GOLF

Golpes increíbles del golf

Decisiones memorables de grandes campeones.

El eterno femenino de una imaginativa pintora
Foto: captura.

Jordan Spieth, el nuevo fenómeno del golf mundial, estuvo a punto de arruinar su Open Británico, hace una semana, cuando desvió su primer tiro en el hoyo 13 a una zona de matorrales donde cualquiera podía haberse perdido. Todos saben el final de la historia: superó el problema y conquistó el torneo.

El golfista aficionado, que suele tratar de imitar a los cracks pegándole a la pelotita con mayor o menor suerte, disfruta más cuando ve a las estrellas realizar sus tiros de recuperación (recovery, en la jerga) que cuando hacen un golpe perfecto. Claro, el recovery obliga a salir de una posición comprometida, exigente, como les suele suceder a los aficionados en sus torneos dominicales. Lo que ocurre con los profesionales es que superan esos inconvenientes con destreza.

“El golf es mucho más acerca de qué tan bien aceptas tus errores, la forma en que respondes ante ellos y el número de golpes que logras cuando fallas, que un juego de golpes perfectos”, aseguró una vez el psicólogo deportivo Bob Rotella, experto en golf.

Uno de los principios básicos y sagrados de este deporte es pegarle a la pelota en el exacto sitio donde cayó, sea donde sea, a menos que la haya mandado fuera de la cancha. Pero si está dentro de los límites, debe seguir adelante, aunque sea desde atrás de un árbol, en medio de un pastizal, sobre suelo reseco o cuando la bola aparece rodeada por una gran raíz.

Existe un mecanismo reglamentario para zafar, aunque implica un golpe de multa: es declarar la pelota “injugable”. En esos casos, el golfista puede volver a tirar desde un punto ubicado lo más cerca posible de donde pegó la última vez, o bien dropear (soltar con la mano) una pelota detrás del punto donde reposa la bola injugable o dentro de dos palos de distancia.

Y existe una tercera opción, que fue la que eligió Spieth en el hoyo 13 del Open: trazar una línea imaginaria entre la bandera y el punto donde descansa la pelota, y después retroceder para tirar. Como el jugador está pagando un golpe de multa no hay límite de distancia para irse hacia atrás.

Spieth tuvo que discutir largo rato con los oficiales el mejor lugar para dropear, porque la línea elegida lo dejaba detrás de los camiones en la zona de prácticas, por lo cual el árbitro tuvo que darle una nueva liberación.

Al final, el estadounidense pegó su segundo golpe desde el costado de los camiones, detrás de una duna que le impedía ver el fairway y con el público pegado a la escena. Le pidió a un par de fotógrafos que se corrieran hacia un costado y finalmente sacó el tiro. Salvó el trance apenas con un bogey (uno sobre el par), algo fundamental para lograr después el título.

Por eso, los mecanismos para declarar una pelota injugable moderan la peor situación, pero no termina de solucionarla: hay que actuar con sangre fría y pegar muy bien para no perder lugar en la competencia.

¡Imposible!

Severiano ballesteros fue uno de los mejores golfistas de la historia. Pero además de sus triunfos, lo que caracterizó al español fue su variedad de recursos técnicos para resolver las diferentes alternativas que le presentaba el juego. Además de su golpe desde el estacionamiento en el Open 1979, se recuerda su “tiro imposible” en la Copa Ryder 1983, cuando salió de un bunker con madera 3 a 224 metros del hoyo. La pelota escapó de la arena, hizo un comba en el aire y aterrizó en el green.

Desde el estacionamiento.

El español Severiano Ballesteros ganó el Open Británico 1979 en el Royal Lytham & St. Annes. Para eso, debió hacer un tiro desde un estacionamiento ubicado junto al hoyo 16. Luego que sacaron los vehículos, pegó sobre el asfalto, dejó la pelota a siete metros del hoyo y embocó para birdie.

Dos casos de Sergio García.

El español tuvo que jugar una vez desde arriba de un árbol. No quiso dropear, sino que se trepó y pegó desde arriba. Sin espacio para cualquier tipo de swing, se colocó de espaldas a la cancha y pegando “para atrás” logró devolver la pelota al fairway. En el Campeonato de la PGA 1999 la pelota le quedó atrás de un árbol. La situación aconsejaba salir simplemente del paso con un toquecito al costado, pero prefirió apuntar al green. Corría el riesgo incluso de lesionarse, pero consiguió su objetivo.

Jiménez contra la pared.

Otro español, Miguel Ángel Jiménez, protagonizó un golpe increíble en el Open Británico 2010, en Saint Andrews. La pelota quedó junto al muro de piedra que cierra la cancha, sin dejarle espacio para pegar. Entonces, de espaldas al green, Jiménez hizo pegar la bola en la pared y el rebote la colocó en el green.

Rory McIlroy junto al lago.

El norirlandés mantuvo en juego una pelota que había caído junto a un estanque en el PGA Grand Slam de 2014. Como no tenía espacio para hacer un swing normal, se paró mirando el lago e hizo el movimiento como zurdo mientras colocaba la cara del palo al revés, apuntando al suelo.

Bubba Watson por un “túnel”.

El estadounidense ganó el Masters 2012, en gran medida, gracias a un tiro increíble en el hoyo 10. Su tiro cayó en una zona rodeada de árboles, con un estrecho callejón para salir, entre ramas y público,para salir, aunque desde allí ni siquiera veía la bandera. El jugador zurdo hizo un movimiento de manos poco ortodoxo, pero la pelota salió de ese callejón, giró en el aire y cayó muy cerca de la bandera para birdie.

Hoyo 13, un momento clave del Open Británico 2017.

Jordan Spieth estudió sus posibilidades, discutió con el árbitro y finalmente decidió jugar desde una zona al lado de los ómnibus que proveen equipamiento a los jugadores, detrás de una duna y muy cerca del público. Por el estrecho espacio que se aprecia en la cuarta foto salió el tiro del golfista estadounidense rumbo al fairway del hoyo 13. Fue su momento de mayor incertidumbre en el torneo, pero salvó la dificultad y se recuperó a tiempo para conquistar el trofeo.

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