BOXEO

Alí: el guapo que no se pudo ver

A Muhammad Alí no se lo comió nunca el personaje. Fue siempre auténtico.

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Muhammad Alí

A Muhammad Alí no se lo comió nunca el personaje. Fue siempre auténtico. Al extremo de que, aún cuando se autoproclamó como "el más grande", igualmente tuvo raptos de sencillez y modestia en medio de los que, sin que nadie le preguntara nada al respecto, espontáneamente, dijo que para él esa definición le cabía a Joe Luis, el extraordinario "Bombardero de Detroit" que a lo largo de 18 años de una extraordinaria trayectoria cumplida entre 1934 y 1951, en cuyo contexto defendió 24 veces el título de campeón mundial con éxito, perdió sólo tres de 69 peleas.

Sin embargo, esa imagen sublime y suprema de boxeador excelso, que bailoteaba con un juego de piernas y esquivaba los guantes rivales con rápidos golpes de vista y movimientos de cintura impropios de un pesado de más de 90 kilos y característicos de los pugilistas de menor peso, "se tragó" a la otra cara del Cassius Clay de los comienzos y el Muhammad Alí de la mayor parte de su carrera: fue un guapo de verdad, que no le rehuyó a las situaciones adversas, al dolor físico, y hasta el sufrimiento, incluso extremo.

Por ejemplo, Clay no surgió de la pobreza, y menos aún de la miseria; pero tampoco es que todo se le haya presentado como si transitara por una alfombra roja cuando irrumpió en el primer nivel del boxeo mundial a mediados de los 60. Así, cuando el 25 de febrero de 1961 enfrentó por primera vez a Sonny Liston y le quitó el título mundial en Miami, las apuestas estaban 8 a 1 a favor del campeón en ese momento; y, como ya se conocía su inclinación a adherirse a los musulmanes negros de EE.UU., la policía lo paraba cuando salía a correr por la calle y hasta le prohibía la entrada a los restaurantes frecuentados por gente de mayores ingresos. No en balde, los promotores que organizaron aquella velada perdieron más de 300.000 dólares, ya que se vendieron tan sólo 8.927 entradas de las 15.744 disponibles, pues el público se mostró temeroso de concurrir ante la gran tensión racial, social y hasta política que provocó la confrontación del joven transgresor con el ex convicto que tenía a los "capos" de la mafia como los "padrinos" de su carrera.

Otro tanto ocurrió, acaso, cuando el 30 de octubre de 1974 enfrentó en Kinsasha a George Foreman, que llegó invicto, y sin siquiera un empate, en 40 peleas: para el conocimiento popular quedó que ganó por KO en el 8° round porque Angelo Dundee, su entrenador, hizo aflojar las cuerdas para que Alí agotara y desgastara a su rival, con el clásico recurso que ponía en juego al recostarse casi permanentemente sobre ellas, palanqueando sus golpes más cómodamente; y no fue así, la treta existió, pero sólo para aliviar a Alí, pues al apoyarse con fuerza sobre las sogas, su peso le destrozaba los riñones y hacía que orinara sangre por varios días después de sus peleas.

De la misma forma, el combate que sostuvo el 31 de marzo de 1973 en San Diego con Ken Norton, definió lo que era la guapeza y entereza de Alí, aún en la derrota, no sólo en el éxito: su rival le fracturó la mandíbula con un derechazo tremendo que le embocó en el primer round, pero él siguió hasta el final, once asaltos más, recibiendo golpes en la zona afectada, pero sin abandonar, para perder por puntos en fallo dividido, pues uno de los jurados lo vio ganar pese al contratiempo.

Ni qué hablar de lo que fue fue y representó su tercer y último duelo —el "bueno"— con Joe Frazier, el 1° de octubre de 1975, en la que se promocionó como "La batalla de Manila": el trámite del combate fue tan duro y terrible para los dos, que después que Frazier no salió a pelear para el 15°y último asalto, ambos fueron a parar por varios días al hospital, y siempre se dijo que ninguno de ellos volvió a ser el mismo tras aquella feroz contienda.

Por eso, entonces, es que a Alí —y Clay— en sus comienzos, jamás "se lo comió" el personaje: todo lo que hizo, y dijo, fue en el desempeño de una personalidad auténtica.

Sin embargo, la figura cautivante y ahora imborrable del boxeador excelso, técnico, vivaz y rápido como si fuera otro de mucho menos peso, "se tragó" al guapo, al que fue capaz de aguantar once rounds con la mandíbula fracturada; al que le ganó el título de campeón mundial que era el protegido de la mafia y estaba 8-1 arriba en las apuestas; y al que terminaba orinando sangre después de cada pelea. Casi la postal de un fajador "cachiporrero".

La pomada...

En el 4° round de la pelea de Miami, Liston le fregó los ojos a Alí con una sustancia tóxica que puso en sus guantes. "¡Sácame los guantes!" gritó Alí a su técnico; y éste le dijo: "Seguí o vas a ser un vagabundo toda tu vida". Lo "mató" en el 6°.

Una fiera.

Cuando Alí se enfrentó a Foreman en Zaire, el segundo era considerado el mejor boxeador del momento: no sólo esta invicto y había ganado sus 40 peleas; sólo dos de sus adversarios había terminado en pie. Alí le dio una lección de boxeo.

¡Fue mortal!

"La batalla de Manila" con Joe Frazier fue tan tremenda, que el que terminó ganándola fue el médico personal de Alí, que esta en su rincón, porque era amigo y conocedor del boxeo. Cuando finalizó el 14° round, Alí llegó al rincón y dijo que no seguía, que no podía más, aunque faltaba un round; pero el doctor miró al rincón del oponente y se dio cuenta que aquel había dicho lo mismo. Cuando sonó la campana para el 15°, empujó junto con Dundee a Alí hacia el medio del ring y el juez le levantó la diestra. Dijo luego: "Esto fue lo más parecido a la muerte que sentí".

Hipnotizador.

Cuando Ken Norton le fracturó la mandíbula a Alí, se dijo que el ex marine había recurrido a la ayuda de un hipnotizador para vencerlo. Por ese motivo, entonces, la revancha se hizo tan sólo seis meses más tarde, en Inglewood, donde Alí se desquitó, pero a lo guapo, echando el resto. Dos jurados lo vieron ganar 7/5 y 6/5, pero el tercero dio ganador a Norton 6/5. ¿La verdad? Alí venció pues lo avasalló en el último round. Con el tiempo, Norton diría que "esa noche estaba en el mejor momento de mi carrera, pero nunca fui el mismo boxeador después de eso..."

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