JUEGOS OLÍMPICOS

Neymar y una reivindicación de la historia

Padre de la patria y exorcista del fantasma alemán: tras haber estado al frente en la conquista de la primera medalla de oro en el Maracaná, Neymar ha pasado a ser un nuevo "prócer" de Brasil.

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Foto: EFE

Después de una larga fase de críticas tanto por parte del público como de los medios, el goleador de la "Selecao" y del Barcelona amaneció este domingo convertido en ídolo nacional.

A partir del triunfo en el Maracaná pasó a estar en el área muy restringida de unos pocos mitos brasileños.

El astro fue el protagonista de una noche épica al marcar un golazo de tiro libre que puso provisoriamente en ventaja a su equipo. Luego convirtió el último de los cinco penales, con los que definió un partido que quedará en la historia.

De ese modo el genio de la selección "canarinha" se elevó a la altura de los dioses paganos en un país que vibra y respira fútbol. Al fin y al cabo en Brasil el fútbol es "la patria con botines", según la magistral definición del escritor ya fallecido Nelson Rodrigues.

"Neymar es nuestro líder, es alguien responsable, un jugador distinto, en la cancha es un grande y afuera puede hacer lo que quiera en su vida personal", destacó esta mañana el otro "héroe" de la selección, el golero Weverton, que atajó un penal clave.

Weverton aludió de esta manera a las críticas sufridas por Neymar por sus noches de parranda antes de las Olimpíadas, lo cual hizo que mostrara un estado físico lejos de ser ideal.

En un estudio de TV en el que se veía el cielo nublado de este domingo carioca Weverton reveló una conversación con el astro antes de la victoria contra Alemania, charla en la que ambos recordaron la derrota 2-1 ante México en la final olímpica de 2012.

"Me dijo que Dios le había dado una segunda oportunidad de ganar el oro. La primera la había perdido en Londres, pero ésta no la iba a desperdiciar", contó el arquero.

El triunfo frente a los alemanes fue para toda la "torcida" de Brasil una forma de espantar el fantasma del humillante 7-1 sufrido ante esa misma selección en la semifinal de la Copa de 2014.

Predestinado, Neymar era uno de los pocos jugadores que no quedaron marcados por esa derrota frente a Alemania, a la postre campeones mundiales en 2014.

Su ausencia en ese partido se debió a una lesión ante Colombia, gracias a la cual escapó a la mancha que nunca podrán quitarse el resto de sus compañeros del Mundial jugado dos años atrás.

Miles y miles de cariocas salieron a festejar hasta la madrugada de hoy la medalla dorada tanto en las miserables favelas tanto como en los exclusivos y coquetos barrios de Ipanema y Leblon.

"La victoria le dio a Brasil el título que se le escapaba desde 1952. El oro trajo un alivio a la selección y es una respuesta a los que la criticaron", escribió por otra parte el diario O Globo, que había sido muy duro tanto con el combinado como con el astro.

Gambeteador genial, que deja a los zagueros desconcertados, Neymar también sorprende fuera del campo de juego con sus actitudes inesperadas.

Ayer, poco después de la noche del triunfo en el Maracaná, anunció su renuncia a la capitanía del seleccionado. Nadie entendió porque lo hizo.

"Su salida como capitán es una decisión personal, él sigue siendo el jugador determinante que se hace cargo de todas las responsabilidades", declaró su compañero de equipo, el mediocampista Renato Augusto.

Si la importancia de Neymar era clave antes de los Juegos ahora, tras la conquista del oro el atacante de la "Selecao" y del "Barca" aumentó su influencia tanto futbolística como "política". Como recordó el ex crack Ronaldo, "gracias a Neymar Brasil ha logrado superar todas las presiones".

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