NATACIÓN

Un Mundial con todas las letras

Budapest 2017 vio batir récords mundiales, confirmó a varias figuras, se emocionó con el waterpolo de Hungría y marcó la reelección de Maglione hasta 2021.

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Foto: AFP.

Suele pasar que el primer Mundial de natación tras los Juegos Olímpicos no colma las expectativas porque muchos son los factores que rodean a este evento, pero Budapest 2017 fue la excepción. El torneo tuvo de todo y el deporte le sonrió a la capital de Hungría.

Budapest fue el escenario para 16 días de plena actividad en la que los mejores de la natación iniciaron el camino hacia los Juegos Olímpicos de Tokio 2020. Este Mundial marcó el inicio de lo que se denomina el “ciclo olímpico”, porque más allá de que no forma parte del proceso clasificatorio a los Juegos es una competencia más que importante.

En Budapest muchos se preguntaban qué iba a pasar ante la ausencia de Michael Phelps, referente absoluto de la natación. Pero también estaba la clásica interrogante sobre los nuevos competidores que recién salen a escena, las promesas y también las confirmaciones. Y Hungría no falló. El Mundial tuvo de todo. Deportistas que confirmaron su momento, otros que demostraron que están para seguir creciendo y lo más importante, se batieron varios récords mundiales, algo que no siempre sucede enseguida de los Juegos Olímpicos.

Con cuatro escenarios, Budapest albergó a más de 2.500 deportistas. El Duna Arena, el principal centro, fue construido especialmente y con capacidad para 20 mil espectadores, fue la joya del Mundial. Cómodas instalaciones para los competidores, los espectadores y los medios de comunicación además de un fácil acceso, con una vista privilegiada del río Danubio y los puentes que separaban la antigua Buda de Pest.

El Centro Nacional de Natación Alfréd Hajós comenzó siendo testigo del torneo de waterpolo, que hoy tendrá su gran cierre, mientras que en el lago Balatón se llevaron a cabo las pruebas de aguas abiertas y en el Danubio, frente al Parlamento, los saltos de gran altura. Cada uno de los escenarios tuvo su encanto para deslumbrar al mundo de la natación en un Mundial que fue maravilloso desde el punto de vista de la estructura y la organización.

Los uruguayos.

La Celeste dijo presente de varias maneras en Budapest. La reelección del Dr. Julio César Maglione como presidente de la FINA por tercera vez consecutiva marcó un hecho histórico. El uruguayo, que llegó a la presidencia de este organismo en 2009, ahora tendrá un nuevo mandato y será hasta 2021.También en la piscina Uruguay tuvo acción. Martín Melconian tuvo su séptima presencia mundialista nadando en los 50 metros libres, mientras que la dos veces olímpica, Inés Remersaro, compitió en los 100 y 50 metros libres, y Enzo Martínez lo hizo en las mismas pruebas pero de la rama masculina. Además, el juvenil Santiago Saint-Upery debutó en un Mundial de mayores con apenas 16 años tirándose a la piscina en los 100 y 200 metros pecho. Como por si fuera poco, Daniel Daners integró el staff de 28 árbitros de waterpolo designados.

Emociones.

Con solo 22 años, el británico Adam Peaty llegó a Budapest con las máximas expectativas y logró su cometido. Hizo añicos el récord mundial de los 50 metros pecho con un tiempo de 26”10 que consiguió en las pruebas clasificatorias con apenas 23 brazadas, rompiendo además su anterior plusmarca de 26”42 obtenida en 2015. Pero ese mismo martes, por la tarde, Peaty volvió a bajar el tiempo para ganar la medalla de oro estableciendo 29”95 para convertirse en el primer competidor en nadar esta prueba por debajo de los 26”. Además, ganó el oro en los 100 metros pecho, continuando con el legado que comenzó a imponer en Río 2016. Hungría vivió el Mundial al ritmo del waterpolo, uno de los deportes más populares de este país. Si bien dicen que el fútbol es la disciplina por excelencia, el waterpolo no se queda atrás y en Budapest lo demostró. Cada vez que la selección salía a escena se paralizaba el país. Era una fiesta nacional. Camisetas por todos lados, la gente desbordando el Centro Alfréd Hajós y el waterpolo en la televisión de cada hogar y por supuesto, en los miles de bares de la capital.

Además, Hungría tuvo en este Mundial a una heroína nacional: Katinka Hosszú. La nadadora que en los Jugos Olímpicos de Río 2016 fue medalla de oro en los 400 metros combinados rompiendo el récord mundial con 4’26”36, en Budapest fue la encargada de darle la primera presea dorada a su país. Y lo hizo en los 200 metros libres que ganó con 2’07”00 luego de renunciar a disputar las semifinales de los 100 metros espalda, prueba en la que es actual campeona olímpica.

Katinka no decepcionó e hizo vibrar a todo el Duna Arena, que emocionado al igual que ella y su esposo (que también es su entrenador), entonaron las estrofas del himno de Hungría con el corazón en la mano.

Y hubo más récords mundiales. La sueca Sarah Sjöstrom se quedó con el oro en los 100 metros libres batiendo el récord mundial tras establecer un tiempo de 51”71, nadando por debajo de los 52” en una carrera espectacular que formó parte de la primera posta del relevo 4x100 libres de la rama femenina.

Por supuesto, los estadounidenses brillaron. Con una marca de 1’04”13, Lilly King se quedó con la medalla de oro en los 100 metros pecho, y como por si eso fuera poco, batió el récord del mundo. Sus compatriotas del relevo mixto masculino en 4x100 libres no fueron menos y también obtuvieron la presea dorada en Budapest. En las clasificatorias rompieron la plusmarca mundial luego de parar el cronómetro en 3’40”28 y en la final lo hicieron nuevamente estableciendo 3’38”56, para cerrar una jornada que quedará en el mejor de sus recuerdos.

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