AUF

Wilmar Valdez quiere dejar un legado

El presidente de la AUF es consciente que el fútbol local necesita cambios y está dispuesto a hacerlos; lo que no acepta es el desprestigio de su gestión.

Wilmar Valdez en su escritorio en la AUF. Foto: Francisco Flores
Wilmar Valdez en su escritorio en la AUF. Foto: Francisco Flores

"¡Arriba! ¡Hay que seguir adelante!”, cuenta el presidente de la AUF, Wilmar Valdez que le dice la gente cuando se lo cruza en el supermercado. Y eso influye en su decisión de querer seguir al frente de la Asociación. “Para mí, ese apoyo es muy importante aunque no va a definir la elección”, aseguró.

“Quiero seguir porque en estos cuatro años y medio hemos sorteado dificultades importantes. Tuvimos tres años de mucha lucha, de estabilizar una crisis institucional, política, económica y financiera. Se nos ha despejado el camino, pero quedan muchas cosas por hacer y creemos que en cuatro años más podemos transformar sobre todo la realidad interna”.

Llegó a la presidencia por casualidad cuando Oscar Curutchet se bajó de la candidatura. Luego venció en segunda vuelta a Eduardo Abulafia. Hoy reconoce que es otro Wilmar Valdez. Y se siente conforme al mirar hacia atrás.

“Lo más importante fue haber logrado un cambio de imagen y una estabilidad importante en la AUF. Lo percibo en forma permanente. La gente cree y no sólo por lo de la selección. Evidentemente, los resultados acompañan, pero en mi período, si bien conseguimos un Sudamericano juvenil que hacía 36 años que no se ganaba; tuvimos de las verdes. No se hizo una buena Copa América en Chile en 2015, y al año siguiente nos fuimos en primera fase de la Copa Centenario. Sin embargo, hay algo más que la gente percibe, tanto en la selección como en la AUF. Algunas acciones a nivel de marketing, el compromiso y las imágenes de los futbolistas cedidas a la AUF -por más que eso sea criticado por algunos clubes- ha ayudado a mostrar una imagen de unidad. Y la gente lo ha comprendido. Todo eso marca un rumbo. Y la gente nos dice que está feliz con eso”, dijo y aseguró que las primeras veces que salió a la calle tras regresar de Rusia, sólo recibió agradecimiento de parte de los hinchas. “Una cosa es el análisis periodístico y otra lo que siente la gente. Y la gente ya no da tanta bolilla a lo que dicen los medios, piensa por sí misma porque se siente representada”.

FAIR PLAY FINANCIERO.

Al repasar su gestión, también reconoce que hay cosas en el debe. “Hay que profundizar los cambios a nivel local. Como dije antes, hoy tenemos el camino despejado, la mente clara y la fuerza necesaria para cambiar el fútbol interno. Necesitamos otro fútbol, aunque el que tenemos tiene cosas positivas. No estoy con los que dicen que está todo mal, pero necesitamos mejorar. Se necesita una transformación que no se hace de la noche a la mañana y tampoco poniendo el eje de la discusión en un solo punto. Lo económico de los clubes es fundamental, pero para mejorarlo hay que apuntar a una mejor negociación de los derechos de televisación, de marketing y de merchandising. Simultáneamente, hay que encarar normas técnicas, claras, de Fair Play financiero, de medidas presupuestales para los clubes. Que haya una especie de fiscalización ante el aumento de ingresos. Un reglamento de los presupuestos donde se puede gastar en función a lo que se recibe. No estoy inventando nada, hay varias federaciones en Sudamérica que ya lo tienen, por ejemplo Perú y en Europa ni que hablar”, explicó.

“Hay que transportar lo que se vive con la selección en materia de compromiso, al fútbol local. Para que la gente vaya a los espectáculos. Es un trabajo que no se hace de un día para el otro, pero ya está en marcha”.

Wilmar Valdez en su escritorio en la AUF. Foto: Francisco Flores
Wilmar Valdez en su escritorio en la AUF. Foto: Francisco Flores

El presidente de la AUF es consciente del dinero que los clubes gastan en seguridad y antes de viajar a Rusia tuvo una reunión al respecto con el Ministro del Interior. “El ministerio reconoció que se había mejorado mucho y se comprometió a rever algunas medidas y ser más flexible para algunos partidos. Pero el tema de la seguridad no fue porque sí, tuvo una historia. No hay que olvidar que hubo un clásico que no se jugó. Hoy se está revirtiendo esa historia”.

CRÍTICAS.

Cuando asumió, los dirigentes de los cuadros más humildes se ilusionaron con su gestión. Como venía de Rentistas creyeron que iba a tirar para ellos, hoy dicen que no lo hizo y se deslumbró con lo internacional. “No es así. Hay una gran mayoría de clubes que reconocen el trabajo realizado. Reforzamos lo que se venía haciendo en la selección, pero también repartimos mucho más dinero que en períodos anteriores. En cuatro años, con lo que entró ahora del Mundial, van a ser 13 millones de dólares entre los clubes. Acepto que hay que hacer más, y ahora viene el momento de hacerlo”, aseguró y explicó a su vez que no es el presidente del fútbol profesional, sino de toda la Asociación.

No quiso abrir opinión sobre las posibilidades de sus opositores. “No cuento los votos, estoy conversando con los clubes, explicándoles lo que hay que hacer para conseguir la transformación. Acepto que haya gente que piensa distinto, que quiere otras cosas, lo que no acepto es el desprecio de la gestión, el desacreditar por desacreditar. Tenemos argumentos de sobra para demostrar el camino recorrido. Y la forma en que estaba la AUF cuando yo la tomé”.

Reconoció que el dirigente que en el 2014 se hubiera bajado de la candidatura si se presentaba Del campo, era otro. “Había estado sólo cuatro meses al frente de la Asociación y entendía que Arturo podía tener una espalda mayor que la mía para ser presidente. Hoy, soy otro porque he acumulado experiencia y pasado por muchos temas complicados. Estuvimos los primeros tres años de gobierno sin recibir un solo peso. Por el FIFA Gate, el conflicto con la empresa Full Play y los dineros congelados. Hubo un mes en que llegamos arañando a pagar los salarios de los funcionarios de la Asociación. Y lo sorteamos con una buena administración. Tuvimos cabeza, calma y personalidad”, señaló.

DEJAR UN LEGADO.

No quiero discutir boludeces. Hay un ensañamiento de algunos clubes y algunas personas hacia mí. No soy un paracaidista. Tengo 25 años de escribano público y de dirigente de fútbol. Y no tengo una sola tacha en mi trayectoria. No tuve un embargo en mi vida, ni un antecedente policial ni judicial. Soy del Tala, hijo de productores rurales. Vine a Montevideo con una mano adelante y otra atrás. Sin apellido y el lugar donde estoy me lo gané. Nadie me tendió un puente. Y ahora escuchás gente con antecedentes hablar de mi ética”.

ÓSCAR TABÁREZ

Debe continuar con las mismas funciones de hoy

Valdez está convencido que Tabárez debe seguir al frente de la selección. “Tiene que continuar con las funciones que cumple hoy: ser el técnico de la selección mayor y el director de todas las selecciones nacionales”, dijo convencido. Y analizó el papel de la Celeste en Rusia. “Por algo las grandes potencias quedaron eliminadas tempranamente, el fútbol de hoy es tremendamente competitivo. Y a nosotros nos eliminó el campeón del mundo. Para mí, Uruguay hizo una muy buena Copa. Y nos quedó la sensación de que con Cavani el partido con Francia hubiera sido distinto. Los propios muchachos tenían muchas expectativas. Lo importante es que si te vas eliminado, lo hagas como Uruguay: reconocido en el mundo. Ojalá que en las próximas copas Uruguay esté al nivel que estuvo en este Mundial. Porque si el nivel se mantiene vamos a estar más cerca de conseguir algo importante”.

Los cambios en su vida y la amistad de Infantino

Valdez aseguró que cuando está en Uruguay sale muy poco. Y trata de seguir llevando su vida de siempre. Lleva a sus hijos al colegio y sigue yendo al supermercado. “Me mandan todavía”, dijo riendo.

Y confirmó tener el sostén de su familia. De sus hijos, Juan Diego de 18 años y María Eugenia, que va a cumplir 14 en agosto y de su esposa Katy. “Sin el apoyo de ellos es imposible. Con mi mujer hablamos claramente el tema antes de tomar la decisión. Están todos un poco cansados de la exposición pública y de algunos temas complicados y urticantes. También hay momentos reconfortantes, pero pesan las críticas. A veces se dicen cosas que hacen sufrir a la familia. Pero también saben que es un desafío muy importante para mí y todos son futboleros. Todos tienen el fútbol arraigado en el corazón. Mis hijos son hinchas de Rentistas, mi mujer no”, contó y reconoció que su vida ha cambiado mucho desde que se convirtió en el presidente de la AUF.

“Cambia todo, la rutina, sobre todo por la exposición pública. Pero además, aunque vos pretendas seguir viviendo de la misma forma, la gente ya no te ve igual. Tiene otra perspectiva, te ve distinto. Creen que cambiaste, porque salís en la televisión, porque viajás o porque te ven con Infantino. Incluso entre allegados y amigos, aunque obviamente los que te conocen hace muchos años saben quien sos”.

A propósito de Infantino, el presidente de la FIFA, dijo sentirse su amigo. “No es que soy amigo de la vida, soy amigo del fútbol. Hay una relación muy cercana. Por algo fue a ver los partidos de Uruguay en la serie. De tres partidos fue a dos”.

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