SURF

Olarte, el bicampeón uruguayo

Es uno de los seis representantes que tendrá el país en el Mundial de Surf dentro de 13 días.

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Sebastián Olarte. El tres veces campeón uruguayo. Foto: Marcelo Bonjour

Cuando estoy en el mar siento una conexión con la naturaleza. En la tierra tengo una huerta para aportar mi granito de arena, para ayudar con la rehabilitación de ella", dice Sebastián Olarte, bicampeón nacional de surf uruguayo y uno de los seis integrantes que representará al país en el Mundial que se disputará a partir del 31 de mayo en Nicaragua.

A los 23 años logró el título en tres etapas de las cuatro que completan el campeonato organizado de la USU. Es la segunda vez consecutiva que logra el primer puesto y la tercera en su carrera. Además, volverá a representar a Uruguay en el Mundial de Surf organizado por la International Surfing Association junto a Francisco Morisini, Lucas Madrid, Segundo Vargas, Delfina Morisini (la campeona nacional) y Belén Barreiro, donde intentará mejorar la actuación del año pasado, el número 13, siendo la actuación más destacada de la historia.

Se repiten cuatro deportistas del grupo que participó del mundial del año pasado. Solamente Belén y Francisco, por su juventud, no han disputado campeonatos open (máxima categoría), pero sí tienen experiencia en juveniles.

El coach de la delegación es Gastón Scala, quien fue elegido por su conocimiento de los competidores, el entrenamiento que deben realizar, las olas y las playas de Popoya, donde se disputará el torneo.

"El objetivo principal es intentar dejar al país en la mejor posición posible. Es difícil salir campeones porque en un mundial competís con países como Australia, Hawai, Estados Unidos, entre varios y tienen una cultura del surfing muy fuerte. Están súper entrenados para eso, hacen campeonatos internacionales afuera. Nosotros que somos más a la guerrera, a la garra charrúa, es un poco complicado, pero uno siempre tiene que soñar con eso".

Además, contó que los principales factores que influyen en las competencias de surf son la suerte de qué tipo de olas te toque en los diez minutos que dura cada batería de competición y el saber controlar los nervios para poder hacer el puntaje ideal y poder pasar de fase.

Nacido en Punta del Este, hijo de un carpintero y una artista plástica, Sebastián es el tercero de cuatro hermanos: tres hombres y una mujer. Dedica su vida entera al surf y le gustaría poder mantenerse del deporte, pero a pesar de ser el bicampeón nacional le es muy difícil. La necesidad económica es uno de los motivos por los que tiene una Escuela de Surf en la desembocadura de la playa de La Barra, donde trabaja sobre todo en verano. "Es un trabajo zafral, como el de la mayoría de la gente de la costa. Después sobrevivo con lo del verano y haciendo changas. Ahora cada vez es más complicado porque la temporada es cada vez más corta y se gana menos dinero, ya que la gente gasta menos".

Otro es porque siente la necesidad de devolverle a las futuras generaciones la generosidad que tuvieron con él cuando era chico al enseñarle sobre el surf. "Siempre se aprende en base a la práctica, pero los primeros pasos me ayudó a darlos Juan Aroztegui, que siempre estuvo ahí para darme una mano. Es fundamental en esos primeros pasos la ayuda de alguien que sepa del deporte. Después es constancia y hay que saber que siempre seguís aprendiendo".

Sobre la actualidad del deporte en Uruguay, analizó: "Por suerte está creciendo y cada vez son más los chicos que se interesan en practicarlo".

En el mar también está la garra charrúa

Muchas veces las debilidades se transforman en fortalezas. Este es el caso de los surfistas en Uruguay, según Sebastián Olarte. El hecho de que en el país no haya olas muy buenas para practicar el deporte, provoca que los deportistas tengan una falta de constancia a la hora de entrenar. Pero esas mismas olas de rendimiento medio son las que hacen que cuando los uruguayos salen a competir al exterior se sepan desenvolver cuando tocan malas olas y se adapten con facilidad a las buenas. "En eso somos muy similares a los brasileños. No sufrimos si tenemos mala suerte y nos adaptamos mejor a las buenas condiciones que pueda tener el mar". Sobre las playas del mundial en Nicaragua, cuenta que son de las mejores que conoce. La conjunción de la montaña con el mar provoca que constantemente haya muy buenas olas.

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