MUNDIAL DE NATACIÓN

Ledecky, la mujer récord

Cinco oros y cuatro récords mundiales sumó la estadounidense en Kazán.

El eterno femenino de una imaginativa pintora
Imbatible. Ledecky le saca enorme ventaja a sus rivales. Foto: Reuters

Katie Ledecky completó el pleno al que aspiraba en los Campeonatos del Mundo de natación sumando su quinto oro, cuarto individual, en la prueba de los 800 metros libre.

La imbatible semana de Ledecky empezó el domingo pasado ganando los 400, el martes se llevó el 1.500, para el miércoles reservó un hueco y se colgó el oro en los 200, el jueves ayudó decisivamente al equipo de 4x200 y este sábado, de despedida, ha sumado el oro en el 800; y realizando cuatro récords mundiales.

Sumar tantos títulos y récords en un solo Mundial es algo que ningún otro nadador, hombre o mujer, ha logrado en una competición hasta ahora desde que se disputan esas distancias.

Para dar mayor realce a su gesta, Ledecky batió de nuevo el récord del mundo. Si los que mejoró de 1.500 por dos veces resultaron espectaculares, este de 800 solo cabe calificarlo de extraordinario: 8 minutos, 7 segundos y 39 centésimas, pegándole un bocado de 3,61 segundos al que ella estableció en junio de 2014.

Una mejora de este calibre no se registraba en la prueba desde 1978, cuando la australiana Tracey Wickham batió el suyo propio en casi seis segundos (8:24,62), y duró nueve años.

Pero lo fuera de lo común en Ledecky es su superioridad sobre el resto, de una entidad desconocida en la natación moderna.

Ni siquiera el chino Yang Sun, dominador del fondo desde 2008, posee esa hegemonía porque es un chuparuedas. Ledecky aventajó en más de diez segundos a nadadoras tan buenas como la neozelanesa Lauren Boyle (8:17,65) o la campeona de Europa, la británica Jazmin Carlin (8:18,15). Ella juega en otra liga.

Su carrera fue otro prodigio de regularidad, limando centésimas progresivamente a sus tiempos de paso en el anterior récord hasta acumular una ventaja en los 600 de 2,85 segundos. Sólo en el siguiente cien ese margen se redujo, pero el último hectómetro fue bestial, arañando otro segundo. Sus pies se convirtieron en una batidora y cruzó los últimos 50 metros más rápida que cualquiera de las finalistas en la prueba de los 200 metros, incluida ella, la ganadora.

Su nuevo récord, probablemente el más valioso de los que posee ahora entre los 400 y 1.500, queda a años luz de las posibilidades de sus competidoras. Pero para ella es un terreno de paso hacia nuevas cotas inimaginables.

"Si yo hubiera imaginado esto en mis sueños, nunca me hubiera despertado. Simplemente debo disfrutar de este momento", señaló la estadounidense en los micrófonos de la televisión francesa.

La norteamericana, de apenas 18 años, ha ganado en total nueve oros en Mundiales, cuatro en Barcelona 2013 (400, 800, 1500 y en el relevo 4x200) y cinco más aquí -las cuatro pruebas anteriores además del 200 que ha incorporado a su programa.

A todos estos logros hay que añadir el oro conquistado en los Juegos de Londres en los 800 libre.

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