JUEGOS OLÍMPICOS

Una bisabuela de entrenadora, el secreto para romper récord olímpico

Una namibia y un sudafricano se unieron para establecer una nueva plusmarca que llevaba 17 años; "lo único que hago es robar ideas de entrenamiento", dice la longeva entrenadora

El eterno femenino de una imaginativa pintora
Foto: Captura | La Nación GDA

El festejo en una de las plateas se hizo notar. Una señora con el pelo blanco tenía motivos para tomarse el rostro y saltar de su butaca en el estadio olímpico Engenhao. Anna Sophia Botha, de 74 años, estaba desbordaba de felicidad por el triunfo y el récord mundial del sudafricano Wayde Van Niekerk en los 400 metros en los Juegos Olímpicos de Río 2016. Detrás de los 43,03 segundos hay una historia que une a un joven de 24 años con una tatarabuela de 74. ¿Qué tiene que ver una mujer namibia con un atleta sudafricano? Muy sencillo: Botha es la entrenadora del sudafricano. Se llevan cincuenta años de diferencia. Cinco décadas y cuatro nietos. Una, corredora y saltadora en los años ´60 y ´70. El otro, un velocista que en 2013 luchaba contra las lesiones y tenía un futuro que se presentaba oscuro tras quedar a sólo 2 segundos de la medalla de bronce en los 400 metros de Londres 2012.

Lo seguía de cerca

La entrenadora, a quien sus alumnos llaman "Tannie Ans" (tía Ans), se fijó en Van Niekerk en 2010, durante el Campeonato Mundial Junior de Moncton, Canadá. En ese entonces, el sudafricano era un estudiante de bachillerato que quedó cuarto en la final de los 200 metros.

Tiempo después, en 2012, volvieron a cruzar sus caminos, cuando Van Niekerk llegó a la Universidad del Estado Libre de Sudáfrica para estudiar marketing. Botha era la entrenadora jefa del equipo de atletismo. "Me reuní con sus padres y trazamos un plan", le contó la entrenadora al City Press, un diario de Sudáfrica.

La mujer tenía en claro que no quería forzar al atleta más allá de las posibilidades de su cuerpo, por lo que en los primeros tres meses de entrenamiento se enfocó en reforzar su musculatura y rehabilitarlo de las antiguas lesiones en los isquiotibiales. Además del cambio físico en su pupilo, Botha decidió que dejaría los 200 metros para pasar a los 400. Incrédulo, Van Niekerk aceptó su propuesta y en abril de 2013 obtuvo el primer puesto de los 400 metros en el campeonato sudafricano con una marca de 45,99 segundos. Luego, en el Mundial de Moscú 2013, logró un tiempo de 45,09 pero quedó eliminado. Le seguirían triunfos internacionales como la medalla de plata que obtendría en los Juegos de la Mancomunidad de 2014. La progresión fue creciendo hasta que el domingo destrozó el crono del estadounidense Michael Johnson (43,18s) logrado en 1999 en Sevilla. Su secreto parece simple, casi pueril: "Lo único que hago es robar ideas de entrenamiento", admitó Botha. "Si veo que algo puede funcionar con mis atletas, trato de implementarlo".

"Soy dichosa porque no tengo problemas de salud, y eso es porque estoy ocupada con gente joven", asegura Botha quien ya planifica llevar más allá a Van Niekerk.

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