GOLF

Un torneo muy diferente a los tradicionales

Los seleccionados de Europa y Estados Unidos se enfrentan por la Copa Ryder, un desafío que despierta enorme expectativa.

Foto: archivo El País.
Foto: archivo El País.

El golf es la competencia de los caballeros: el que gana festeja discretamente y enseguida saluda con cortesía a los derrotados. El público, que guarda estricto silencio mientras se juega, aplaude después a unos y otros. Pero la Copa Ryder es diferente, pues encierra una rivalidad similar a la del fútbol.

Este duelo, que se disputa cada dos años entre los mejores jugadores de Europa y Estados Unidos y tendrá un nuevo capítulo desde el martes 25 al domingo 30 en Le Golf National (París), registró en el pasado reciente episodios alejados de los usos habituales en este deporte: festejos desaforados, gritos, invasiones de cancha, polémicas...

Se asegura que la Copa Ryder se ha convertido en el mayor espectáculo deportivo global, en cuanto a repercusión mediática, detrás de la Copa del Mundo de fútbol y los Juegos Olímpicos. La última edición, disputada en Minnesota en 2016, tuvo 500 millones de telespectadores en el mundo y fue cubierta por cerca de 2.000 enviados especiales de la prensa.

Todo se explica por un apasionamiento que nadie hubiera imaginado cuando el certamen nació en 1927 como un desafío entre golfistas estadounidenses y británicos, auspiciado por Samuel Ryder, un empresario británico que hizo fortuna vendiendo semillas.

La superioridad norteamericana, edición tras edición, puso en peligro la continuidad de la competencia por simple aburrimiento, hasta que en 1977 el crack de Estados Unidos, Jack Nicklaus, sugirió a los británicos que ampliaran su equipo a jugadores de toda Europa. Ingresaron así nombres de gran valor, empezando por el español Severiano Ballesteros, que cambiaron la historia.

“Con Ballesteros la Copa Ryder tuvo un giro en muchos aspectos y el significado de su participación fue increíble”, declaró una vez el capitán europeo de 1985, el inglés Tony Jacklin.

Desde su primer triunfo en 1985, Europa conquistó el trofeo once veces, contra cinco de Estados Unidos. Los norteamericanos son los actuales campeones, pues se impusieron en 2016 en Chaska (Minnesota), pero en territorio europeo no vencen desde 1993.

Durante mucho tiempo, el torneo se jugó los años impares, pero la edición 2001 fue postergada doce meses pues estaba programada para los días posteriores a los atentados del 11 de septiembre en Estados Unidos. Y desde entonces cae en los años pares.

Tensiones. Una diferencia de la Copa Ryder con el golf de cada semana es que no hay dinero en juego, solo el honor de sus participantes, pese a que se miden los principales profesionales del mundo. De la misma forma, el individualismo habitual en este deporte deja su lugar a un juego de equipos, que se refleja en los abrazos colectivos cuando conquistan el trofeo y en el uso de uniformes, como si se tratara de la camiseta de un club de fútbol.

Todo eso determinó que muchas veces la pasión se pasara de la raya, por lo menos para los estándares del golf. La edición de 1989, por ejemplo, inició una enemistad entre Ballesteros y el estadounidense Paul Azinger, cuando este se negó a que el español pudiera solucionar un problema con una pelota que había quedado injugable. En la edición siguiente, Azinger se quejó de los “ruidos raros” que hacía Ballesteros cuando le tocaba jugar.

En 1991, Corey Pavin y Steve Pate jugaron la copa con gorras de la “Tormenta del Desierto”, un patriótico atuendo militar norteamericano de la primera Guerra del Golfo en Kuwait, algo que no hizo mucha gracia a los europeos.

Pero en 1999 fue peor. El estadounidense Justin Leonard y el español José María Olazábal estaban definiendo su partido y la Copa toda. Cuando aquel embocó un putt que lo acercaba al triunfo, sus compañeros de equipo, sus esposas, allegados y espectadores invadieron el green gritando y festejando, pese a que si Olazábal embocaba a continuación podía empatarlo. Ante ese alboroto, el español perdió su concentración y falló su tiro. Para los europeos, el episodio representó una grave violación a las normas de etiqueta del golf y originó controversias.

Claro que también hubo episodios de notable fair play. En 1969, Jack Nicklaus concedió a su rival Tony Jacklin un putt largo y complicado que sirvió para que Europa empatara el torneo.

Cómo se juega. El torneo se desarrolla a lo largo de tres días, de viernes a domingo, con 28 partidos en la modalidad match play. A diferencia con la mayoría de los certámenes que se emiten por el cable, que son medal play (gana quien menos golpes realiza al cabo de las cuatro vueltas), en el match play cada hoyo es un capítulo y el jugador que gana más hoyos se lleva la victoria. Cuando la ventaja de hace indescontable, se termina el match.

Los dos primeros días tienen lugar 16 partidos por parejas, ocho por día. De mañana, cuatro en el sistema fourball: cada golfista juega su pelota y se cuenta la mejor de la dupla para determinar el ganador del hoyo. Por la tarde, otros cuatro, pero en el sistema foursome, en el cual cada pareja pega alternativamente la misma pelota.

El domingo, finalmente, se disputan 12 encuentros individuales. Cada capitán numera a sus jugadores del 1 al 12 y entrega sus nombres en sobre cerrado, por lo cual los emparejamientos surgen del azar.

Los 12 europeos son el italiano Francesco Molinari, el danés Thorbjørn Olesen, los ingleses Justin Rose, Tyrrell Hatton, Ian Poulter, Paul Casey y Tommy Fleetwood, los españoles Jon Rahm y Sergio García, los suecos Alex Noren y Henrik Stenson y el norirlandés Rory McIlroy. El capitán es el danés Thomas Bjørn.

Se trata del mejor equipo europeo de la historia según la clasificación de sus integrantes en el ranking mundial, aunque en la Ryder esto es relativo. Entre los 12 suman casi 150 triunfos, de los cuales ocho fueron en Majors.

Los 12 estadounidenses son Dustin Johnson, Brooks Koepka, Justin Thomas, Bryson Dechambeau, Rickie Fowler, Jordan Spieth, Patrick Reed, Bubba Watson, Tony Finau, Webb Simpson, Tiger Woods y Phil Mickelson. El capitán es Jim Furyk. También es un gran equipo: sumando los triunfos de cada uno, superan las 200 victorias, de las cuales 31 fueron en Majors.

Todo indica que será un nuevo duelo apasionante, capaz de levantar a los espectadores de sus asientos.

La experiencia de Woods y Mickelson

Entre las estrellas del golf que estarán en París hay dos que merecerán un seguimiento especial. Uno es Tiger Woods, que regresa luego de dos ediciones ausente debido a sus lesiones y problemas personales. El otro es Phil Mickelson, que se convertirá en el jugador con más participaciones de la historia de la Copa Ryder al alcanzar su duodécima edición.

Ambos aportarán su experiencia al equipo de Estados Unidos.

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