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Un “Zorro” verdugo de Peñarol

Gonzalo Bueno le marcó su cuarto gol a los aurinegros y lo disfrutó a más no poder.

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Foto: Fernando Ponzetto

Gonzalo Bueno es el verdugo de Peñarol. Le ha anotado cuatro goles en su carrera: uno con Nacional y tres con la camiseta violeta en el pecho, dos de ellos en el Campeón del Siglo.

“Por suerte siempre se me da con Peñarol y para mí es especial porque me crié en Nacional. Y se me está dando seguido”, admitió Bueno en medio de la locura que era el vestuario violeta. “En lo personal es muy lindo, estoy muy contento, pero mucho más para el equipo que consiguió una victoria increíble por cómo se dio por las expulsiones”, agregó el “Zorrito”.

“El del clásico con Nacional y el de hoy fueron los dos más lindos”, añadió eligiendo los mejores de los cuatro goles. “Cuando nos quedamos con nueve hombres la vimos muy difícil porque jugar con Peñarol con dos menos, por media hora y en la cancha de ellos era muy complicado, pero el equipo se plantó bien, lo sacamos adelante con mucho esfuerzo y muchas ganas. Demostramos una vez más que somos un equipo de hombres, con personalidad”, afirmó el delantero, que jugará su último partido en el club el domingo, dado que extendió su contrato para poder estar en las dos últimas fechas del Intermedio y en la final.

“Me va a dar tristeza y melancolía irme de Defensor Sporting, pero se termina el préstamo. Espero poder ganar la final del Intermedio para irme campeón y de dos torneos”, reconoció Bueno, a quien Eduardo Acevedo fue a buscar cuando estaba en Estudiantes de La Plata sin jugar.

Bueno admitió a su vez que cuando salió de la cancha estaba muy cansado y que incluso pudo haber anotado el segundo de su cosecha, pero no pudo. “Hubo una que me quedó y tenía que haber pateado, pero estaba con un ahogo bárbaro. Por suerte ganamos porque estaba muy solo arriba y se hacía muy difícil”.

Insistió con el partido que ganaron. “Jugar con Peñarol es difícil once contra once, mucho más cuando nos quedamos con uno menos a los 15 minutos y luego con nueve. Se veía muy bravo. La cancha es grande para jugar con dos menos. No vi las expulsiones ni sé si fueron justas o injustas, pero ahora ya no me importa”, dijo feliz mientras sus compañeros cantaban enloquecidos a su alrededor.

“Ganamos el Apertura y ahora vamos por una final más”, finalizó el “Zorrito”, quien dijo a su vez que los jueves seguirán yendo a comer al restaurante de su padre en la rambla de Punta Gorda. La cábala da resultado.

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