PEÑAROL

Ximena Velazco dejó el ballet para jugar al fútbol y hoy hace historia

Un llamado de Jorge Barrera la hizo cruzar de vereda y hace unos días presentó la nueva indumentaria aurinegra junto al "Cebolla" Rodríguez con quien ya pactó un partido para fin de año. 

Ximena
Ximena. Hoy madrugó: jugaban 8 y media de la mañana frente a Colón en el complejo Rentistas. Foto: Fernando Ponzetto. 

Cuando Alessandra Mazurkiewicz, la presidenta del fútbol femenino de Peñarol llamó a Ximena Velazco para decirle que había posibilidades de que presentara la nueva camiseta junto al “Cebolla” Rodríguez y otros futbolistas, casi no lo puede creer. “Cuando se confirmó me dijeron que me habían seleccionado por ser la goleadora actual del equipo. Y que era la primera vez que iba a haber una mujer en la presentación de una nueva camiseta. Era algo impensado hoy por hoy. Sentí una felicidad enorme y pensé que todo lo que he pasado en el fútbol desde los comienzos, tanto como mis compañeras, había valido la pena. Que por fin nos daban nuestro lugar. De ahí en más fue todo felicidad, para mí y para mis compañeras”, contó Ximena.

En realidad la idea surgió en una reunión entre las autoridades del club y las de Puma, la marca que viste a los aurinegros. Según le explicó a Ovación el presidente Jorge Barrera querían que hubiera talles para mujeres y niños en la nueva indumentaria.

La idea de que fuera Ximena la que participara ya fue una decisión del departamento de fútbol femenino. Pero fue un motivo de alegría para Barrera. Es que fue el presidente quien llamó a la joven, que jugaba en Nacional, para que se cambiara de vereda. Cuando recibió la llamada, a Ximena le costó creer que realmente fuera Barrera quien le hablaba. Es que Alessandra Mazurkiewicz le había dicho al presidente que era una muy buena jugadora y que había que tratar de incorporarla. A lo que Barrera respondió: “dejame a mí”.

El argumento del dirigente fue: ¿cómo vas a estar jugando en Nacional si sos hincha de Peñarol? Y fue así como el año pasado Ximena pasó a defender al cuadro de sus amores. Fueron campeonas en su primera temporada y hoy es la goleadora del torneo Clausura, con 10 goles en igual cantidad de partidos. Eso influyó para que fuera seleccionada para presentar la camiseta.

Desde que se lo confirmaron hasta que grabaron la presentación pasaron tres días. Y Ximena estaba cada vez más ansiosa. “Fue entre semana y medio que tuve que escaparme de mi trabajo. Por suerte son bastante flexibles, por más que tengo que recuperar las horas. Lo mismo cuando tengo que viajar con Peñarol o con la selección. Para eso me guardo días de licencia”, explicó sobre su trabajo de administrativa en un supermercado del barrio La Tahona.

EL PARTIDO. La joven compartió la presentación con el “Cebolla”, Dawson, Thiago Cardozo, Canobbio e Ignacio Lores. “Una cosa es verlos por la tele o en el estadio y otra hacerlo personalmente. Fueron bien, re copados conmigo. Ellos estaban más acostumbrados, por suerte no había que hablar. Je”, afirmó quien solo conocía a Canobbio porque había jugado con su hermano. “Con el “Cebolla” ya quedamos que a fin de año, cuando terminen todos los campeonatos, vamos a hacer partido ellos contra nosotras. ¡Ojalá salga y sea en el CDS!”, se ilusionó la admiradora de Gargano.

Presentación
De igual a igual. Ximena junto al "Cebolla", Dawson y Canobbio en la presentación de la nueva indumentaria. @prensaPeñarol.

EL COMIENZO. Empezó a los ocho años en el club El Pinar, donde vive. Hasta ese momento hacía ballet. Le gustaba y era buena, pero cuando su hermano fue a su primera práctica de baby fútbol y ella lo acompañó junto a sus padres, se dio cuenta que quería jugar al fútbol. “Dije me gusta esto y quiero hacer esto. Al principio mi padre me dijo que era un deporte bastante duro y que me ponían lastimar. Pero yo insistí. Y en mi primera practica, me comí terrible pelotazo en la cara. Empecé a llorar y mi padre pensó que me había dado cuenta que no era para mí. Pero fue todo lo contrario. Y desde ese momento nunca paré de jugar”. Desde entonces contó con el apoyo de sus padres, Eduardo y Fabiana. Sobre todo el de Eduardo quien se preocupó por enseñarle. Y en El Pinar no tardaron en ficharla. “Siempre me trataron de lo mejor. Era una más. Salvo algún recelo porque al ser titular dejaba a un varón afuera”.

Iba al colegio Nuestra Señora del Huerto en Pando. Las demás niñas la dejaban un poco de lado, les costaba entender que jugara al fútbol. “Siempre tuve más afinidad con los varones. Además, a cualquier deporte que jugáramos, manchado o lo que fuera, los varones me elegían primera”.

Jugó hasta los 13 años en El Pinar, hasta que se acabó el baby fútbol. Entonces pasó a jugar en Colón, un cuadro de niñas. Y el cambio le costó. “El fútbol de varones es más rápido, más dinámico. Y también estaba acostumbrada a ir fuerte con los varones, y con las niñas no era necesario. Y se podía estar más con la pelota. Me costó un tiempo acostumbrarme pero me resultó más fácil”.

LOS CRUZADOS. Jugó tres años en Colón y fue campeona en Sub 16 y en Sub 19. Y pasó a Nacional donde estuvo cuatro años. Los tricolores la fueron a buscar cuando se había roto los ligamentos cruzados. Le ofrecieron hacer la recuperación con Walter Ferreira y Daniel Calimares en Los Céspedes. Es más, en esa época había jugado el Sudamericano de Bolivia con la selección uruguaya, pero se perdió el Mundial porque tuvo que operarse. Estuvo un año parada.

“Me recuperé y en una práctica antes de jugar un partido por la Libertadores, haciendo un reducido entre nosotras, una compañera me enganchó y me rompí la otra rodilla. Me dije el fútbol no es para mí porque después de estar un año recuperándome cuando iba a volver a jugar, me rompí la otra. Después me enteré que es bastante común que después de romperte una te pase con la otra porque queda más débil”, relató.

Pero su espíritu es inquebrantable. Volvió a operarse y a recuperarse. Ya la había llamado Daniel Pérez, el técnico de Peñarol, pero ella apostó a volver a ser campeona con Nacional. “Hasta que me llamó Barrera y me movió todo. Sobre todo la parte sentimental. Además de que me sedujo jugar la Libertadores”, explicó quien juega de volante, y según dice su fuerte es la marca, pero la formación de 4-5-1 con que juegan las aurinegras le ha favorecido y se convirtió en goleadora. “Las del medio tenemos más subida”.

Enfrentar a sus ex compañeras tricolores, tampoco fue sencillo. “Me conocían todas las mañas, saben que soy temperamental y trataron de hacerme enojar para que no me salieran las cosas”.

Ximena sabe que aún hay mucho camino por recorrer y tiene claro que la posición de la FIFA de obligar a que todas sus asociaciones tuvieran un departamento de fútbol femenino, ayudó. “Muchas veces los uruguayos somos los últimos en hacer las cosas y lo hacemos cuando estamos obligados. El reclamo de FIFA y de Conmebol para que todos los clubes tuvieran un plantel femenino influyó. Incluso los clubes no pueden participar en torneos internacionales si no tienen un plantel femenino. Y eso facilita que muchas chicas hoy podamos jugar”.

futuro

Una locutora en potencia con el sueño de ser profesional

Ximena aspira a ser profesional algún día y poder vivir del fútbol. Actualmente, su jornada laboral arranca a las 8 de la mañana. “Trabajo hasta las 16: 30 o 17, y luego entrenamos de 19:00 a 21:30. Llego a casa a las 22. Y yo porque vivo cerca del CAR, hay compañeras que viven en Montevideo y se terminan acostando a las doce, para el otro día tener que trabajar a las ocho. Siempre soñé poder dedicarme en un100% al fútbol. En Argentina el fútbol femenino ya es profesional, y eso nos motiva, aunque acá es muy difícil. No quisiera irme pero lamentablemente para poder ser profesional hay que irse a jugar a otro lado”. Así lo hizo su hermano Leonardo que estudia y juega en Estados Unidos.

Tras terminar el liceo, hizo una tecnicatura en comunicación social. “Me gusta mucho la locución y me gustaría volcarlo a lo deportivo. Me gusta mucho relatar y creo
que el fútbol femenino necesita más difusión”.

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