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Un puñado de récords e instalaciones, el legado de Toronto

Estados Unidos logró colocarse en el primer lugar, superando al local Canadá. En tercer lugar, se encuentra Brasil, que se prepara para los Juegos Olímpicos de Rio 2016.

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La gimnasta Karla Díaz, de México, durante su presentación en la competición de gimnasia rítmica en la categoría de aro hoy, en los Juegos Panamericanos 2015.

Como ocurre en todo gran evento deportivo, los XVII Juegos Panamericanos de Toronto (Canadá) dejarán para la historia un buen puñado de éxitos, récords y vencedores, así como las habituales decepciones dentro y fuera de los recintos deportivos.

Cuando el próximo 26 de julio se apague el colorido pebetero que luce a los pies de la Torre CN, el emblema de la ciudad canadiense, se seguirá hablando de un nadador brasileño -Thiago Pereira- que se ha convertido en el mejor coleccionista de medallas de la historia de los Juegos Panamericanos.

De las 23 preseas que tiene en su poder, cinco se las lleva de las piscinas de Toronto. Y no es el único acaparador de trofeos.

Dos gimnastas, la local Ellie Black y el colombiano José Calvo, también lucen otras cinco, mientras que un grupo de ocho deportistas -la mayoría nadadores- ya presumen de cuatro trofeos, y no serán los únicos porque solo acaba de pasar el ecuador de la competición.

También quedará para el recuerdo la fábrica de récords en la que se ha convertido la piscina del Centro Acuático Panamericano (PAC, por sus siglas en inglés) gracias a un diseño que la hace tan rápida que se han batido 28 marcas de la competición en los cuatro días de pruebas.

Se trata de la mayor instalación construida específicamente para estos Panamericanos y el secreto está en su diseño. Tiene tres metros de profundidad, como pocas en la actualidad, lo que reduce las turbulencias del agua alrededor de los nadadores lo justo para ganar unas centésimas vitales para bajar una marca.

El PAC y otras ocho instalaciones de nueva construcción, más la renovación de otras doce -con un presupuesto total de 700 millones de dólares- serán el gran legado de los Panamericanos para Toronto y sus alrededores.

A la espera de que empiecen las pruebas de atletismo, el deporte estrella en este tipo de competiciones, el buen papel de los nadadores brasileños a un año de los Juegos Olímpicos de Río ha sido de los aspectos más destacados.

Estados Unidos ha tardado ocho días en ponerse al frente del medallero general, su lugar habitual en Panamericanos, aunque la anfitriona Canadá, con la delegación más numerosa, le pisa los talones con un gran papel hasta el momento y dominio total en algunas disciplinas.

A un año vista de Río 2016, Brasil se ha asentado en la tercera plaza por delante de Cuba, un país que tradicionalmente acaba segundo y que este año tendrá muy complicado repetir esa posición. Colombia, quinta con 19 oros, está desempeñando un buen papel en Toronto.

En el aspecto negativo de Toronto 2015, un clásico como el dopaje. Por primera vez se ha aplicado la nueva normativa de la Agencia Mundial Antidopaje, aprobada en enero de este año, más exigente, y al menos cuatro deportistas ya hayan dado positivo y un quinto está a la espera de confirmación.

También ha habido quejas por la dispersión de las instalaciones, con algunos recintos deportivos a más de dos horas y media por carretera de Toronto, una ciudad que ya de por sí sufre problemas de tráfico que se han acentuado estos días.

Aunque si le preguntan a los periodistas que han cubierto la competición desde el Centro de Prensa, seguro que la respuesta sería unánime: lo peor no han sido las largas jornadas de trabajo ni la incomodidad del transporte a algunas sedes, sino el intenso frío que han pasado por la potencia de un aire acondicionado que, por momentos, recordaba someramente al clima de Toronto en invierno.

Las mantas, forros polares y otras prendas de abrigo utilizadas durante estos días, en pleno julio, así lo atestiguan. 

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