MI OPINIÓN

El alto precio de la traición

"NANDO" PARRADO

Fernando Parrado

En 1982, Didier Pironi no respetó un acuerdo pre carrera realizado con Gilles Villeneuve y por siempre puso sombras sobre su reputación, particularmente por las horrorosas consecuencias.

Ese año, en Imola, Gilles venia ganando cómodamente y disminuyó apenas su ritmo en la últimas dos vueltas para no cometer errores.

En la última vuelta, en vez de quedarse atrás, manteniendo la posición, Pironi lo ataca y lo pasa, ganando de esa manera el Gran Premio de Italia.

El odio en la cara de Villeneuve en el podio, se trasladaría el fin de semana siguiente a Zolder (GP de Bélgica). El canadiense ni le habló a Pironi, se subió a clasificar esa fatídica tarde, pensando que iba a destruir a Pironi. ¿Cual era su estado de ánimo al salir a la pista? Seguramente el odio a quien lo había traicionado, le hizo tomar un riesgo enorme. Última sesión de clasificación, última vuelta y se encuentra con el auto de Jochen Mass a marcha lenta.

Gilles no levanta, se juega por la izquierda, se montan las gomas y lo demás es historia. El niño mimado de Enzo Ferrari murió en un accidente que aún está en la retina de los amantes de la Fórmula Uno. Gilles nunca fue campeón, pero fue tan amado como Senna.

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