AUTOMOVILISMO

Niki Lauda: una vida al límite

El tricampeón del mundo de Fórmula Uno falleció en Zúrich a los 70 años.

Niki Lauda

El lunes pasado, en la ciudad de Zúrich, se produjo el fallecimiento de Niki Lauda, uno de los más grandes y exitosos pilotos de la Fórmula Uno.

El austríaco debutó en la máxima categoría en el año 1971 integrando el March Racing Team, pasando en 1973 al equipo BRM, para arribar al año siguiente a Ferrari.

Con el equipo de Maranello Lauda conquistó el campeonato mundial de 1975, luego de haber obtenido cinco victorias superando a su escolta, Emerson Fittipaldi del equipo Lotus, por 19.5 puntos.

Al inicio de la siguiente temporada todo hacía prever que el austríaco iba a ser uno de los grandes protagonistas del campeonato y firme candidato a calzase la corona.

Lauda logró la victoria en cuatro de las seis primeras fechas y fue segundo en las otras dos, sacando una ventaja que, al llegar a la mitad del campeonato, parecía ser indescontable para sus rivales. En la novena fecha volvía a ganar, pero la siguiente carrera le depararía el momento más duro y difícil de su trayectoria.

En la segunda vuelta del Gran Premio de Alemania, disputado en Hockenheim, en una pista húmeda por la lluvia caída, Lauda perdió el control de su Ferrari, estrellándose contra el guard rail, lo que provocó que el auto quedara envuelto en llamas inmediatamente, con el austríaco inerte en su interior. Varios pilotos detuvieron su marcha para tratar de asistir a Lauda y finalmente Arturo Merzario logró sacarlo del auto.

Lauda sufrió graves quemaduras en varias partes del cuerpo y sus pulmones quedaron seriamente afectados por la inhalación de gases tóxicos. Los médicos le dieron pocas probabilidades de vida, e incluso en un determinado momento un sacerdote le dio la extremaunción.

Finalmente el austríaco logró salir de su gravedad, superar el mal momento y a las seis semanas estaba nuevamente en la grilla de largada de un gran premio, con un enorme vendaje en su cabeza y un casco especialmente construido.

A esa altura de la temporada, James Hunt había neutralizado la ventaja que Lauda había conseguido.

El final del campeonato fue en Japón, en una jornada extremadamente lluviosa en la que varios pilotos pidieron que no se disputara el gran premio. Lauda largó y en la segunda vuelta ingresó a boxes, abandonando. Hunt lideraba, luego pinchó y en una carrera memorable tuvo que recuperar posiciones para llegar en tercer lugar, lo que le permitió coronarse campeón por un solo punto de ventaja.

Al año siguiente, en sus mejores condiciones, Lauda volvió a coronarse campeón, obteniendo su segundo título mundial con Ferrari. Al final de 1977 el austríaco abandonó Ferrari para incorporarse a Brabham, equipo con el que no logró destacarse debido a la pobre performance del auto.

En 1979 se retiró de la Fórmula Uno, pero retornó tres años después como piloto de McLaren, equipo con el que en 1984 consiguió su tercer campeonato del mundo.

1975: Su primer título
Niki Lauda

La foto corresponde al Gran Premio de Francia, en el que Lauda logró la victoria escoltado por James Hunt. Al final de ese año, el austríaco logró su primer certamen mundial con la escudería Ferrari.

Una historia de fe, esfuerzo y coraje
Niki Lauda

En el Gran Premio de Alemania de 1976, el auto de Niki Lauda se incendió. El piloto fue rescatado con graves quemaduras y serias lesiones en sus pulmones. Seis semanas después, estaba de nuevo en pista.

1977: El bicampeonato
Niki Lauda

Dispuesto a recuperar el título que el año anterior había quedado en poder de Hunt, Niki tuvo una gran temporada, ganando ampliamente el campeonato, logrando su segunda corona y el quinto título de Ferrari.

1984: La triple corona
Niki Lauda

En el año 1979, corriendo para Brabham, Lauda decidió retirarse de la Fórmula Uno. Pero volvió a la competición en 1982, integrando el equipo McLaren, con el que, dos años después, obtuvo su tercer título.

Ídolos ferraristas
Niki Lauda

Luego de su retiro definitivo, en 1993 Lauda se incorporó a Ferrari como asesor deportivo. Fue él quien impulsó la llegada de Michael Schumacher a la escudería de Maranello, iniciando así una exitosa etapa.

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