JUEGOS PANAMERICANOS

Luchador: 'Maxi' Larrosa, un profesional en un deporte amateur

El karateca uruguayo es de los mejores de toda América, pero va por más: quiere ser olímpico y destacar en Europa.

Maximiliano Larrosa
Ippon. Larrosa en la escuela de karate en Maldonado en la cual es profesor mostrando el golpe con más puntuación (tres) en los combates. Foto: Ricardo Figueredo

Maximiliano Larrosa siempre quiso estar donde está. Desde que comenzó en el karate hace 20 años sabía que su desafío era por llegar a lo más alto, pero con 27 años no se conforma con lo logrado y en el futuro cercano tiene como objetivos el oro en los Juegos Panamericanos de Lima 2019 y la clasificación a los Juegos Olímpicos de Tokio 2020.

El deporte siempre fue su pasión y lo llevó a estudiar día a día la carrera de Profesor de Educación Física con la que divide su día a día con entrenamientos y clases de karate. En la mañana hace dos o tres horas de físico con el profesor Andrés Barrios, en la tarde una hora de fisioterapia con la fisioterapeuta Ana Paula Díaz (cuatro veces por semana) y en la noche karate con Pino Píriz dos o tres horas más. Incluso una vez a la semana tiene entrenamiento mental con el coach chileno José Pedro Riveros. “Había trabajado con psicólogos y coachings, pero no había encontrado a alguien que me diera herramientas específicas para el karate”.

Dedicarse al karate nunca le fue fácil. Desde los primeros años y hasta ahora -pese a estar recibiendo becas que le permiten invertir más en su crecimiento, debió dejar cosas de lado. “Siempre fui muy exigente conmigo y para crecer hay que competir afuera, así que toda la plata que me ingresaba la invertía para entrenar en Europa, Chile o Brasil”.

Pese a ser un deportista amateur toda su vida, se tomó la actividad con mucho profesionalismo. “Es por la voluntad de conseguir objetivos grandes. Lo hago por amor propio, el cariño que le tengo al deporte y los objetivos que me planteé desde chico de ser un deportista referente a nivel de América y si Dios quiere a nivel del mundo”. Así es que sigue viviendo en la casa de sus padres en Maldonado “porque el deporte no me permite darme el gusto de vivir solo, tengo que invertir todo el dinero en competir y crecer”.

Maximiliano Larrosa
Foto: Ricardo Figueredo

Un momento clave en su carrera fue ganar el Panamericano de karate de Buenos Aires 2013 con 21 años. “Ahí me empiezo dar cuenta que podía llegar a cosas importantes y empecé a invertir en la Liga Mundial de Karate”. Así entre 2016 y 2018 compitió en torneos de primer nivel mundial, tres Serie A y Premier League.

“Empecé a agarrar ritmo. Ahora ya me siento con nivel de Europa. Incluso en los últimos torneos que he ido no he perdido de primera, me he metido en la discusión de las competencias. Espero en algún momento llegar a alguna medalla a nivel mundial”, dice.

A nivel de Sudamérica ha ganado varias medallas. De oro en los Juegos Odesur de Cochabamba en 2018, el Sudamericano de Santa Cruz de la Sierra en 2017 y el Panamericano de Buenos Aires 2013. De plata en el Campeonato Panamericano de karate 2018 y el Sudamericano de Ceará 2013. Y bronce en el Sudamericano de Cartagena de Indias 2016, el Mundial Universitario de Braga 2016 y el Panamericano de karate Lima 2015. Sus logros lo han llevado a lo más alto de América, donde actualmente ocupa en su categoría el cuarto lugar del ranking mundial.

Pero su medalla más importante es la que tiene por delante. En los Juegos Panamericanos de Lima (julio y agosto) tiene el objetivo claro de conquistar el oro. Ello lo dejaría un poco más cerca de la extremadamente selecta clasificación a los Juegos Olímpicos (ver recuadro), en el debut del karate como deporte olímpico.

Para ello se prepara con torneos de primer nivel con giras por Asia y Europa para competir en Serie A y Premier League en Dubái, Austria, Marruecos, Turquía, China, Montreal y un Open en Kazajistán.

Maximiliano Larrosa
Foto: Ricardo Figueredo

De todas formas, Larrosa continúa con la recuperación de la lesión más grave de su carrera, cuando se rompió los ligamentos cruzados de su rodilla en los Panamericanos de karate de Santiago de Chile en junio pasado. La sufrió al cierre del combate de cuartos de final que ganó 5-2, pero el diagnóstico no fue inmediato; es más, podría ser una distinción. “Al comenzar la semifinal me di cuenta que estaba roto. En el primer movimiento se me va la rodilla. Cambié la estrategia, pero en los momentos de retroceso se me iba la rodilla. Tuve que plantear una pelea con guardia no hábil y todas las acciones hacia adelante”. Pero logró la hazaña: empezó perdiendo 2-0, “pero en un momento que me atacó le pateé la cabeza y le pasé a ganar (3-2). Después me empató y con la ventaja del primer punto el empate le daba la victoria a él. Faltando cinco segundos le hice un punto, hice un sistema defensivo y le gané”.

Fue una demostración del carácter y personalidad, la misma que lo lleva a querer seguir creciendo. “Voy a hacer todo lo posible para estar en los Juegos Olímpicos. Si llego voy a estar superfeliz, pero si no me quedaré tranquilo que hice todo lo posible para llegar”. El sacrificio de un luchador, un karateca de la vida.

El sensei Pino Píriz: de ídolo a entrenador y amigo, hasta ser padrino de su hijo. 

Lo que empezó como una oportunidad para Maximiliano Larrosa hace 20 años de entrenar con Pino Píriz, referente en Maldonado y exkarateca, pasó con los años a transformarse en una amistad y en una sólida relación entrenador-atleta.

"Siempre fue mi referente, porque antes no había Youtube o internet", comenta Maximiliano, que sostiene: “Pino debe haber visto algo diferente en mí, me apadrinó. Tenía mucha actitud para el karate. Era un niño flaquito, chiquito pero iba para adelante y no me asustaba de nada. Son esas cosas con las que uno nace. Y me gusta ser así”.

“Siempre me estuvo dando consejos. Traté de imitarlo y generé un estilo muy parecido. Me ayudó mucho, no solo de karate sino en cómo debe ser un atleta por el sacrificio que debe tener y la manera de comportarse. Fue el pilar fundamental para enseñarme cómo ser profesional, después me rodeó de personas muy profesionales como son Andrés Barrios y Ana Díaz”, agregó. Con ambos trabaja desde los 12 años. “Tengo la fortuna de tener un equipo de trabajo que es como familia”, dice, mostrando el afecto por ellos.

Aparte en el caso de Píriz el afecto pasó a una relación familiar. “Soy el padrino del hijo de Pino, Genaro de cuatro años. Me lo propuso Pino. Me llamó la atención porque tiene amigos de toda la vida, pero sé que la relación con Pino es como la de un hermano, un padre... no hay cómo describirla. Y Genaro es un niño muy importante en mi vida, me da muchas alegrías. Aparte empezó karate hace un mes y lo tengo como alumno”, afirma.

Aunque una relación tan cercana se vuelve complicada “por momentos por la discusión atleta-entrenador. En los momentos de entrenamientos, decisiones técnicas soy un atleta más, que está bien, pero se genera tensión. Pero llega el fin de semana y sabemos separar las cosas, yo visito a mi ahijado y de karate no se habla”, comparte.

Además, el entrenamiento del día a día con Barrios le permitió estar en contacto con deportistas de primer nivel que le sirvió para tomar como ejemplo. "Entrenaba de chico y venía a Andrés Silva cómo entrenaba, que debe ser el atleta más profesional que he visto entrenando por lejos. Era y es un animal. Siempre traté de imitarlo".

También por ello ve con más ilusión la posibilidad de estar en unos Juegos Olímpicos. Vio el ingreso del karate como deporte olímpico en vivo y “fue una de las cosas más emocionantes que he visto”, reconoció.

Salto de calidad con el apoyo

Está becado por el Ministerio de Defensa y el del Comité Olímpico desde el año pasado. “Me han cambiado el estilo de vida. Toda esa plata la invierto en viajar para entrenar”, sostiene. Además es ayudado hace más tiempo por la Secretaría Nacional del Deporte y la Federación Uruguaya de Karate para las giras y competencias.

Los tres rivales detrás del oro

“En los Panamericanos la idea es ganarlos porque sabemos que somos competitivos”, afirma Maxi, que habla de “dos atletas de nivel mundial” con el brasileño Douglas Brose y el venezolano Giovanni Martínez, a quienes ya les supo ganar. También destaca al joven chileno Joaquín Joaquín González.

Un complicado cupo a Tokio

En los Juegos Olímpicos habrá 10 karatecas por categoría y la -60 kg de Maxi se unifica con la -67 kg, lo que reduce las chances. Y los Panamericanos no dan cupo directo, ya que de todos los oro solo van a clasificar tres, otorgados por el ranking de la Federación Mundial de Karate. El resto obtienen su plaza directamente por ranking.

¿Cómo se obtienen los puntos? El ranking olímpico tiene dos períodos de obtención de puntos, el primero del 2 de julio de 2018 al 6 de abril de 2019 en el cual valen el 50%, mientras que el segundo es del 6 de abril de 2019 al 6 de abril de 2020.

En ambos períodos se disputarán torneos que reparten puntos: el Mundial (12 puntos), campeonatos continentales (6), los Premier League (6 puntos cada uno), los Serie A (3 cada uno) y la Liga Juvenil (3).

Cada atleta multiplicará la puntuación del torneo en el que participe por la posición que ocupe en el mismo: 100 puntos (solo el 1°), 70 (el 2°), 40 (el 3°), 30 (los 5°), 20 (los 7°), 10 (los 9°) y 5 (del 11° al 13°).

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