FUERA DE SERIE

Joe Di Maggio, el campeón de béisbol que conquistó a Marilyn Monroe

Considerado por muchos el mejor de la historia en su deporte, su casamiento con el mayor símbolo sexual de Hollywood provocó furor en su momento

Marilyn Di Maggio
Marilyn Monroe junto a Joe Di Maggio durante su breve pero apasionado matrimonio.

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La prensa de chismes de la farándula estaba en pañales en 1954, pero eso no evitó que el casamiento de Joe Di Maggio con Marilyn Monroe se convirtiera en el gran acontecimiento del año: era el matrimonio del beisbolista más famoso con el mayor símbolo sexual de Hollywood. La historia duró poco, apenas 274 días, pero marcó a sus protagonistas para siempre.

El béisbol representa todo un fenómeno en Estados Unidos y en los países donde Washington tuvo fuerte influencia política o militar, como en el Caribe o Japón. En el resto del mundo se conoce a este deporte más que nada por las películas, aunque ahora los canales deportivos de cable emiten los encuentros de la MLB norteamericana, sin despertar el interés que le valió ser considerado en su tierra de origen el “pasatiempo nacional”.

Entre sus grandes figuras, Di Maggio es considerado por muchos el mejor de todos los tiempos. Por ejemplo, en 1941 logró hits (ese bateo largo que deja fuera de acción al rival) durante 56 partidos consecutivos, un logro comparable a convertir 56 goles en la misma cantidad de encuentros seguidos. Cuánto influyó esa fama para que Marilyn se fijara en él es difícil de determinar, aunque ella en realidad mucho no sabía de deportes.

Di Maggio era hijo de inmigrantes italianos; de hecho, su nombre real era Giussepe Paolo, que luego se tradujo en Joseph Paul y quedó en el diminutivo Joe. Como Don Corleone en El Padrino, los Di Maggio llegaron de Sicilia e ingresaron a Estados Unidos por la isla Ellis de Nueva York, pero luego atravesaron todo el país y se instalaron en California para trabajar como pescadores. Giussepe Paolo fue el octavo de sus nueve hijos, nacido en 1914 en Martínez, cerca de San Francisco.

El niño, que parecía destinado a seguir el oficio de su padre, demostró pronto talento para el béisbol. Comenzó como semiprofesional en los San Francisco Seals, un equipo de las ligas menores. Cuando tenía 22 años los poderosos Yankees de Nueva York pusieron la vista en ese joven jardinero central y lo incorporaron a cambio de 25.000 dólares y cuatro jugadores.

Fue el inicio de una carrera de 13 años en el equipo más famoso de su deporte, con el cual jugó 1.736 partidos, logró 362 home runs, ganó diez títulos de la Liga Americana y fue nueve veces “campeón mundial”, como llaman en Estados Unidos al vencedor de las Series Mundiales. Y alcanzó el récord de hits, por supuesto, con sus actuaciones entre el 15 de mayo y el 17 de julio de 1941. Cuentan que, en plena Segunda Guerra Mundial, todo el país estuvo pendiente de las noticias de la radio que anunciaban diariamente una nueva hazaña de Di Maggio. Al mismo tiempo, era un deportista serio y caballeroso.

Tras el ingreso de Estados Unidos a la guerra, se enroló y solicitó que lo enviaran a combatir, pero solo fue destinado como instructor en preparación física en distintos puntos del país. Irónicamente, sus padres, por su origen italiano, fueron considerados “enemigos extranjeros” y por ello obligados a no alejarse de su domicilio sin permiso.

Joe ya era el jugador mejor remunerado del béisbol, pero rompió todos los récords en 1949, cuando su nuevo contrato con los Yankees llegó a los 100.000 dólares por temporada. En 1951 finalizó el contrato y anunció su retiro, a los 37 años. Los Yankees trataron de convencerlo para que siguiera: le ofrecieron el mismo sueldo, pero con serie de beneficios e incluso limitando sus apariciones a los encuentros como locales. Él se negó por considerarlo injusto con sus compañeros y el público.

The New York Times le dedicó entonces un editorial: “La combinación de destreza y gracia exquisita que Joe DiMaggio aportó al arte del juego en el medio campo fue algo que ningún promedio del béisbol puede medir y que debe ser visto para poder creerlo y apreciarlo”.

Un año más tarde, Joe ( divorciado y con un hijo, Joe Jr.) conoció a Marilyn. Dicen que se enamoró al verla en una foto promocional jugando al béisbol.

A través de un conocido, la invitó a cenar en el restaurante Villa Capri de Los Angeles. Luego dieron un largo paseo en el auto de él, que concluyó en una habitación de hotel. Y así nació el romance que hizo hablar al mundo.

La historia de la pareja mereció muchas páginas de diarios y al menos dos libros. Uno es Joe and Marilyn, escrito por David Heymann. El autor señaló que, pese a ser celebridades admiradas, ambos eran muy inseguros. Él no era muy buen mozo, pero sí alto y elegante. Y la cautivó como la figura protectora que la actriz nunca había tenido.

Se casaron en 1954. La ceremonia iba a ser reservada, pero cientos de personas se enteraron y sitiaron la oficina del juez para verlos de cerca. Viajaron de luna de miel a Japón, donde ella causó furor (él no era tan conocido allí). Y siguieron hacia Corea, para apoyar a las tropas estadounidenses que estaban en guerra. De aquella visita se relata que cuando que los soldados recibieron a la actriz con enorme euforia, ella le comentó a su marido: “Joe, esto es maravilloso. Vos nunca tuviste una sensación así”. Y él la miró, recordó su época de ídolo y le respondió: “Sí, cariño, la tuve”.

El matrimonio duró nueve meses, hasta que ella le pidió el divorcio. “Estaban enamorados, pero no se entendían el uno al otro”, comentó el libro.

Di Maggio, de educación conservadora, veía con espanto la carrera artística de su esposa. En el fondo, él deseaba que ella dejara el cine y se convirtiera en ama de casa. Se dijo que hubo de su parte insultos e incluso violencia física. Y que todo terminó con un estallido de celos cuando Marilyn filmó la célebre escena de La comezón del séptimo año en la que el paso del subterráneo levanta su falda.

Según otro libro, el de los hermanos John y Rock Positano, Cena con Di Maggio. Memorias de un héroe americano, la verdadera razón del divorcio fue que Marilyn no podía darle los “seis hijos” que Joe quería debido a que sufría una enfermedad crónica en el aparato reproductor.

Ella se casó luego con el dramaturgo Arthur Miller. Tampoco duró. Ya la agitada vida de la actriz se había vuelto un torbellino autodestructivo. Cuando fue recluida en un psiquiátrico Joe la sacó y la cuidó en su casa hasta que se repuso.

La muerte de Marilyn (¿suicidio?¿asesinato?) en 1962 golpeó duro a Joe, que pagó su entierro y durante años le envió flores a su tumba tres veces por semana.

Di Maggio falleció en 1999. Lo despdió el entonces presidente Bill Clinton: “Este hijo de inmigrantes italianos dio a todos los estadounidenses algo en qué creer”.

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