HISTORIAS

Pura vida: uruguayos en los Juegos Mundiales de Trasplantados

Del 17 al 24 de agosto un grupo de personas trasplantadas participará en los Juegos Mundiales en Newcastle (Inglaterra), entre más de 3.000 deportistas de 60 países. Se competirá en 16 deportes y por edades, desde los 18 hasta más de 80 años.

Delegación uruguaya del Mundial de Trasplantados. Foto: Archivo.
Delegación uruguaya del Mundial de Trasplantados. Foto: Archivo.

Un tiempo atrás estaba convencido de que gozaba de buena salud, pero en una donación de sangre descubrieron cierta anomalía, con el virus de la hepatitis C. Estudios posteriores indicaron un daño hepático importante. A partir de entonces mi vida cambió.

La muerte me invitó a bailar varias veces pero preferí luchar y esperar la invitación de la vida. Internaciones en CTI, largos tratamientos (dos años), con efectos secundarios importantes, para poder eliminar el virus. Pero esos tratamientos no dieron el resultado esperado e ingresé a lista de espera.

El camino se hizo lento varios años, aguardando esa llamada que podía ser el pasaporte a una nueva vida. Ese tiempo no fue fácil pero lo pude resistir gracias a mi familia y al equipo médico que me atendía. Fueron momentos difíciles, en los que uno se preguntaba qué llegaría primero, la muerte o la llamada…

Un día apareció esa llamada y con ella un tsunami de emociones encontradas, donde la esperanza y el miedo se potenciaban por igual. Desperté y 65 puntos de sutura en mi abdomen eran la comprobación de que había pasado el trámite del trasplante de hígado con éxito. Sin embargo, las dudas seguían, la incertidumbre de cómo iba a ser mi vida, qué iba a poder hacer y qué no, qué comer, cuáles serían mis limites. Muchas preguntas sin respuestas inmediatas. Solo el tiempo me las iba a poder responder y el tiempo me las respondió.

En una buena comunión, mi viejo cuerpo y mi nuevo órgano comenzaron a darme las respuestas. Comencé a sentir una energía que por muchos años estuvo ausente, a tal punto que me propuse varios homenajes como agradecimiento a los donantes.

Fue así que esta nueva vida me llevó a cruzar los Andes en bicicleta desde Argentina a Chile, atravesar los Alpes desde Austria a Italia, correr una carrera de tres días en el desierto de Atacama (Chile), pedalear a 4.000 metros de altura en Salta, participar de varios Juegos para trasplantados Latinoamericanos y varios Mundiales (Suecia, Sudáfrica, Argentina, España y próximamente Inglaterra).

El deporte ha sido una herramienta que me ha permitido varias cosas: demostrar la calidad de vida de una persona trasplantada, sensibilizar y concientizar a la sociedad sobre la donación de órganos, poder trasmitir un camino de esperanza para los casi 500 uruguayos que hoy esperan un trasplante.

Muchas personas heredan dinero, propiedades, profesiones; los trasplantados heredamos vida y honrar cotidianamente esa herencia de vida recibida es un compromiso que asumimos. Somos producto de la solidaridad de muchos y hasta de algunos que son anónimos. Una vez escuché una frase que me impactó, quedo acuñada en mi mente y hasta hoy es mi frase de cabecera: la vida vívela, luego dónala.

(Testimonio de Sergio Miranda, trasplantado de hígado, que competirá en ciclismo y atletismo por Uruguay en Newcastle. El resto de la representación celeste está integrada por Miguel Yelos (trasplantado de riñón) en ciclismo; José Fernández (riñón) en atletismo (bala, jabalina, disco y ballthroog ) y bowling recreativo, profesor Irineo Rocha (team manager); María Luisa Picardo (team manager alterna, trasplantada de médula).

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