ATLETISMO

Emiliano Lasa y el oficio de saltar

Después de Río 2016, mirando a Londres 2017.

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Foto: Reuters

Ese muchacho que llega con su bolso, casi anónimamente, a la Pista de Atletismo es el mejor atleta olímpico uruguayo de la historia. Él todavía no puede creerlo, aunque en su casa montevideana esté el Diploma Olímpico que acredita su sexto puesto en la competencia de salto largo en Río 2016. Sus colegas lo saben bien y lo reciben con felicitaciones.

Emiliano Lasa vive y entrena habitualmente en San Pablo, pero vino a Montevideo la semana pasada con la intención de competir en el torneo "Darwin Piñeyrúa". Sin embargo, una molestia en el posterior durante un ensayo le aconsejó cuidarse. De cualquier forma, se fue hasta el Parque Batlle para moverse y hacer pesas. Su oficio es saltar y ha programado todo para llegar más lejos.

"Ser el mejor atleta olímpico uruguayo es un orgullo, un sueño. Ya era un sueño estar en los Juegos, también clasificarme a la final y ser diploma por supuesto. Sabía que me estaban mirando en el Uruguay cuando saltaba pero tampoco me daba cuenta que eran tantos. Fue una sorpresa cuando me contaron. La verdad que estuvo buenísimo", relata.

Pensar que todo empezó con otros Juegos Olímpicos, los de Sydney 2000. Emiliano tenía entonces diez años y no se despegaba de la pantalla de televisión, siguiendo las competencias. Su padre le propuso entonces que practicara atletismo. Fue a la escuelita de la Pista, corrió, saltó, hizo postas, de todo, hasta que se especializó en salto largo hace unos siete años. Después se recibió de profesor de educación física.

En su mente guarda una cifra: ocho con treinta. Son ocho metros y treinta centímetros, la distancia que aspira a saltar este año. Entre su actual récord y el objetivo hay once centímetros, que en otras áreas de la vida pueden sonar a nada pero en su caso representarían un avance cardinal en su carrera.

"Por como ha sido el nivel de estos últimos años, con 8.30 se puede pensar en un podio en el Mundial", asegura. ¿Y cómo se logra eso? "Con entrenamientos y más entrenamientos, estar bien, que haya buen viento y que también sea tu día. Pero también tengo confianza porque en competencia, hace poco, hice algunos saltos nulos que pedí que midieran y uno fue de más de 8.30. Por eso creo que va a salir", explica.

Todo se ensaya, desde la corrida hasta la caída. Incluso hay formas de ajustar el ritmo para evitar los saltos nulos, el gran fantasma de estas pruebas. "También hay algo de suerte, porque la tabla mide 20 centímetros y lo mejor es estar lo más cerca posible, sin llegar a donde se hace nulo", comenta.

El pasado 18 de febrero, Lasa saltó 8,19, lo que le permitió batir el récord nacional, que también era suyo, con 8,16 en marzo de 2016. Con ese registro de febrero quedó primero en el ranking mundial, pues era el mejor salto del año hasta entonces. Luego lo superó el sudafricano Luvo Manyonga, medalla de plata en Río, con 8,62.

A fines de abril y durante mayo tiene en su agenda torneos en Europa. La actuación en Río lo hizo conocido, por lo cual recibe cada vez más invitaciones. En junio estará en el Sudamericano de Cuenca (Ecuador) y en agosto, en el Mundial de atletismo en Londres. Los ocho metros treinta, piensa, pueden terminar de consagrarlo en Londres.

Con 27 años, está en la mejor época para un saltador, aunque aclara que depende mucho del atleta. "Hay gente que después de los 30 llega a sus mejores marcas", asegura. "Y cada gran atleta tiene una cualidad que lo distingue: algunos la velocidad, otros la fuerza, la técnica, la constancia en la tabla porque no hacen muchos saltos nulos. No hay un biotipo especial de saltador. Algunos son más bajos pero más rápidos, otros más altos. Hay de todo", asegura.

PASO A PASO HASTA LA GRAN MARCA.

1: Carrera.

"Cuando me paro, pienso en todo lo que he entrenado. Y empiezo a correr. Ahí lo que busco es agarrar velocidad, entrar lo más rápido posible a la tabla, para que me permita hacer un gran salto. La velocidad es una de las variables más importantes".

2: Salto.

"El salto trato de no pensarlo mucho, para no frenarme. Se prepara en el último o el penúltimo paso. Siempre pico con el pie izquierdo, aunque no soy zurdo. La idea es pasar esa velocidad horizontal a vertical".

3: Vuelo.

"Cada uno tiene su técnica en el aire. La mía se llama técnica natural, la que se ve en los niños cuando empiezan. Doy dos pasos y medio en el aire, los que parecen caminar dan tres pasos y medio".

4: Caída.

"Lo primero que toca la arena son los pies. La idea es llevar el tronco de esa marca para adelante. Con la velocidad que se trae, se flexionan las piernas y entonces el tronco pasa hacia adelante para caer en esa marca".

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