HISTORIA

Las reglas del golf cumplen 275 años y siguen siendo la base de las competencias

El primer reglamento fue redactado para organizar un torneo en Escocia en 1744: sus disposiciones son las más antiguas.

El actor y cantante estadounidense Bing Crosby en Punta Carretas. Foto: Archivo El País.
El actor y cantante estadounidense Bing Crosby en Punta Carretas. Foto: Archivo El País.

Las normas escritas más antiguas para cualquier deporte cumplieron 275 años en 2019: son las 13 reglas originales del golf, codificadas en Escocia en 1744 y que mantienen su vigencia hasta el presente. Si bien hay deportes mucho más viejos, como los que formaban parte de los Juegos Olímpicos de la antigua Grecia, el origen del golf se pierde en el tiempo, pues golpear un objeto con un palo representó un entretenimiento bastante frecuente en muchos sitios, desde Holanda a China.

Los más entusiastas fueron siempre los escoceses. En los links, o sea los campos cercanos a las ventosas playas del Mar del Norte, era habitual que los pastores de ovejas pasaran el rato golpeando piedras hacia las cuevas de los conejos silvestres.

Paulatinamente las piedras fueron reemplazadas por pelotas de madera dura primero o de cuero rellenas con plumas de ganso. Y las cuevas de los conejos por hoyos cavados en las partes más lisas del terreno. En el presente, se suele llamar link a cualquier cancha de golf, incluso aquellas que parecen un jardín perfectamente cuidado, pero la palabra describe solo a los campos británicos que mantienen el aire natural, casi salvaje, de los comienzos en Escocia.

Se sabe que ya en 1457 el golf era un juego bastante popular en las islas británicas, tanto que el rey James II ese año debió promulgar un acta para evitar que la gente dejara de practicar el tiro con arco, actividad más provechosa en caso de guerra, aunque se asegura que en Escocia no le hicieron mucho caso.

A principios del siglo XVI, el rey Jacobo IV de Escocia admitió legalmente el golf. Su nieta, que con los años sería la reina María Estuardo, llevó el juego a Francia, donde fue educada. Sus ayudantes en el campo de golf eran conocidos como cadets (alumnos). La denominación se adoptó luego en Escocia e Inglaterra y se convirtió en caddie (o caddy).

James y Alexander Macdonalds, dos niños golfistas hacia 1749, en un cuadro de la National Gallery de Escocia.
James y Alexander Macdonalds, dos niños golfistas hacia 1749, en un cuadro de la National Gallery de Escocia.

ASÍ EMPEZÓ. En aquel 1744, Montevideo era una pequeña plaza fuerte con menos de 2.000 habitantes y recién comenzaban a levantarse sus murallas. La Banda Oriental era una casi despoblada vaquería, mientras el Imperio Español afirmaba su dominio de los mares tras derrotar a los británicos en la batalla de Cartagena de Indias y Luis XVI de Francia escapaba a un atentado.

Con pocas noticias de todo eso, un grupo de golfistas de Edimburgo organizó ese año un torneo con un palo de plata donado por las autoridades locales como trofeo. Ellos mismos se denominaron Gentlemen Golfers de Leith, estableciendo así el primer club de este deporte. Hoy, con el nombre de The Honorable Company of Edinburgh Golfers, es uno de los clubes deportivos más antiguos del mundo. Después se mudaron a Musselburgh en 1836 y finalmente a Muirfield en 1891. Muirfield es una de las canchas donde se disputa el Open Británico.

El palo de plata representaba un premio muy apetecible y como el certamen era abierto a todo quien quisiera anotarse, se esperaba la presencia de jugadores de varias localidades escocesas, cada una con sus propias reglas. Para evitar discusiones en el torneo, los Gentlemen decidieron codificar las normas que ellos mismos aplicaban informalmente cuando jugaban.

Fueron 13 reglas, que anotaron en su libro de actas. Sus responsables no tenían la intención de organizar un deporte, solo buscaban algunas indicaciones para ese torneo en particular. Pero aquellas ideas estuvieron presentes desde entonces cada vez que se jugó al golf. Esas reglas establecían lo siguiente:

1) La salida del hoyo siguiente se colocará a un palo del último hoyo jugado.

2) El tee debe estar en el suelo.

3) No puedes cambiar la bola con la que juegas desde el tee en medio del hoyo.

4) No se pueden quitar piedras, huesos o trozos de palos cuando vayas a golpear, excepto en la calle y solo lo que esté a menos de un palo de tu bola.

5) Si tu bola está tocando otra, se levantará la que esté más cerca y se jugará la más alejada.

6) Si tu bola reposa en agua o zona encharcada puedes levantar la bola y jugarla detrás poniéndola en un tee y dar un golpe de ventaja a tu rival.

7) Cuando estés para embocar jugarás con esa intención y no la de jugar contra la bola de tu contrincante.

8) Si pierdes la bola volverás al lugar donde jugaste el último golpe, droparás otra bola y cederás a tu adversario un golpe.

9) Al embocar nadie podrá marcar el camino hacia el hoyo con palos o cualquier otra cosa.

10) Si tu bola ha sido parada por personas, perros o cualquier otra cosa se jugará donde quede.

11) Si mueves el palo con el objetivo de golpear y en la bajada se parte, contará como golpe.

12) La bola más lejana jugará primero.

13) Ni las zanjas, trincheras o diques creados para la reserva de los links serán considerados hazards. La bola se podrá levantar, poner en un tee y jugarla.

Se asegura que al final participaron de aquel torneo solo 11 golfistas, en una cancha de cinco hoyos. El ganador fue John Rattray, cirujano de profesión y capitán del club en aquel entonces.

HALLAZGO. Durante mucho tiempo se creyó que el texto con las reglas originales se había perdido, pero en 1937 fueron descubiertas en la parte posterior de un libro de actas de la Honorable Compañía. Eran las 13 reglas y llevaban la firma justamente de John Rattray. La copia enmarcada de ese escrito representa en la actualidad un objeto de colección para los golfistas amantes de las tradiciones de su deporte.

Esas reglas fueron adoptadas una década más tarde para un desafío similar realizado el 14 de mayo de 1754 en Saint Andrews, una ciudad escocesa considerada la cuna de golf. Así comenzó a andar el Royal and Ancient Golf Club de Saint Andrews, hoy una de las entidades rectoras de este deporte y cuya cancha también es escenario del Open británico.

Cuando en 1897 se solicitó al R&A que elaborara una serie de reglas de juego comunes y obligatorias para todos los clubes, usó como base las 13 normas originales.

El rápido desarrollo del golf en Estados Unidos determinó que en el siglo XX la asociación de ese país, la USGA, se convirtiera en la otra organización rectora del juego en el mundo. Pese a esa autonomía de Saint Andrews, la USGA aplicó las mismas reglas, aunque en muchos casos con interpretaciones propias (el golf admite tantas situaciones diferentes que en muchos casos el reglamento no las prevé exactamente, por lo cual se lo debe interpretar).

Las diferencias entre el R&A y la USGA quedaron zanjadas tas una reunión realizada en 1951. Desde entonces una comisión de expertos del R&A y la USGA revisa las reglas cada cuatro años. El único punto divergente en aquella ocasión fue el tamaño de la pelota, que Saint Andrews mantuvo durante años en un tamaño muy ligeramente menor al de la bola estadounidense.

Ambas instituciones publican un libro llamado “Decisiones sobre las Reglas del Golf”, que son resoluciones especializadas que se han estandarizado a lo largo de los años, basadas en dudas que han surgido en el juego competitivo.

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