JUEGOS PANAMERICANOS

En la cresta de la ola: Madrid estrenará al surf de deporte olímpico

Lucas Madrid dejó de lado la pelota y los libros por darse una chance en el surf; la vida le dio la razón.

Estaba en su hábitat natural cuando se enteró de la noticia: en la playa, y encima rodeado de las personas que estuvieron con él en el surf desde un inicio, su hermano y su padre. Será el primer uruguayo en competir en un torneo olímpico en el surf, en los Juegos Panamericanos de Lima 2019. “Fue de los momentos más emotivos de todos, venía de un año medio con muchas lesiones y fue como el premio a no bajar los brazos”, dice Lucas Madrid. Es un premio al riesgo que tomó cuando se comenzó a dedicar al deporte y que reafirmó cuando lo volvió a elegir por encima de estilos de vida más redituables.

No fue una decisión fácil ni que tomó ya desde chico. Arriesgarse por el surf fue algo que le costó años, pese a que ya desde niño heredó el gusto por las olas del padre. “Más allá del fútbol, siempre tuvo una pasión por el surf”, comenta sobre su padre, Gonzalo que fue futbolista profesional. “Siempre que tenía un día libre su prioridad era ver si había una olita. De chico me dio curiosidad ver qué tenía el surf que mi viejo lo necesitaba tanto. Con ocho años probé el surfing y desde ese día nunca paré. Primero fue un hobbie y luego fue ganando lugar en mi vida”, agrega.

Y el mar lo llamó cada vez que por una razón u otra estuvo lejos. Primero con el fútbol y luego con la facultad.

Con 15 años estaba en las inferiores de Deportivo Maldonado, pero su corazón le pedía menos pasto y más agua. “Mi viejo vio todo el proceso. Tuvimos una charla en la que me dijo: ‘Ustedes hagan lo que les gusta. Guíense por lo que les haga feliz en la vida’. A mí me estaba costando encarar los entrenamientos. Los fines de semana quería surfear y no ir a jugar los partidos. Todo no lo podía hacer, era una cosa o la otra. Tampoco iba a dejar a todos tirados cuando tenía un lugar y otro estaba entrenando el doble. Ahí decidí tomar este camino”, explica.

Lucas Madrid
Foto: Marcelo Bonjour

Tres años después tuvo un proceso parecido con los estudios, pero ahí decidió apostar fuerte a su pasión. “Fue un año que no competí. Hubo un día que me di cuenta que no era lo que quería. Quería probar un año a ver cómo me iba. Si no tenía las condiciones, tenía que volver a los libros y buscar otro camino. Junté fuerzas, senté a los viejos y les dije: ‘No quiero tener 50 años, estar sentado en el living de mi casa y ver que nunca me di la chance de realmente dedicarme a lo que me llenaba’. Vino por ese lado”. Fue entonces que encontró un respaldo importante: su familia.

“El viejo, más que nada, pasó por eso cuando era chico, que antes era peor. Estudiaba Derecho y a la vez jugaba al fútbol. Tuvo la mala suerte que cuando se lo dijo a los padres no lo tomaron bien y prácticamente lo echaron de la casa. Entonces me dijo: ‘Dale para adelante. Me hubiese encantado que mis viejos me dieran para adelante, no tuve esa suerte. Vos dale’. Esos son empujones que te motivan”, compartió.

“Es especial. Se construyó en familia, por eso tiene un valor extra para mí”.

Lucas Madrid
Lucas MadridDe la clasicicación a los Panamericanos

Por eso, noticias como la clasificación a los Juegos Panamericanos “son más especiales”. “Además estaba con mi viejo, estaba con Santi (su hermano mayor). Es algo que construimos juntos, en familia, por eso para mí tiene un valor extra”.

Además de su padre, el gran referente del surf uruguayo Luisma Iturria lo ayudó en sus inicios. “Me apadrinó a la hora de salir a competir afuera. Cuando viajaba me hacía de padre y fue él que le dijo al viejo: ‘Dale para adelante al Luki, tiene condiciones’. Con 16 o 17 años viajaba con él en verano, cuando no tenía que estudiar”.

Un sacrificio. 

Al dedicarse al surf, Lucas está la mayor parte del año lejos de Uruguay y, de esta forma, lejos de su familia y seres queridos. “Desde 2012 me he vuelto un nómade, porque de diciembre a finales de febrero estoy acá (en Uruguay) y después ya empiezo a viajar. En un principio uno arranca con ganas, pero hoy se ha vuelto una rutina y a finales de año uno ya quiere estar más tranquilo. Se vuelve complicado”, sostiene quien desde hace poco es tío. “Mi hermano fue papá y no tengo mucho tiempo para disfrutar a mi sobrino (Silvestre). Me voy dos meses y cuando vuelvo está gigante. Me pasa de no reconocerme, no sabe quién soy yo. Esas cosas son las que uno tiene que sacrificar”, dice con una mueca de tristeza, la única que mostró mientras habló de surf.

Igual intenta aprovechar hasta el mínimo detalle, disfrutar las pequeñas cosas. “Si voy a Perú tengo mi taxista, si voy a El Salvador tengo uno de contacto. Cada tanto los veo y mantengo la relación. Los lugares de playa quedan lejos, a tres o cuatro horas, y vamos charlando. Generás un vínculo”, afirma.

Pero también “manejo muchas incertidumbres. Un día estoy acá y al otro no. A veces me confirman o cancelan campeonatos, como me pasó ahora, saco pasaje y en 10 días me tengo que ir”, alega.

De todas formas esto último no le pasará en los próximos meses, cuando tiene planeado prepararse para los Panamericanos. Durante 60 días hará la preparación física en doble horario, así también poniéndose a punto tras la lesión de hombro. No tocará el agua salvo que haya olas buenas. “No tengo que dejar de lado el agua porque se pierde mucho el timing”, explica.

Luego irá a California “a buscar tablas específicas para las olas de los Panamericanos” y enseguida plantará base en Lima para entrenar con un coach local, Sebastián Alarcón, por dos meses más en el lugar donde se disputarán los Panamericanos: Punta Rocas.

Los Juegos serán entre el 26 de julio y el 11 de agosto. Allí en la categoría Open (en otra, Longboard, también va Julián Schweizer) serán 16 surfers que buscarán la clasificación a los Juegos Olímpicos de Tokio 2020, aunque solo la medalla de oro tendrá el cupo. Serán tres etapas con cuadrangulares y cada una se filtrarán la mitad de surfers. Cada uno tendrá, en cada ronda, 20 minutos para ganarse los puntos.

“Es complicado psicológicamente. El mar no es algo que uno controla. Si el mar se calma y no hay olas tenés que saber esperar y cuando venga saber lidiar con los nervios”.

Lucas Madrid
Lucas MadridTiene 20 minutos en cada etapa en los Panamericanos

En ese tiempo “te evalúan rutina, riesgos, innovación. Es complicado psicológicamente. El mar no es algo que uno controla. Si el mar se calma y no hay olas tenés que saber esperar y cuando venga saber lidiar con los nervios. Hay que saber elegir la tabla, ubicarte, elegir la ola. Saber lo que la ola te puede dar para saber cómo reaccionar. En el surfing la cabeza tiene un papel importantísimo”, sostiene. Por ello trabajó con una psicóloga deportiva.

Además, enfrenta un enorme desafío al representar a Uruguay y encima tener la chance de clasificar a los Juegos Olímpicos. “Es una responsabilidad gigante. Me siento un privilegiado. Quiero estar preparado de la mejor manera para dejar bien parado a Uruguay y, por qué no, soñar con Tokio 2020. Tengo pasión, amor por mi país. El ser uruguayo es especial, entre todos cuando hay algo Uruguay empuja, nos juntamos todos. Cuando salió la noticia recibí un apoyo increíble. Me tomó por sorpresa porque viniendo del surf, que en Uruguay muy poca gente me conoce, recibir todo ese apoyo fue alucinante. Uruguay tiene eso”, comenta con una sonrisa.

A la vez, también piensa en dale al país un poco del amor por el deporte. Tiene el proyecto de acercar a más niños al surf, así como dio una escuela de surf solidario con los niños del Inau hace una semana. Como el surf es un deporte con costos altos, su idea es darle la chance a gente que no puede tener acceso. “Que encuentre un deporte y un estilo de vida, que lo mantenga por un buen camino”, explica. Aunque eso ya para unos años más adelante, cuando deje de lado los viajes, pueda disfrutar a su sobrino y acercar a más niños a su gran pasión, el surf.

Dificultad.

La ola especial de los Juegos Panamericanos

Para Lima 2019 competirán en Punta Rocas. “En el surf, y más aún esa ola, hay mucha diferencia en la selección. Hay olas que ya sabés que van a ser buenas y otras que no por la lectura. Esta ola (la de los Panamericanos) es muy complicada porque es muy difícil de leer y hay mucha diferencia entre una que es buena y una que no lo es. Si en tu ronda podés agarrar esa ola buena y la surfeás más o menos bien, ya tenés prácticamente asegurado pasar de ronda”.

Coach.

En Perú entrenará con el exsurfer locatario Alarcón

“Lo más importante que me va a poder dar es enseñarme cuál es la ola buena”, sostiene Madrid. ¿Por qué? “Dejó de competir hace dos años, está vigente. Lo conozco porque competíamos juntos. Sé lo que es como surfista y como persona, lo he visto trabajar como coach con peruanos y ha tenido mucho éxito. Y él en esa ola la surfea muy bien, la lee muy bien”, suma. Con él hará durante dos meses la parte específica en el agua: técnica, la ola, acostumbrarse a las tablas nuevas. Todo en el mismo lugar de disputa de los Panamericanos: Punta Rocas.

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