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Nueve cosas que probablemente no sabías de Roger Federer

Genio, mejor jugador de todos los tiempos, dios del tenis y un largo etcétera: lo que se puede decir de Roger Federer es a esta altura bastante conocido: son tantos los éxitos que acumula, que el suizo agotó ya todos los superlativos, todos los adjetivos, todas las metáforas.

Roger Federer. Foto: AFP.
Roger Federer. Foto: AFP.
1

Soñaba con Pamela Anderson y Cindy Crawford

Federer tenía 18 años cuando el diario suizo "Blick" -el más leído del país- lo entrevistó por primera vez. Ante la pregunta de cómo sería la mujer de sus sueños, el suizo mostró tanta ambición como la que se le vería en los años posteriores en las canchas. "Mi mujer ideal tiene que ser linda, claro. Una mezcla de Pamela Anderson con Cindy Crawford, eso estaría bien. Aunque, claro, hay otras cosas también". Pocos meses después de esa entrevista conocería a Mirka Vavrinec, hoy madre de sus cuatro hijos.

2

Es un número uno contando chistes malos

Marzo de 2013, Federer acababa de ser vapuleado por Rafael Nadal en el torneo de Indian Wells y un periodista suizo le hace llegar el pedido de un niño; quiere que cuente su chiste preferido. "Uh. ¡Soy muy malo para los chistes!", se escuda Federer. Y no mentía. "¿Por qué la policía suiza lleva siempre una tijera cuando persigue a los ladrones? ¡Para cortarles el camino!"

3

El número ocho le importa poco y nada

Años atrás se instaló el mito de que el número ocho (el de la suerte para los chinos) era su favorito y de que se había obsesionado con él: todo en su vida debía tener el condimento de un "8". "No hay nada de eso", explicó el suizo cinco años atrás en Australia para clausurar la tan pequeña como falsa historia.

4

No creerá en el "8", pero es muy meticuloso

Durante los partidos, Federer busca que la silla que utiliza en los cambios de lado sea lo más cómoda posible. Así, coloca una toalla para sentarse sobre ella, y también recubre los apoyabrazos con toallas, para que sean más mullidos. La botella de agua va en el piso, a su izquierda, y la de sales minerales, a la derecha. El raquetero, nunca sobre el piso, sino en una silla extra.

5

Algunos dudan de su perfección

Experimentado infotipista, Jaime Morrocco viaja desde hace casi un cuarto de siglo de torneo en torneo pasando a texto las palabras de los jugadores en sus conferecias de prensa. "Por alguna razón nunca pude conectar con Federer", dice Morrocco, que pasa varias semanas al año sentado a tres metros del suizo y tipeando cada palabra que pronuncia. "A veces me parece demasiado perfecto para ser cierto. Y Roger jamás me agradeció, lo que me parece curioso. Sin dudas sabe quiénes somos, pero nunca nos dijo 'hola'".

6

Se siente en deuda con su mujer

"Si estamos de vacaciones, hago todo lo que quiere Mirka. Si quiere ir diez horas de shopping, voy con ella, que tiene que esperarme diez horas en cada torneo". Federer tiene una deuda de larga data con su mujer, porque nunca pensó que su carrera se prolongaría tanto. Y Mirka lo sabe: "Él es el número uno del mundo, algo único en la vida. Mi tiempo vendrá después del tenis, así lo acordamos los dos".

7

El salto de "provinciano" a "glamouroso"

Anna Wintour, la editora jefa de "Vogue", la revista de moda más influyente del mundo, se acercó a saludar a Federer en agosto de 2002 en Nueva York. "Yo no sabía quién era", admitió el suizo. Hoy lo sabe bien: es gracias a Wintour que pasó de ser un provinciano suizo a un hombre excelentemente bien vestido. "Recibo todo tipo de ideas de ella, qué vestir dentro y fuera de la cancha, sesiones fotográficas, patrocinadores. Todo". Federer tiene una cuenta pendiente con Wintour: "Ese día llegará, y cuando lo haga estaré muy feliz de trabajar con ella!".

8

Tímido, pasaba las fiestas en un rincón

Federer estaba lejos de ser un seductor en sus años de juventud. Pasaba el tiempo andando en bicicleta con sus amigos y escuchando música. A la hora de una fiesta, era de los que se quedaba contra la pared viendo a otros bailar. "Soy más bien un tipo reservado y tímido", admitía por entonces.

9

Querría ser Angus Young o Lenny Kravitz

¡No, no! No quiero estar junto a Angus Young, ¡quiero estar en su lugar!", dijo alguna vez Federer, que tiene un plan B por si eso no fuera viable. "Me gustaría tanto ser Lenny Kravitz...! Lo vi en vivo en París, y me conmovió tanto su forma de relacionarse con el público, cómo se lo ovacionaba, ¡cómo yo mismo gritaba! Tengo que admitirlo: es algo que me gustaría vivir. Me gustaría tocar la guitarra, pero... no tengo tiempo".

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