JUEGOS OLÍMPICOS

La barrita de cereales que le truncó el sueño a Milton Wynants en Beijing 2008

El sanducero reveló que previo a competir en la prueba por puntos en sus terceros Juegos Olímpicos no la pasó nada bien.

Milton Wynants en los Juegos Olímpicos de Beijing 2008. Foto: AFP.
Milton Wynants en los Juegos Olímpicos de Beijing 2008. Foto: AFP.

Pasaron 20 años de la conquista de la medalla de plata de Milton Wynants en los Juegos Olímpicos de Sídney. El sanducero volvió a competir en Atenas 2004 y Beijing 2008 para completar cuatro presencias olímpicas al igual que Alejandro Foglia (vela) y Andrés Silva (atletismo).

Hoy, a 12 años de Beijing, el “Gorra” contó una de las razones por las que no pudo rendir en la medida de lo esperado en esa cita olímpica a la que llegó después de una extensa y cansadora preparación en Europa.

“Antes de los Juegos Olímpicos de Beijing con el entrenador viajamos al centro de la Unión Ciclista Internacional (UCI) en Suiza. Teníamos el hospedaje ahí y salíamos a entrenar, pero en el mes que fuimos estaba el Tour de Francia y casi que no había competencias. De todas maneras entrené, subía las montañas, bajaba y la verdad no sabía qué estaba haciendo. Me preguntaba internamente qué estaba haciendo ahí. Eso no me servía porque no estaba acostumbrado a subir montañas y tampoco era una necesidad hacerlo. Nos fuimos de Suiza a Alemania. Ahí empezamos a entrenar cerca del hotel para no perdernos. Hacía un circuito, pasaba cerca y seguía. A los pocos días me volví a preguntar lo mismo: qué hacía ahí. Me fui. Ya estaba deseando que pasara la competencia olímpica para volver a mi casa”, le contó Milton a Ovación.

Las semanas pasaron y el sanducero se instaló en China. Altas temperaturas. Humedad. Un clima que no era el mejor, pero había que adaptarse. El “Gorra”, fiel a su estilo, le hizo frente a todo y buscó la mejor preparación. Hasta Salió a entrenar de tapaboca, una experiencia que no volvió a repetir: “Me faltaba el aire. Había hecho cuatro horas de ruta y parecía que eran ocho. No podía más. Me faltó hidratación y cuando llegué a la Villa Olímpica los músculos me hacían globitos de lo deshidratado que estaba. Recuperé y me fui a la pista porque ya me estaba sintiendo bien”.

Milton Wynants y el entrenador Hugo Scricky en Beijing 2008. Foto: AFP.
Milton Wynants y el entrenador Hugo Scricky en Beijing 2008. Foto: AFP.

Pero hubo un hecho que marcó a Milton Wynants en Beijing 2008 y que nunca reveló. Su humildad lo llevó a no contar detalles tras la competencia porque no quería usar eso como excusa de un mal resultado, pero en charla con Ovación se animó a revelar qué fue lo que pasó.

“Cuando terminé la prueba por puntos la sensación que tenía era horrible más allá de que en los entrenamientos me había sentido muy bien. ¿Pero qué me pasó? Viste que después de entrenar necesitás comer algo y recuperar… Yo terminé y ahí en el box nuestro nos dejaban barritas de cereales energéticas que supuestamente son buenas, de buena calidad. Pero tenía como pintitas de chocolate y cuando vos terminás un esfuerzo tenés que darle al estómago comida sana que no te puede dañar. ¿Podrás creer que esas pintitas de chocolate me partieron el hígado? Me fundió el chocolate porque el hígado cuando estás entrenado pende de un hilo y si le tirás algo malo te parte al medio. Y encima a dos días de correr. Me vino un dolor impresionante, respiraba hondo y caminaba, pero no se me iba con nada. Cuando fui a la carrera me sentía inflado y corrí mal. Me maté yo mismo”, recordó.

En la competencia en el Velódromo de Laoshan, el sanducero no pudo brillar. Ese episodio lo dejó al margen de poder resaltar en una prueba en la que había puesto todas sus energías, pero esa barrita de cereales energética le jugó una mala pasada.

Milton Wynants junto a su familia en la llegada a Montevideo tras Beijing 2008. Foto: Archivo El País.
Wynants junto a su familia en la llegada a Montevideo tras Beijing 2008. Foto: Archivo El País.

“Me quedó esa sensación de que vos podés ganar, pero que cuando estás en una etapa de entrenamiento al hígado le tenés que tirar cosas buenas porque si le das algo malo, estás al límite. Podés perder teniendo buenas sensaciones, te pueden ganar porque son mejores e hicieron las cosas mejor. Fue muy feo para mí no poder llegar al nivel que esperaba porque estaba mal. Me dio mucha impotencia porque perdí una posibilidad de estar de nuevo ahí entre los mejores de la prueba”, contó Milton.

No fue al médico. No contó lo que había comido. El “Gorra” quería competir y dar lo mejor, pero en Beijing no lo logró y a 12 años de ese episodio se confesó: “Si lo decía antes era como que estaba poniendo una excusa y la verdad eso no me gusta, no soy así. Capaz que estando bien tampoco ganaba, pero la realidad es que ahí yo estaba mal, la sensación física era horrible y no corrí cómodo como en otras carreras”.

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