HISTORIAS

En 10 años, el atletismo le cambió la vida a Pía Fernández

La trinitaria disfruta de su gran presente, pero va por más en su carrera: quiere conseguir la clasificación a los Juegos Olímpicos de Tokio 2020.

Foto: Leonardo Mainé
María Pía Fernández con sus medallas obtenidas en los 1.500 y 3.000 metro en el Iberoamericano de Trujillo en Perú en agosto. Foto: Leonardo Mainé

Cuando tenía 13 años, una tía le regaló su primer par de championes para correr. Fue después de ganar una competencia en la que se empezó a familiarizar con el atletismo. Hoy, María Pía Fernández (23) disfruta de un gran presente, se ilusiona con seguir creciendo y fiel a su filosofía de vida, quiere superarse continuamente.

En agosto de 2008 en Trinidad, María Pía corrió su primera carrera impulsada por su profesor de educación física del liceo, ganó una prueba de 2 kilómetros y en esa competencia estaba Sebastián Allende, quien tenía armada su escuelita de atletismo y luego de verla, la invitó a sumarse.

“En mi familia el deporte no estaba en el tapete. Nadie practicaba nada ni veníamos de generaciones anteriores de deportistas, pero con mi hermano Ramiro (27) competíamos por todo y gracias a él hice muchos deportes. Si él jugaba al básquetbol yo también, si él nadaba, iba a la piscina y en la gimnasia del liceo me mezclaba a correr con los varones. Así fue que mi profesor de educación física, casi que me obligó a correr esa competencia de 2 kilómetros que se hacía para chicos. Fui, la gané sin tener ninguna experiencia previa y ni siquiera championes para competir, la corrí con unos comunes”, le contó María Pía Fernández a Ovación.

Allende la vio correr y ganar. Ahí empezó una relación que hasta hoy se mantiene y que no para de conseguir buenos resultados. “Me invitó a la escuelita y me uní una semana después”, recordó.

María Pía nunca pensó que el atletismo se iba a transformar en su estilo de vida, pero hoy le dedica la mayoría de su tiempo a este deporte y lejos está de arrepentirse. “Entré a este mundo casi que de casualidad. A mi me gustaba la fisioterapia y tenía pensado hacer eso. Si bien nunca tuve una lesión grave más allá de un esguince o un calambre, empecé a conocer más sobre el tema siendo deportista y a los 17 me fui de Trinidad a Paysandú para empezar la carrera”.

Foto: Leonardo Mainé
Foto: Leonardo Mainé

El 2015 se lo tomó sabático en su educación y retomó los estudios en 2016, ya viviendo en la capital porque su carrera como atleta comenzaba a florecer. “La vida en Montevideo es distinta. Se extraña mucho la tranquilidad de Trinidad, por eso cada vez que puedo trato de escaparme. Allá reconocen lo que hago, me siento contenida, disfruto de la ciudad, de mi familia y de mis amigos”.

A los 14 años hizo su primer viaje en avión para competir en un torneo en Ecuador. “Desde que empecé en el atletismo lo que más me motivaba en un principio era viajar. Esa primera experiencia fue algo increíble y el deporte después me fue dando oportunidades de seguir viajando, de conocer lugares, gente, hacer amigos que hoy quiero un montón. Eso es lo más lindo de todo esto”, dijo.

Pero a medida que fueron pasando los años, el empuje creció: “Empezaron a llegar los resultados y la motivación no solamente pasaba por viajar, conocer, hacer amigos y aprender, sino también por estar entre las primeras de cada competencia. Y hoy es lo que buscamos con mi entrenador. Yo siempre fui muy competitiva en todo. Después de lograr una medalla de bronce, quise ir por la de plata y cuando la gané, busqué la de oro, que llegó y me llevó a ir por más”.

Y eso fue lo que pasó en el Iberoamericano. En Río de Janeiro 2016, María Pía ganó el bronce en los 1.500 metros con un tiempo de 4’12”61”, pero no se conformó y fue por más. En Trujillo 2018, la trinitaria se quedó con la presea de plata en esa prueba con 4’18”65 y además, ganó el oro en los 3.000 con 9’16”16 cerrando una notable actuación en Perú, donde Uruguay conquistó cinco medallas.

“El balance fue espectacular porque hice una muy buena preparación en Europa y llegué en perfectas condiciones para correr”, remarcó María Pía, quien explicó cómo fue ese entrenamiento en el Viejo Continente: “Es el tercer año que fui. El destino era solo España, pero ahora decidimos extender un poco más los países para sumar más competencias. Es clave hacer este tipo de viajes porque acá en Uruguay y en Sudamérica no hay un nivel competitivo como para decir bueno, hoy hago mi mejor registro, bajo un récord. No es que digas voy a la pista y hago los 5.000 metros en determinado tiempo. Eso no pasa. Necesitás una exigencia que te la da la competencia de primer nivel, por eso cuando viajamos buscamos carreras con chicas de mejor nivel para poder mejorar mis marcas o preparar bien determinado torneo. Además, el año pasado cuando fui, había estado enferma y no rendí lo esperado, fue como malgastar todo ese dinero porque no pude entrenar bien ni competir en base a lo planificado así que esto fue como una revancha”.

Foto: Leonardo Mainé
Foto: Leonardo Mainé

¿Qué otros beneficios tiene irse al exterior a entrenar? Más allá de lo deportivo, existen otras aristas importantes a tener en cuenta en la preparación de un atleta de elite: “Si te vas, te abstraes del diario vivir de acá, estás solamente para entrenar, descansar y competir. Como decimos nosotros en la interna, convivís con los ‘pro’ (profesionales) y te enfocás en estar con gente que vive de esto y que además te deja su conocimiento porque te cuentan sus experiencias y eso me encanta. Que las mejores competidoras de Europa te cuenten sus motivaciones es un plus y cuando llegás a un torneo, querés arrasar con todo y romperla”.

Y esa cadena de vivencias, experiencias y motivaciones, María Pía no la corta ni se la queda para ella. No solo aplica todo eso en la pista sino que además, lo transmite junto a su novio Eduardo Gregorio (atleta y entrenador), con quien tiene un grupo de corredores en la Rambla de Montevideo los lunes, miércoles y viernes. “Además de tomarlo con la seriedad y el compromiso de un trabajo, es la forma que tenemos de compartir nuestras cosas en el deporte con gente que también se suma de a poco a esto que tanto nos gusta”.

El Iberoamericano de Trujillo marcó el punto más alto hasta ahora en la carrera de María Pía Fernández: dos medallas, una de oro y una de plata para coronar una gigantesca actuación. “Más allá de llegar bien preparada que es importante, se dieron dos carreras muy tácticas y eso me favoreció. El primer día en los 1.500 metros se corrió fuerte en el último tramo, pude pelear y ganar la plata. Eso me posibilitó una buena recuperación para no llegar tan cansada al domingo, correr y ganar el oro en los 3.000”.

Lo próximo para María Pía será el Campeonato Nacional y el Sudamericano de Milla, pero el gran reto será a partir de 2019 buscar la clasificación a los Juegos Olímpicos. “Quiero seguir el ciclo olímpico mejorando mis marcas para buscar el cupo en Tokio 2020. Es mi sueño, es la instancia máxima para un deportista y voy a poner todo de mí para conseguir ese objetivo”.

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