JUEGOS OLÍMPICOS

Cuando todo queda en casa

Los hermanos Grael, dirigidos por su padre, buscan alargar su leyenda en Río.

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Veterano. Torben Grael durante la competencia de la Volvo Ocean Race en 2009; hoy está retirado y entrena a sus hijos. Foto: AFP

Los compañeros de equipo en los Juegos Olímpicos tienen el compromiso de permanecer unidos. Y mucho más si el que compite a su lado es su hermano y el entrenador es su padre. Así son las cosas para la regatista brasileña Martine Grael, que correrá en la clase de vela ligera 49er FX. Su hermano Marco compite en la versión masculina 49er. Torben Grael es su progenitor y entrenador jefe.

Una excursión familiar en la que hay que luchar contra los mejores atletas del mundo ante una audiencia global puede sonar estresante, pero para esta familia real de la navegación las cosas son diferentes. "Es muy lindo competir junto a mi hermano", dijo Martine en una base militar de Rio que alberga a parte del equipo olímpico brasileño. "Navegamos en equipos diferentes, así que tenemos la posibilidad de intercambiar información que nos ayude a los dos". Torben Grael, de 56 años, es una leyenda que ganó cinco medallas olímpicas de vela. Pero ésta es su primera experiencia como entrenador, y coincide con el debut olímpico de sus chicos. "Es mi primera vez y mis hijos también participan, así que es como competir por primera vez", afirma sin admitir los nervios. "Es necesario estar muy enfocado". "Desde que ellos decidieron navegar y competir han tenido esta presión y están acostumbrados", añade.

Cuarta generación.

Si Martine, de 25 años, o su hermano Marco, de 27, obtienen alguna medalla en los Juegos de Rio ingresarán a los libros de la historia olímpica junto a su padre y su tío Lars. Lars Grael, dos veces medalla de bronce y campeón mundial, estuvo cerca de morir cuando en 1998 un hombre borracho a bordo de una lancha a motor embistió su velero. A causa del accidente debieron amputarle su pierna derecha. Contra todo pronóstico, regresó a las competencias de alto nivel en la categoría Star, en la que puede integrar la tripulación a pesar de su discapacidad.

Torben, que tiene un palmarés con dos medallas de oro, una de plata y dos de bronce, comparte el récord de cantidad de medallas olímpicas en vela con el británico Ben Ainslie y el brasileño Robert Scheidt. El abuelo de Torben, un inmigrante danés, fue quien trajo consigo la pasión por la navegación al llegar a Brasil un velero de la categoría 6 metros. La pequeña embarcación había sido usada por el equipo olímpico de vela de Dinamarca en 1912, cuando ganó la medalla de plata, y pronto la familia se "apasionó por la regata en la Bahía de Guanabara", afirma Torben.

Dos de los tíos de Torben representaron a Brasil en los Juegos de México-1968 y Munich-1972, y transmitieron la pasión a la generación siguiente. De la misma manera, Marco y Martine conocieron el mar desde muy pequeños y comenzaron a tomarse en serio las competencias de Optimist con apenas 11 años. "Siempre me gustó navegar, desde una edad temprana. Vivía cerca del agua y siempre tuve contacto con el mar", relata Marco. Torben afirma que el deporte que practican es tan complejo, que sus hijos se han beneficiado simplemente por haber crecido entre los regatistas. "Hay conocimientos técnicos que les vas pasando", asegura.

¿Cómo es lidiar con un jefe que es tu padre? Los Graels son cuidadosos y evitan insinuar cualquier trato especial. Conocerle íntimamentequizás sí les traiga una ventaja. "Es un hombre de pocas palabras, así que a veces debes interpretar lo que dice", zanja Martine.

Torben, navegante experimentado de cara curtida y manos fuertes, afirma que hasta puede ser un poco más duro con sus hijos que con el resto. "Tengo que mostrar que estoy actuando correctamente", afirma. "Quizás por esto ellos pueden sufrir un poco más".

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