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Oro, récord y ambulancia

La marchista María González obtuvo el primer lugar y tras cruzar la meta final, se desvaneció.

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María Gonzalez

La mexicana María Guadalupe González, de 26 años llegó a estos Panamericanos dispuesta a ganar su prueba y a sumar un récord a su palmarés. El domingo arribó al circuito de marcha trazado a la orilla de lago Ontario y dominó la competencia de punta a punta, a pesar de las desgastantes condiciones del clima.

Sobre el kilómetro 10, la mexicana llevaba un tiempo que hacía suponer que el récord de los Juegos Panamericanos sería suyo (43:49) y le sacaba 34 segundos de ventaja a su inmediata perseguidora, la brasileña Erica de Sena. Para el kilómetro 15, el esfuerzo se dejaba ver en su andar. La pregunta era si podía mantener el ritmo. Lo hizo, siguió su paso por inercia y en cuanto cruzó la meta se desmayó.

En brazos la trasladaron a la zona de recuperación de los atletas. Pronto se le aplicó agua fría para refrescarla y suero oral para rehidratarla. Ella tardaba en reaccionar. "¿Cuánto tiempo hice?", dicen que preguntó una y otra vez con insistencia. Le hicieron saber que había terminado con 1h29:24, y que el récord panamericano ya era suyo. Ella sin recuperar la conciencia del todo atinó a decir: "yo quería bajar de 1h28".

Como María Guadalupe no se recuperaba por completo la subieron a una ambulancia para llevarla a una clínica a estabilizarla. "En la ambulancia me sentía muy mal y me decía ¿pero qué estoy haciendo? ¿por qué lo hice así? creo que ya ni veía la meta", contó la mexicana ya con la medalla de oro en sus manos. "A pesar de todo, me sabe bien el triunfo".

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