Juegos Panamericanos

"Más que el hombro, duele el corazón"

El cubano Guerra, un campeón en clavados que sufre para triunfar.

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José Guerra. Obtuvo la medalla de oro en clavados. Foto: AFP

Cuando apagan las luces de la alberca donde marca su territorio con una flexibilidad de felino grande, el cubano José Guerra suele quitarse la careta de héroe y sin ella reconoce lo mucho que le duele ser campeón de clavados. "Pocos lo saben, pero después de 2002 estuve seis meses sin lanzarme al agua por una grave lesión de muñeca, aunque mi verdadera carga ha sido una molestia de hombro que me acompaña hace 12 años".

A los 35 años, José compitió por quinta vez en los juegos continentales y, junto a su compatriota Jeinkler Aguirre, dio a Cuba su única medalla de oro en clavados al sumar 439.14 puntos. Guerra guió a Aguirre y juntos ejecutaron con gracia un programa de elevado grado de dificultad; el nerviosismo de la final pareció asustar al dolor que se fue por un rato, pero el saltador le ha dejado abierta las puertas de su hombro porque siempre regresa. "Una vez me tuvieron que infiltrar el hombro 17 veces. Eso no es bueno para la salud, pero lo hacía, o no competía".

Su capacidad de concentración fue la clave de sus triunfos, entre los que sobresalen una medalla de plata en los Mundiales de natación de Montreal 2005 y una de bronce en los de Roma 2009. "Para mí ha sido importante hacer visualizaciones, con el nivel tan alto que tiene mi deporte hoy en día eso es decisivo para lograr la concentración adecuada", explica.

Con su trayectoria es fácil encasillarlo como un maestro del arte de hacer ballet en el aire. "A veces más que el hombro me duele el corazón", dice y por primera vez mira a los ojos de quien le hace las preguntas.

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