JUEGOS PANAMERICANOS

Pablo Aprahamian y un objetivo ambicioso

Quiere llevar al judo de Uruguay hasta podio en los Juegos Panamericanos de Lima: "Es algo ambicioso y lo tengo claro, pero para el nivel actual de mi categoría y por lo hecho en los campeonatos anteriores, se puede", tiró.

Pablo Aprahamian. Foto: Gerardo Pérez.
Pablo Aprahamian. El judoca de 32 años se apronta para los Juegos Panamericanos y su gran meta es subirse al podio. Foto: Gerardo Pérez.

La experiencia olímpica en Río de Janeiro 2016 marcó un antes y un después en la carrera deportiva de Pablo Aprahamian.

Hoy, a sus 33 años, se apronta para ser el único representante del judo celeste en los Juegos Panamericanos de Lima 2019 y va por el premio mayor: una medalla.

En ranking panamericano lo clasificó a Lima luego de que se sumaran cuatro competencias internacionales en los últimos dos años. “En mi categoría (menores de 100 kilos) competimos 24 deportistas y terminé séptimo consiguiendo la clasificación a falta de un torneo”, le contó Pablo Aprahamian a Ovación.

Después de sellar ese boleto a los Juegos Panamericanos, el judoca comenzó la preparación en Montevideo y salvo una competencia internacional en el Open de Ecuador, todos los entrenamientos los viene llevando a cabo en Uruguay: “El día de entrenamiento es movido porque incluye la parte física y técnica, pero trato de ser organizado. Lunes, miércoles y viernes voy a Aguada, martes y jueves a Montevideo Rowing y también hago físico en Náutico y en la Pista de Atletismo”.

“Lo mejor de esta etapa es que la organización fue buena y a pesar de ir de un club a otro, sabemos bien qué día nos toca cada cosa y dónde. Por ahí la gran desventaja fue que hubo un Grand Prix en Canadá y un camp de entrenamiento con gente de muchos países y de gran nivel mundial que hubiese significado un punto alto en mi preparación porque no estoy ni ahí de menospreciar el nivel local, pero no es lo mismo entrenar con deportistas de nivel mundial que con otros que lo hacen de manera amateur en Uruguay. El judo es un deporte de contacto y ese fogueo contra gente que está mejor que vos es fundamental”, explicó.

En un deporte como el judo que en Uruguay no tiene un gran potencial, Aprahamian es el abanderado de una generación que demoró en tener un recambio: “Acá tenemos el problema de la no profesionalidad en este tipo de disciplinas. Siempre estamos atrás, pero esa es una excusa que debemos dejar de lado y aprender a superarla. Yo pude y muchos otros también. Hay dificultades, pero hoy en día hay un grupo de sub 20 que tienen ganas de llegar al alto nivel y es difícil porque la madurez llega un poco tarde y recién están creciendo. Yo tengo el recuerdo de mi generación que no tuvo un gran recambio y ahora están saliendo muchos chicos que quieren competir y crecer. Es alentador”.

Lima 2019 será la primera experiencia de Aprahamian en los Juegos Panamericanos y llega con la confianza para alcanzar un podio: “Sé que es posible pelear por una medalla en Perú. Si le pongo ganas, si termino una buena preparación y no cometo errores, se puede. Es difícil, pero mi gran objetivo es ese. Es algo ambicioso y lo tengo claro, pero para el nivel actual de mi categoría y por lo hecho en los campeonatos anteriores, se puede. La concentración y la focalización es clave para poder lograr esa meta porque el judo no es un deporte que dure mucho tiempo. Acá tenés un combate que puede durar unos segundos, por eso estoy confiado en poder tener una buena actuación y alcanzar un podio panamericano”.

La experiencia en Río fue clave

Pablo Aprahamian fue el representante del judo uruguayo en los Juegos Olímpicos de Río de Janeiro 2016 y eso fue clave en su carrera.

“La experiencia olímpica es única. Me dio un plus que antes no tenía. Más confianza a la hora de competir y sobre todo respeto por los demás porque de ahí en más todo pasa a ser diferente”, le contó a Ovación.

“Después de Río 2016 pude conseguir medallas sudamericanas, panamericanas y en los Juegos Odesur. Generé una base que fue mejorando y se fue confirmando con el paso de los años”, agregó.

Por último Aprahamian remarcó que “ser un atleta olímpico genera muchas cosas positivas en los más chicos también porque muchas veces nos ven como referentes del deporte”.

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