TELEVISIÓN

La serie sobre Carlos Monzón que da que hablar

La historia del campeón femicida de boxeo revolucionó a Argentina luego de que saliera a la luz.

Carlos Monzón

La historia de Carlos Monzón resulta mucho más impactante que cualquier ficción. Un hombre salido de la pobreza extrema alcanza la gloria deportiva como campeón mundial de boxeo. Con ella llegan el dinero y la fama, y esta además lo convierte en actor de cine. Se codea con famosos de todo el mundo. Sin embargo, después de su retiro mata a su mujer y va a la cárcel. Y cuando está a punto de recuperar la libertad, muere en un absurdo accidente de auto.

Contado así parece difícil explicar por qué esa vida no se filmó antes. La serie Monzón, que terminó el lunes pasado por el canal de cable Space, recordó esa peripecia a sus contemporáneos, se la presentó a los más jóvenes y, sobre todo, hizo hablar a toda Argentina, porque se trata de uno de sus ídolos caídos y, a la vez, involucra a otros ídolos tan reales como el protagonista.

La razón central de esa tardanza puede buscarse en el hecho de que la sociedad está cambiado. Hoy la violencia contra la mujer, aunque sigue siendo una lacra, es condenada con una firmeza ausente en el pasado. Algún medio argentino habló de la serie sobre “Carlos Monzón, el femicida”, cuando antes hubiera dicho “Carlos Monzón, el excampeón mundial”. Por matar a su pareja, la uruguaya Alicia Muñiz, Monzón fue condenado a 11 años de prisión. No existía entonces en la legislación argentina la figura del femicidio. Si el juicio hubiera sido en el presente, la pena podría haber llegado a la reclusión perpetua.

La serie gira sobre dos ejes: el asesinato de Muñiz y la carrera deportiva de Monzón. En casi todos los capítulos, salvo el último, la trama salta de los hechos ocurridos en Mar del Plata en febrero de 1988, a su ascenso en el pugilismo hasta la corona mundial. Sin embargo, no se trata de senderos separados: la misma violencia que llevaba a Monzón a aniquilar a sus rivales sobre el ring estaba presente en su vida. Se sabe que le pegó a todas sus mujeres. Y tenía la piña fácil para cualquiera. El escritor Osvaldo Soriano contó que una vez fue a entrevistarlo junto a un colega. Este le discutió una nimiedad y Monzón quiso pelearlo allí mismo.

Sobre el cuadrilátero, pese a todo, era frío y hacía lo que le indicaba su entrenador, Amílcar Brusa. Pero mantenía ese instinto salvaje, que se reflejaba en su mirada.

La cara boxística de la serie está muy bien narrada. Por ejemplo, el nocaut a Nino Benvenutti, que le dio el título mundial, es una coreografía calcada del combate real. Los especialistas en la carrera de Monzón han advertido algunas licencias del guión, pero no cambian la esencia de la historia.

Esas concesiones a la ficción resultan más frecuentes en la trama del crimen, pues se pone un acento en supuestas vinculaciones del entorno de Monzón con el narcotráfico que aparentemente no existieron. Muchos nombres fueron cambiados, aunque a nadie escapa que por allí están Alberto Olmedo y el “Facha” Martel, este bastante desfavorecido. Por supuesto, también Susana Giménez.

En el último capítulo ya no aparece el boxeador, salvo en su condición de celebridad, que hace volver la cabeza a la gente que se lo cruza. Solo hay espacio para el conflicto con Muñiz y finalmente el asesinato, mostrado con crudeza. Por supuesto, a esa altura ya no queda nada del campeón.

Dos actores en la piel del protagonista:

La serie Monzón fue producida por Pampa Film y Disney Latino. Fue dirigida por Jesús Braceras. Mauricio Paniagua interpreta al boxeador joven, Jorge Román al protagonista luego del retiro.

Carlos Monzón nació en San Javier (provincia de Santa Fe, Argentina) en 1942 y falleció en 1995 en un accidente en una ruta de su misma provincia cuando volvía a la cárcel tras una salida transitoria.

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