SELECCIÓN SUB 20

De tal palo tal astilla: Rodrigo Zalazar, el hijo de "Joselo" cumplió su sueño celeste

El volante, que tiene la misma pegada de su padre, formó parte de la selección Sub 20 que jugó el torneo en L' Alcudia y fue uno de los puntos más altos

Rodrigo Zalazar
Rodrigo Zalazar en el empate ante Rusia en la última fecha del Grupo B del torneo.

Sabés lo que fue para mí ver a mi hijo jugar con la camiseta celeste? ¡Casi me muero!”, reconoció José Luis Zalazar sobre lo que sintió al ver a su hijo Rodrigo jugar en la selección Sub 20 de Uruguay el torneo de L’Alcúdia.

Es que Rodrigo nació en Albacete, pero siempre quiso ponerse la celeste de Uruguay. Y acaba de cumplir su sueño. El volante, que defiende a la filial de Málaga en la Segunda B de España, estuvo dos semanas en Montevideo, cuando los dirigidos por Fabián Coito enfrentaron a Chile preparando este torneo en que quedaron eliminados en semifinales frente a Argentina. No venía desde muy chico y no recordaba casi nada de Montevideo. Se quedó en la casa del técnico de Cerro, Fernando “Petete” Correa, que es su padrino.

“Ha sido una experiencia muy bonita para mí. Nunca había tenido la oportunidad de jugar por una selección y mucho menos por la selección en la que quería jugar. Estoy muy contento de estar aquí y de haber vivido todo esto”, reconoció Rodrigo desde Valencia, donde ayer compartió el último día con sus compañeros y la habitación con el danubiano Maximiliano Rodríguez.

“Siempre, desde chico, quise jugar por Uruguay. Es un gran orgullo poder vestir la camiseta que vistió mi padre. Y desde que tuve la oportunidad ni me lo cuestioné”, agregó en su tono bien español.

Según su padre, Rodrigo es bien uruguayo aunque no nació en este pequeño país del sur de América. Y eso debe haber influido en sus ganas de defender a la selección. “Es español, pero se crió siempre rodeado de gente uruguaya. Y su manera de jugar es bien uruguaya. Es parecido a mí, pero con mucho más físico, no para de correr”, dijo “Joselo” con el babero puesto. Zalazar fue un volante excepcional, con una gran pegada, que se inició en Peñarol en la década de 1980. Luego tuvo una gran trayectoria en el fútbol español, donde terminó siendo ídolo en Albacete. También jugó el Mundial de México en 1986. Y 10 años más tarde regresó a Uruguay donde defendió a Nacional.

“Me parezco un poquito a mi papá en la pegada, al menos eso me dicen”, reconoció Rodrigo sobre sus virtudes. “También me caracterizo por la competitividad. Me gusta mucho competir y eso se ve reflejado en el campo”, añadió quien de niño jugaba como volante por afuera, pero a los 10 u 11 años lo pusieron por adentro y le gustó.

“Es donde me siento más cómodo, tanto solo o en un doble cinco. Ahora aquí hemos jugado con dos medios centros y me he sentido muy bien. Nos pudimos entender bien con los compañeros en el campo”.

En el torneo Sub-20 COTIF de L’Alcúdia Rodrigo pudo completar su adaptación al grupo dirigido por Fabián Coito. “Ya me había sentido muy bien cuando fui esas dos semanas antes a Uruguay. Me pude adaptar bien, al horario y al invierno. No me acordaba de nada y me pareció lindo Uruguay, aunque tampoco pude conocer mucho porque no tuve tiempo. Pero me gustó”, relató sobre Montevideo.

“Tenemos un grupo excepcional. Unas personas increíbles y gracias a ellos todo se me hizo más fácil. Y pude integrarme sin problema”, contó quien admitió a su vez que su mejor partido con la Celeste en el pecho fue frente a Marruecos, donde anotó, de penal, el gol del triunfo.

“Fue un partido en el que nos echaron a un jugador en la primera parte y empezamos con un marcador adverso, pero pudimos darlo vuelta. Y además, pude hacer un gol. No puedo explicar la sensación de lo que fue hacer el gol para Uruguay”.

El joven acaba de terminar su participación en la División de Honor (la categoría juvenil en la que se puede jugar hasta los 18 años) del Málaga. Comenzó en una escuelita de fútbol que tenía su papá y luego defendió al Albacete. Hasta que, siguiendo los pasos de su hermano mayor, José Luis, pasó al Málaga. Y la familia toda se mudó para allí.

Justamente, su hermano (15 meses mayor que él) nació en Uruguay, pero ya jugó en las selecciones juveniles de España. Y Rodrigo, nacido en la madre patria, acaba de cumplir su sueño de vestir la celeste. Se ilusiona con seguir, con jugar el Sudamericano de la categoría, ganarlo y clasificar al Mundial.

Se notó la diferencia de ritmo y dinámica.

Rodrigo Zalazar fue uno de los tres futbolistas que juegan en Europa que participaron con Uruguay del torneo de L’Alcúdia. Los otros que lo hicieron fueron Edgar Elizalde, del Pescara de Italia, y Agustín Dávila de la Real Sociedad. El primero hizo todas las formativas en Wanderers y Dávila, que es nieto de Walkir Silva, en Peñarol.

“Se notó un poquito la diferencia en el ritmo y la dinámica, porque en Europa es diferente. El fútbol uruguayo es más trabado y más de fuerza. En España no se acostumbra a tirar el balón para arriba. Pero nos entendimos todos muy bien”, admitió Rodrigo sobre las diferencias entre ellos tres que juegan en el viejo continente y el resto.

“Yo tengo mi manera de jugar, pero no me costó adaptarme”, insistió el volante, nacido en Albacete hace 18 años, quien comenzará ahora a jugar como profesional en el Málaga B de la Segunda División. “Acabamos se subir de Tercera División a Segunda B. Es un salto muy grande, ya es fútbol profesional y espero que no me cueste adaptarme a esa divisional tan dura que nos espera. Hoy tengo la cabeza puesta en Málaga. Pero no niego que algún día me gustaría poder jugar en un equipo de Uruguay”, finalizó Rodrigo.

Se aprendió el himno porque lo quería cantar en el torneo
Rodrigo Zalazar

Cuando surgió la posibilidad de jugar el torneo de L’ Alcúdia, Rodrigo se preocupó por aprenderse el himno uruguayo porque lo quería cantar al igual que sus compañeros. La emoción de su padre al verlo formado, vestido de celeste y cantando el himno de su patria fue enorme. De los cuatro hijos que tiene Zalazar, tres son jugadores: José Luis, Rodrigo y Mauro, el menor de 13 años.

Dejó los libros y su apuesta es el fútbol, los genes lo avalan
Rodrigo Zalazar

“Dejé de estudiar porque como entrenamos por la mañana se me hacía un poco difícil. Además, no era bueno en los estudios y no me gusta. Por ahora solo juego al fútbol. Apuesto al fútbol. Mis padres me tienen mucha fe, mucha confianza, pero a veces cuando me ven que no hago nada por las tardes, me dicen que debería hacer algo”, contó Rodrigo sobre sus padres, “Joselo” y Eva.

Su padre le dijo a coito que no perdía nada con observarlo
Rodrigo Zalazar

Rodrigo (en la foto junto a sus padres y sus hermanos José Luis -alias “Kuki”- y Mauro) llegó a la Sub 20 de una manera particular. “Joselo” llamó a Fabián Coito para ver si le interesaba observar a su hijo. Le dijo que el muchacho quería jugar por Uruguay y que él no perdía nada con verlo. Al entrenador le pareció bien, el joven viajó primero a Montevideo y ahora disputó el torneo en Valencia.

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