Ultramaratón

Correr sin parar ni en sueños

Aníbal Lavandeira va al Mundial de Ultramaratón; la meta: hacer 220 kms. en 24 horas.

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Lavandeira. Pesa 63 kilos, termina el Ultramaratón con 56. Foto: Alcides Zapico

Es increíble como terminás. Yo peso 63 kilos y bajo seis; y la recuperación posterior es espantosa: donde te toquen, te duele; se te inflaman mucho los pies, te cuesta orinar, no tenés sed ni hambre…porque por una simple ampolla a las 24 horas te cortan el dedo.

Cualquier cosa que moleste, una raspadura, un elástico… todo se agranda a tal punto que hasta puede ser grave. Recién tres días después estás bien; pero para volver a moverte, a trotar, hay que esperar unos 10 o 12 días, porque uno pierde magnesio, sodio... es duro; por eso lo aconsejable para un atleta es no correr más de dos o tres al año, y para una persona que dice ‘pruebo y lo hago’, sólo una cada dos o tres años".

La descripción no es de un "marine". Ni de un "gurka". Tampoco de un soldado de la legendaria legión extranjera. O de alguien que va a Medio Oriente con la misión de infiltrarse en las huestes del estado islámico. Es de Aníbal Lavandeira, corredor uruguayo de Ultramaratón, que hoy viaja hacia Turín, donde el 11 y 12 del corriente se disputará el Mundial de la especialidad: una competencia que se desarrolla durante 24 horas y gana quien al cabo de ese tiempo recorre mayor distancia.

"No hay neutralizaciones; si uno para, el tiempo sigue corriendo. Aquí se larga a las 10:00 de la mañana y se entra al estadio de Turín, donde la pista forma parte de un circuito de 2 kilómetros y 100 metros que se completan saliendo a un parque cercano. Los que ganan, aparte de que tienen una condición física impresionante, y profesionalidad, porque viven de y para esto, son los que tienen las mejores estrategias: japoneses, griegos, italianos. Una estrategia es correr durante 15 horas sin parar un minuto y después, según cómo estén posicionados, paran o no para hacerse masajes. Mi estrategia, más normal, es ponerme metas de kilometraje cada 4 horas. Yo quiero meter 220 kilómetros; así que cada 4 horas tengo que hacer unos 34 o 35 kilómetros. Las primeras 4 horas son fáciles, las segundas y hasta las terceras también, pero después empieza a complicarse; y la noche es lo más bravo, porque el cuerpo pide parar y dormir. Yo también entreno de noche y la voy llevando, pero a cualquier uruguayo se le complica entrenar estas distancias, porque tenemos que salir a la hora de dormir, y acá todos trabajamos".

En el mundo hay sólo cinco atletas que están en la zona "A" del Ultramaratón: son los que cubren 240 kilómetros, al menos, en las 24 horas que dura la carrera; y Lavandeira está en la zona C, por lo que "mi meta en el Mundial es bajar de nuevo el récord nacional, que hice en 2013 con 201 kilómetros y ahora está en 207, y llegar a los 220, que es la distancia de la categoría B mundial, pues eso me abriría más puertas a nivel internacional, ya que iría al próximo Mundial como invitado y los viáticos ahí son más altos".

No. No es un "marine". Ni un "gurka", un soldado de la legión extranjera o alguien que va a Medio Oriente para infiltrarse en las filas del estado islámico. Es Aníbal Lavandeira, que hoy viaja para correr el Ultramaratón en el Mundial de Turín, donde sólo pueden participar quienes tienen una marca mínima de 180 kilómetros en 24 horas, para lo que "hay que llevar el cuerpo al extremo", según dice este profesor de la ACJ y también propietario de una papelería, que cuantifica parte del gran sacrificio que hace al agradecer los apoyos que recibe, pues "un par de championes que sale $ 4.000, dura unos 700 kilómetros, después la suela se gasta, y al entrenar yo hago más de 1.000 mensuales"

Entró para "chusmear" e hizo un descubrimiento.

Aníbal Lavandeira es casado, tiene 46 años y una hija de 10. "Empecé corriendo maratones (42 kms.) y después de 10 o 12, me sentí bien y en algunas salí en los primeros lugares; hasta que hace ya 8 años un amigo me invitó a correr 60 kilómetros en una carrera durísima entre las sierras, de Aceguá a Melo, salí 3°, y fue como que ahí descubrí que tenía más facilidad para las distancias largas. Al año corrí otra, pero ya de 90 kilómetros, de Florida a Durazno, la gané, hice el récord de esa distancia con 7 horas 31 minutos, y eso me abrió algunas puertas, me invitaron al campeonato argentino de 100 kilómetros en Rosario y salí 5°. Toda la vida me gustó el deporte. Yo soy entrenador de boxeo y fui al L Avenir como 15 años, hasta que hace unos 15 o 16, buscando algo para competir, entré al atletismo como chusmeando; primero empecé a estudiarlo y después a practicarlo".

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