REGRESO

Zinedine Zidane: el creador de recuerdos del Real Madrid

Desde la volea de 2002 hasta la Champions número 13, el francés es una máquina de generar imágenes para la historia de la casa blanca.

Volea. Minuto 45 de la final de la Champions League entre Real Madrid y Bayer Leverkusen en 2002. Era el 2 a 1 definitivo. Foto: archivo.
Volea. Minuto 45 de la final de la Champions League entre Real Madrid y Bayer Leverkusen en 2002. Era el 2 a 1 definitivo. Foto: archivo.

La memoria fotográfica es una suerte de mito. Eso dicen los estudiosos. Hace unos años la BBC se preguntaba sobre su veracidad y descubría que no hay estudios científicos que puedan determinar la existencia de algo así. Como varios términos que suenan a mitad científicos-mitad populares, la “memoria fotográfica” se extendió de boca en boca para darle una suerte de especialidad a lo que simplemente es buena memoria.

Pero los estudiosos no conocen al hincha de fútbol. No terminan de comprender el valor de lo simbólico en la cabeza de una hincha, eso que puede convertir un error en una conspiración y una simple casualidad en una obra del destino. La memoria fotográfica es real en el hincha de fútbol. Todos pensamos en un futbolista y en nuestra cabeza aparece automáticamente una foto, un momento que se grabó en algún lugar del hemisferio derecho del cerebro. Un hincha de Nacional de 20 años tiene guardado en un póster mental a Pablo Migliore volando sin alcanzar una pelota que partió de los pies de Álvaro Recoba. Un hincha de Peñarol de 35 tiene de fondo de pantalla de su cabeza a Pablo Bengoechea con un brazo extendido, mostrando cinco dedos.

En España, todos los aficionados del Real Madrid tienen una imagen, una sola imagen de Zinedine Zidane grabada en sus mentes: los brazos semiextendidos, la pierna derecha en el suelo, flexionada; el rostro atento, con la ceja izquierda levantada, fijo en la pelota que está en el aire a punto de ser tocada por su pie izquierdo. Al final de la imagen, Michael Ballack. El tipo nunca jugó en el Real Madrid, pero aparece en todas las imágenes mentales de los hinchas merengues, porque fue el principal testigo del gol que en 2002 les dio su novena Chamions League.

Ese día, ese 15 de mayo de 2002, Zidane se recibió de ídolo y empezó una relación de amor incondicional con la hinchada. Una relación que lo llevó, necesariamente, a estar en todos los títulos europeos madridistas. Ese día nació un amor, pero también una suerte de maldición: el Real Madrid no puede ganar la Champions League sin Zidane.

Regla.

En la temporada 2013/2014, Zidane ganó la UEFA Champions League desempeñándose como asistente de Carlo Ancelotti. Foto: Reuters.
2013/2014, Zidane ganó la Champions como asistente de Ancelotti. Foto: Reuters.

Luego de su retiro en 2006, la afición del Madrid pasó penando en los torneos europeos, viendo cómo el Barcelona ganaba tres Champions mientras ellos con suerte lograban acercarse a semifinales. Hasta que en 2013 llegó Carlo Ancelotti a la dirección técnica y sumó a su equipo a Zidane como segundo entrenador. Esa temporada, la 2013/2014, Real Madrid ganó la tan ansiada décima, esa que ya era una obsesión.

En ese momento era una anécdota. Nadie se daba cuenta que era la nueva regla, simbólicamente establecida en los estatutos invisibles de los torneos continentales: sin Zidane, no hay Champions para el Madrid.

En la temporada 2014/2015 siguió Ancelotti como entrenador, pero el Madrid no repitió. Faltaba el francés, que desde junio estaba entrenando al Real Madrid Castilla.

Volver.

Desde 2016 conquistó tres Champions, una Liga, una supercopa de España, dos supercopas de Europa y dos mundiales de clubes. Foto: Reuters.
Desde 2016 conquistó tres Champions, una Liga, una supercopa de España, dos supercopas de Europa y dos mundiales de clubes. Foto: Reuters.

Era diciembre de 2016, Rafa Benítez estaba por ser destituido y en la cabeza de Florentino Pérez se formaba una idea. Dentro de su cabeza, detrás de esa idea, como si fuera el cuarto de un adolescente, un póster: la volea. Al lado, otro: Ancelotti, parado y mirando hacia el costado, donde Zidane vociferaba una indicación a uno de los jugadores. Ahí le cerró todo.

“Zizou” pasó del Castilla al primer equipo. En seis meses el Real Madrid, que había tenido su peor arranque de temporada en años, era campeón de la Champions League por onceava vez.

Un año después llegaron la duodécima Copa de Europa y La Liga, con un Cristiano Ronaldo brillante. Cuando terminaba la temporada 2017/2018, conquistó la Champions League número 13.

Llamale disciplina, don, suerte, ángel, destino; lo cierto es que Zidane es un creador de imágenes mentales que los hinchas madridistas van a atesorar toda su vida.

Por eso vuelve: porque el corazón de los hinchas ya lo tiene ganado, no importa lo que arriesgue, ni lo que le pase en la próxima temporada. “Zizou” se ganó la posibilidad de reconstruir como quiera el plantel madridista, porque con títulos logró lo que muy pocos: que todos los aficionados tengan un recuerdo suyo, que sigue vivo en el único lugar donde es válida la memoria fotográfica.

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