Boxeo

Chapa y pintura gratis

Un test Severo para Chaparro: que no lo dejen abollado.

El eterno femenino de una imaginativa pintora
Trabajo. Chaparro “la pelea” en el taller; también en el ring. Foto: Francisco Flores

Carlos Andrés Chaparro era obrero de la construcción y lo mandaron al seguro de paro. Así que, con las herramientas que tenía más a mano, se hizo boxeador profesional, al tiempo que Sebastián Amaya lo llevó a trabajar en su taller de Batlle y Ordóñez entre Gral. Flores y Marne, "para que al menos vaya aprendiendo un oficio y hoy o mañana no tenga que ir a picar piedras…el boxeo no es fácil".

El boxeo, como la vida, es duro; y el muchacho que de amateur peleaba por el Golden Gym, lo siente a diario: a las 5:00 de la mañana sale a correr desde su casa en Cno. Mendoza y Aparicio Saravia, antes de las 7:00 vuelve, tomas unos mates y se va a hacer chapa y pintura hasta las 18:00, luego enfila para el gimnasio de Luis Alberto de Herrera y Francisco Labandeira, y entrena dos horas a las órdenes Washington Fagúndez, que lo define en pocas palabras: "Es muy humilde, muy bueno, tiene todas las condiciones: corazón de boxeador, cuanto más le pegan, más se enoja y más quiere, va para adelante".

Igual que el día a día, el boxeo no le da alce a Chaparro, que debutó ganándole por KO en el tercer round al salteño John Cayetano, y hoy afronta su segunda pelea ante Martín Severo, otro salteño al que apodan "El loco" por su estilo complicado, aparte de que ya suma 9 triunfos, 2 derrotas y 2 empates en los casi 5 años que lleva en el campo rentado.

El entrenador y el técnico la tienen clara; porque el boxeo también es crudo: "Para saber la clase de boxeador que usted tiene, hay que meterlo con los mejores. Más vale que pierda cuando tienen una o dos peleas, que cuando tenga diez; si no, después, es como el típico uruguayo: pelean con rivales de mentira, y cuando le traen un medio pelo, lo clavan de cabeza. A mí no me gusta eso, yo soy al revés. Los míos pelean con cualquiera, para que el botija sepa lo que debe hacer cuando lo llevan a pelear a otro lado", sentenció Fagúndez, mientras que Amaya no sólo admitió que la de hoy a las 21:30, con entradas a $ 150, y $ 100 para socios de Albatros, "es una pelea dificilísima" para Chaparro, sino que reveló que "ya le dije a Fagúndez: No le metas presión al pibe, porque va a ser una pelea brava. Severo es un tipo experiente. Dejálo que labure tranquilo; si no, por ahí se come una mano y después se enloquece por la presión de que tiene que ganar. Es una pruebita; sirve o no sirve, y vamos a ver qué pasa".

La prueba de un boxeador es siempre la misma: tratar de que tras cada pelea no tenga que entrar a hacerse chapa y pintura, porque el físico es el que paga; aunque a Chaparro la mano de obra le salga gratis.

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