CORREMOS

A los 60 años se preparó a 3.000 metros para el Mundial Master

Jorge Pereyra tuvo cuatro semanas en África con complicaciones antes de partir para tomar parte de la media maratón en Málaga.

Jorge Pereyra en Kenia
Jorge Pereyra en Kenia

Tuvo su largada en el atletismo a los 42 años, hace ya 18. Hoy terminó su mes de entrenamiento en Kenia y se dirige a Málaga para competir en su tercer Mundial de Atletismo Master (de veteranos). “Hasta los 42 años no había hecho nada de deporte, salvo algún ocasional partido de fútbol, aunque era un perro”, comenta Jorge Pereyra con el humor que mantuvo desde la primer respuesta hasta la última.

Empezó en el running por medirse con una compañera de trabajo. “Me dijo que corrió la San Felipe (y Santiago) y yo le dije que la corría en menos que ella, aunque su tiempo no era malo”. Arrancó a entrenar en enero de 2002 y para octubre ya había corrido su primera maratón. A su compañera la había superado hace meses. “Me di cuenta que, además de gustarme, tenía capacidad. A partir de ahí empecé a leer, entrenar y correr más. No paré hasta ahora que cumplí 60 en agosto”.

“Por mi formación médica (es cirujano vascular) me puse a leer en internet, en libros; empecé a estudiar el tema. Lo fundamental es que a medida que entrenaba me iba mejor. Es una de las cosas que admiro más de la gente, cuando no obtienen buenos resultados -que es lo que le pasa a la mayoría- e igual insiste en entrenar”.

Como nunca se sumó a ningún grupo ni trabajó con un entrenador, se instruyó con la lectura. Ser médico le ayuda. “No por el tema estrictamente médico, sino por tener hábitos de estudio y curiosidad científica. Se facilita cuando podés acceder a determinada literatura, pero si después vas a la calle y no levantás los pies no sirve. He comprado libros. Leo permanentemente, sobre todo sobre atletismo de fondo, que es lo mío”. Y destaca el libro “The Lure of Long Distances: Why We Run”, del autor Robin Harvie.

“El autor americano Jack Daniels, que se llama igual que el whisky y es considerado uno de los mejores entrenadores del mundo, tiene un libro que se llama ‘Running Formula’. Explica científicamente por qué hay que hacer cada cosa. A mí se me cumplen como él dice, no le erra”, comenta.

Aunque su entrenamiento a veces se complica por su trabajo, busca la forma de facilitarlo. “Si estoy de guardia salgo con el teléfono (a correr) y trato de no alejarme demasiado de mi casa, de la pista o del auto para poder estar en el lapso que tengo que estar”, comenta.

Deporte al extremo

“La gente que practica deportes de forma competitiva no está haciendo algo saludable. Competitivo como lo hago yo: a entrenar todos los días y a veces doble horario. Así estás excediendo lo que es la salud y estás cayendo en el otro lado, el área patológica. ¿Por qué? Porque para estar bien no precisás esto. Para estar bien tenés que correr tres veces por semana media hora. Correr 140 kilómetros por semana para un tipo de 60 años, no es saludable. Lo asumí hace tiempo, aunque mi corazón debe estar mejor que un tipo de mi edad que fuma y está todo el día sentado”.

Alimentación

Ante la pregunta de cómo es su alimentación tiró riendo: “No soy ejemplo, como muy mal. Como verdura y fruta por obligación, pero me gusta comer milanesas con papas fritas, pizza, pasta, pascualina; me gusta la cerveza, hago cerveza casera. No soy el ejemplo de deportista”.

Kenia

“Producto de las lecturas me acerqué mucho a Kenia; la cultura, los corredores, la comida, el idioma. Ya estuve en 2011 entrenando y corrí dos carreras: una Cross Country y la Maratón de Nairobi, pero había venido a un centro de entrenamiento que es para europeos; tiene una piscina, tremendo gimnasio, una pista de atletismo. Está en una zona de 2.000 metros de altitud”. Sin embargo, para esta ocasión “en vez de ir al lugar para europeos quise ir a lugares para corredores keniatas. En vez de hacer la cómoda, vamos a hacer la difícil, ja... Estuve una semana en un campo de entrenamiento que se llama Kapsait, a 3.000 metros de altura, y un lugar a 2.400 m que se llama Kaptagat. Estuve viviendo con los tipos”, dijo.

Jorge Pereyra en Kenia
Jorge Pereyra luego de correr la Maratón de Nairobi durante 2011.

“Conocí los lugares por un fisioterapeuta catalán casado con una keniata; me hizo los contactos. Es casi imposible venir porque son lugares de ellos, no están abiertos a los blancos. En Kapsait, uno de los que corría al lado mío -en realidad corría adelante porque era mucho más rápido, je- es el campeón de 5.000m en el sub 18 de Finlandia, campeón de los Juegos Commonwealth en Australia en 3.000 y campeón africano en 5.000, terrible corredor. Entrenaba en Kapsait, dormía a dos cuartos del mío y comía las mismas porquerías que comíamos todos”, agrega.

La variedad necesaria en la dieta no se cumple en el campo de entrenamiento. “Se come todos los días lo mismo, una alimentación extremadamente insuficiente desde el punto de vista cualitativo. El desayuno son tasas de café con leche, que hierve durante horas con azúcar adentro; al mediodía un plato de arroz con un puñado de porotos rojos; y de noche ugali, que es una especie de polenta de harina de maíz pero seca, una cosa dura sin nada, sin sal, sin salsa... así pelado, con repollo. Los tipos no comen huevo, fruta, verdura, carne, es terrible que logren sobrevivir comiendo eso”, sentencia.

Jorge Pereyra en Kenia
Arroz y porotos, una de las comidas.

Pereyra partió ayer de Nairobi, la capital de Kenia, hacia Ámsterdam para luego ir a Madrid para llegar a Málaga el jueves de tarde, lugar donde competirá el domingo 16 en la media maratón del Mundial. Aunque ahora está “medio desilusionado” para competir. “En realidad metí la pata acá, porque yo tengo mi plan de entrenamiento, pero como estaba acá y me tengo que adaptar a lo que los tipos hacían no me pude entrenar como quería. La altura me va a ayudar (completó cuatro semanas a más de 2.000 metros). Un día hicimos triple horario, hice 29 kilómetros en el día entre las 6 de la mañana, las 10 y las 4 de la tarde. Me encantó poder correr con ellos, no me arrepiento, pero no pude hacer específicamente lo que quería hacer”.

Recién desde el lunes pasado pudo reengancharse en su entrenamiento. “Pero tuve un inconveniente... el fin de semana me agarré terrible gastrocolitis, seguramente por haber tomado agua podrida en el campo de entrenamiento. Estuve con fiebre de más de 38, dos días tirado en la cama sin poder comer. No tengo demasiado margen porque 10 días después estoy compitiendo, no sé cuál va a ser el resultado”, tiró.

Jorge Pereyra en Kenia
El agua de la que se abastecía en Kenia.

Aunque la experiencia en Kenia y en mundiales pasados le puede servir. “Este es mi tercer Mundial. En Riccione en 2007 quedé décimo en maratón e hice mi mejor marca con 2 horas 46’; en Porto Alegre 2013 salí tercero en media maratón”, recordó.

Encima, el nivel en Europa es mayor y los corredores asisten en mayor cantidad por la corta distancia para ellos. Por así decir, en Málaga va a haber más de 8.000 atletas. “Hay 102 tipos en mi categoría, pero en Brasil tuve apenas 30”.

Por la enfermedad, poder hacer un buen tiempo “es una interrogante. Es la primera vez que no sé que va a pasar. Quería meterme en el podio. Que lo fuera a lograr era otra cosa, porque sé que es difícil por los rivales que tengo y sus marcas”.

Igual, como desde el inicio, lo hace todo por su afán de competir y por placer. “Disfruto corriendo. Hoy corrí 18 km viendo los árboles y las montañas. Hay gente que me dice ‘¿qué pensás todo ese tiempo corriendo?’ Y no, estoy conmigo”.

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