FÚTBOL DEL INTERIOR

Wanderers y una copa que llegó hasta el cielo

Ofrendó el título al joven Fabian Pérez, jugador que en marzo fuera asesinado por “error” mientras conversaba con amigos.

Foto: Víctor D. Rodríguez
Foto: Víctor D. Rodríguez

Fue el partido del año, un clásico histórico del fútbol duraznense entre Juvenil (el decano) y Wanderers, que se retrotrae a la primera década del 1900.

Pero, además, provisto de un fuerte contenido emocional, dado que la copa en juego, llevaba el nombre de Fabián Pérez Leiva, de 20 años de edad, un jugador de las formativas de Wanderers, asesinado en el mes de marzo, mientras conversaba con sus amigos en el barrio La Amarilla, por lo que para los “bohemios de calle Lavalleja”, el titulo logrado ante su tradicional rival por 3 a 0, adquiere ribetes excepcionales en lo deportivo y en el recuerdo al joven asesinado a sangre fría de tres balazos.

El asesino confesó días después a la policía y a la justicia, haberlo matado por “error”. El destinatario del ataque era otra persona, aseveró el ahora procesado.

Desde entonces, Wanderers y todo Durazno, lloran a Fabián, un joven de perfil humilde, amplia sonrisa, estudiante, familiero y amigo, a quien el club de sus amores homenajeó el pasado sábado, tributándole la copa obtenida y un minuto de silencio en el memorial que familiares y vecinos colocaron en 18 de Mayo y Capurro, el lugar donde cayó mortalmente herido.

“Todos queríamos ganar esta copa, sentíamos el deber de corresponderle al amigo que se nos fue”, dijeron los jugadores al terminar el partido en medio de lágrimas de desazón que aun persiste.

Los aplausos, calurosos y respetuosos, de las hinchadas de ambos equipos, 'bajaron' desde las tribunas del estadio Landoni, cuando los padres del joven ingresaron a entregar la copa. Todo lo demás fue pura emoción y hondo sentimiento

Wanderers, se había adjudicado la Liguilla y la tabla anual, y Unión Juvenil, el Clasificatorio y en la semana previa, venía de imponerse al eterno rival tras alargue y penales, en el partido que forzaba a un encuentro definitivo por el campeonato “Ciudad de Durazno” de primera división.

Con un estadio “Silvestre Octavio Landoni” repleto, “bohemios” y “lagartijas” se veían nuevamente las caras como en aquellos lejanos tiempos del “Negro” José Guillermo Vera, Amuedo “Ñato” Vargas o Leonel “El Loco” Monzón, en Juvenil; Alfredo Arambillet, Chelle, Magliano, Sagastume, en Wanderers.

Era una parte más de la rica historia del futbol de los “rojos del Yi”.

Apasionante.

Después de un triunfo para cada lado y dos empates en el desarrollo del torneo 2017, la definición fue a “pedir de boca” para a parcialidad futbolera local.

Juvenil, el bicampeón del fútbol duraznense, en procura del tricampenato y Wanderers, por cosechar un nuevo título y no quedar relegado en cantidad de campeonatos ganados, ante el tradicional adversario.  Pero rápidamente el partido tuvo un amplio dominador.

Wanderers, pegó primero con un golazo de tiro libre por parte del volante “sanducero” Alejo Menéndez, a los 11’ y aumentó el goleador Diego Díaz Nadrúz, a los 23’. El mismo, Diaz, puso a los 39’ el gol que sería definitivo.

De esta manera los segundo 45 minutos fueron un trámite, pese a que Juvenil, intentó varias veces vulnerar la meta de Matías González, el golero titular de Durazno campeón del Interior 2011.

Edil.

El técnico, Wilson Barrité, que hacía seis años que se había alejado del ambiente del fútbol para dedicarse a la labor legislativa, dado que fue electo edil, volvió al equipo de sus amores y logró el quinquenio personal, siendo tres veces campeón como jugador (1989, 1992 y 1994) y dos veces como director técnico; la última vez hace trece años cuando en 2004 Wanderers lograba el cetro.

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