boxeo

"La leona" traga saliva

Katia Alvariño regresa de una pesadilla que llegó a 92 kilos.

El eterno femenino de una imaginativa pintora
Spa. Alvariño en Via Aqua; pelea en Cyssa de Juan Lacaze. Foto: Marcelo Bonjour

El tiempo se pierde y no vuelve atrás; y yo perdí un año y tres meses, porque la última pelea no fue buena…horrible; aunque creo que gané, pero si los jurados la vieron así, los fallos hay que respetarlos".

La realidad ha sido peor que como la describe Katia Alvariño, que tras esa larga inactividad reaparece hoy peleando en su ciudad natal: Juan Lacaze. Es más, no están bien las cuentas que saca, porque ya el 20 de diciembre de 2013 —o sea, hace dos años— la que perdió en el Hotel Radisson ante la argentina Marisa Gabriela Núñez no tenía nada que ver con "La leona" que el 20 de octubre de 2012 figuró en la marquesina del mítico Luna Park de Buenos Aires: ni en su boxeo, ni en su estampa.

"Cuando la pelea del Radisson, como venía subiendo mucho de peso, me trataban por la tiroides, me medicaban, pero no bajaba: aumentaba y aumentaba; y para la de Tarariras, ya mi cabeza era algo tremendo, no entendía qué me pasaba: hice deporte desde los 8 años y entrenaba todo el día, pero aumentaba, hasta que el cuerpo ya no me permitía ni correr, ¡no podía hacer nada!"

Por eso en sus dos últimas peleas "La leona" tiraba zarpazos tan lentos y hasta grotescos como su desplazamiento por el ring, lo que hizo que primero perdiera con una discreta rival, también entrada en kilos pero baja, y luego empatara con Rosana Melgar, que tenía tres derrotas y una sola pelea ganada.

"Llegué a pesar 92 kilos. ¡Ni cuando tuve a mi hijo! ¡69 fue lo máximo, cuando estuve embarazada! Hasta que un mes después de la última pelea empecé a tener problemas para tragar saliva, me hicieron una ecografía, me descubrieron un quiste en la tiroides y me operaron. Ahora estoy en 80, pero vine bajando bien, y para febrero pienso estar en la categoría: welter, 66 kilos; aunque hoy sólo pienso en esta pelea, porque la argentina es aguerrida, más baja que yo, pero trabaja mucho con las voleas, que para las que somos altas son mortales".

"La leona" no sacude la melena; traga saliva, señal de que el mal trago fue digerido por el pasado: becada por la Intendencia de Colonia y apoyada por el programa "Knock Out a las Drogas", ha entrenado en Vía Aqua de mañana, en el Palermo de tarde, y dio clases de boxeo en el Club Banco República, viviendo en un apartamento de Lorenzo Pérez y Cipriano Payán con su hijo Jesús, de 8 años, que va a la escuela de Barreiro y 26 de Marzo; todo para volver hoy a Juan Lacaze: "Por eso es la pelea que más nerviosa me puso; para mí, es volver a donde me siento querida para demostrar que nací para esto, que entreno, que tengo ganas y es lo que me gusta, aunque también sea con lo que mantengo a mi hijo y mi trabajo".

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