético.

4. El circuito elegido en el Prater de Viena consistió en una larga recta de 2.150 metros, con rotondas al principio y al final. En total, un circuito de 9.600 metros, que se recorrió 4,4 veces. En todo el trayecto, el desnivel era de apenas 2,4 metros, prácticamente inapreciable. Además, la ruta estaba bordeada por árboles, que cubrían cualquier ráfaga de viento. No tuvo entonces que entrar y salir de curvas, o subir pendientes, algo habitual en casi todas las pruebas de este tipo.

5. El avituallamiento del atleta se realizó de acuerdo a un plan predeterminado (los entrenadores se acercaban en bicicleta para suministrarle agua y un gel energético) y no desde estaciones oficiales fijas, como ocurre en las carreras homologadas.

6. Un grupo de ayudantes iba barriendo el pavimento antes que Kipchoge pasara, con el fin de evitar cualquier obstáculo, aunque fuera una piedra minúscula.

7. No se realizó control antidopaje oficial, aunque para evitar cualquier sospecha los organizadores controlaron tanto a él como a sus “liebres”.

Eliud Kipchoge corrió la maratón en menos de dos horas. Foto: AFP.
Eliud Kipchoge corrió la maratón en menos de dos horas. Foto: AFP.

Además... Más allá de esas ayudas de la tecnología y la organización, existen otras razones por las cuales cayó la barrera de las dos horas. Kipchoge es el mayor exponente de la reconocida escuela de maratonistas de Kenia, un país donde parecería que los niños nacen corriendo. Todos esos “trucos modernos” que se vieron en Viena están lejos de sus entrenamientos habituales en el Valle del Rift, a más de 2.400 metros de altura, donde nació y se entrena.

Cada mañana, muy temprano, el grupo de atletas que integra sale a trotar por los polvorientos caminos de la zona. De tarde realizan series de corridas en una pista de arcilla o realizan tandas de 30 a 40 kilómetros en un bosque de eucaliptos y pinos de Kaptagat. Según la prensa europea que lo visitó en sus entrenamientos, nada de eso parece un centro de alto rendimiento deportivo. Es que más allá de cualquier preparación exigente, la maratón reclama otras cosas.

“El atletismo no se trata tanto de las piernas. Se trata del corazón y la mente”, afirma él. A menudo, el corredor de maratón siente, piensa, cree que no da más, pero sin embargo pone entonces en acción un combustible interior que sigue moviendo sus piernas hasta depositarlo en la meta.

Rara vez se le puede apreciar un gesto de fatiga o dolor. Lo habitual es que sonría mientras corre. Sin embargo, admite que la última parte de cada prueba es un desafío doloroso.

En todo caso, la proeza de Kipchoge es resultado de la combinación perfecta de la ciencia y la naturaleza. Aquella dio el soporte para que la resistencia, la técnica, el entrenamiento y la fortaleza mental del keniata funcionaran a la perfección. Fue “un gesto para inspirar al mundo a romper las barreras y perseguir sus límites”, comentó la revista estadounidense Sports Illustrated. Y si bien no se trata de un récord homologado, abrió el camino para que algún día, algún atleta pueda correr en menos de dos horas una maratón oficial.

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