ENTREVISTA

Waller no le afloja

El volante de Plaza Colonia se recupera de su lesión de ligamentos cruzados y en un mes podrá volver a correr con la pelota en los pies ya que nunca perdió la fé.

Facundo Waller. Foto: Marcelo Bonjour
Facundo Waller. Foto: Marcelo Bonjour

Facundo Waller se lesionó en el primer partido de la selección Sub 20 en el Mundial de Corea. Fue frente a Italia y no pudo volver a jugar en el resto del campeonato en el que el equipo de Fabián Coito terminó en cuarto lugar.
La lesión, que en principio pareció un esguince de rodilla, era rotura de ligamentos cruzados, lo que recién se confirmó cuando los celestes regresaron a Uruguay.
Mientras él se lastimaba defendiendo a la selección, Carlos Manta (uno de los gerentes de Plaza Colonia) estaba en Italia gestionando su pase. Tras la lesión, la transferencia quedó trunca.

Sin embargo, nada fue capaz de doblegar el espíritu del joven, que nació hace solo 20 años en Colonia del Sacramento. Ni siquiera el hecho de que uno de sus hermanos mayores sufrió la misma lesión hace tiempo y no pudo volver a jugar, al menos profesionalmente.

“Fue un momento muy duro. Había soñado desde niño ponerme la Celeste y jugar un Mundial. Decí que por suerte pude jugar el Sudamericano, no sólo porque fuimos campeones, sino por defender a mi país. Pero nunca me permití estar mal, al contrario, me enfoqué en ser lo más positivo posible. Ya desde cuando me tocó ver el Mundial de afuera, apoyando a los compañeros”, contó Facundo en la pista de atletismo donde su novia, la también coloniense Carolina, estaba entrenando.

“Tampoco me lo tomé por el lado de que se me había frustrado el pase. Yo lo que quería era jugar el Mundial y capaz que me agarró un poco el bajón por eso. Pero es como me dice siempre mi madre, por algo pasan las cosas”, añadió.

“Ya me habían hecho una resonancia en Corea y salió que era una distensión de ligamentos, entonces pensé que capaz que podía seguir jugando. Yo entrenaba normal, pero la rodilla se me iba. Llegó un momento en que tuve que parar y no pude jugar otro partido. Cuando volvimos me hicieron la otra resonancia y ahí se comprobó la lesión. Yo ya me lo veía venir porque la rodilla no estaba estable. Trotaba y ya se me iba la rodilla. Capaz que por eso no me lo tomé tan mal. Además, lo bueno es que me pasó ahora que soy tan joven”, explicó.

LA “MÁQUINA”. Hace dos semanas que se mudó a Montevideo para concurrir a diario a trabajar en la “máquina”, como le llama a la isocinética, que trabaja con resistencia variada y permite la regeneración de la musculatura. Lo hace en “lsocinetic Center”, que cuenta con el único aparato de ese tipo del país. Allí se recupera bajo la supervisión del doctor Leonardo Salvarrey, quien lo operó hace dos meses y medio. Además, todas las mañanas entrena el resto de su cuerpo en el club Náutico. El tren superior, el medio y la otra rodilla.

Waller no conocía a Salvarrey, pero lo eligió para que lo operara cuando su representante le dio la posibilidad de hacerlo. “Lo fui a ver y me convenció totalmente. Además, él había operado a Agustín Rogel. Y a varios otros muchachos. Me gustó la forma en que opera, porque no lo hace de la manera convencional. Al ligamento por lo general te lo hacen doble y él te lo hace cuádruple”.

Tras la operación, que tuvo lugar en el Banco de Prótesis, el volante regresó a Colonia. Durante las dos primeras semanas utilizó una férula que le mantenía la pierna derecha y muletas. Tanto antes de operarse como después, cuando aún no podía moverse mucho, ayudó en el almacén que tienen sus padres desde siempre. “Pesaba las moñas sueltas y esas cosas, porque no tenía mucha movilidad. Antes de llegar a jugar en Primera, siempre ayudaba en el almacén. En juveniles entrenaba de mañana y de tarde estaba con mi viejo en el negocio”, relató.

Facundo vive con sus padres, Waldemar y Mariela, y sus hermanos en el Real de San Carlos a unas cuadras de la plaza de toros. Mauro, el mayor de sus hermanos, tuvo la misma lesión cuando jugaba en Plaza. “Tuvo la mala suerte de romperse lo mismo que yo, pero hizo una mala recuperación y no pudo volver. Ahora juega amateur. Sufrió mucho, estuvo como un mes en la cama y le dolía todo. A mí no me pasó nada de eso. No sentí ni un dolor y a las dos semanas ya caminaba sin muletas. Nunca temí que me pasara lo mismo: supe que me iba a recuperar”.

Su familia es muy importante para Facundo. “Lo mejor que tengo es mi familia. Es impresionante, siempre me apoyó en todo. También está mi abuela, que vive con nosotros. Mirta Margot fue muy importante para mí. Cuando mis viejos se iban al almacén, me cuidaba ella. Se aprende mucho de las abuelas. No me dejaba dejar nada tirado”, contó el muchacho de apellido de origen suizo.

EL GOL. “Espero recuperarme bien y luego el futuro dirá qué será de mí. Mi sueño es llegar a jugar en la selección mayor. Capaz que tenés que irte para que te citen, pero para mí la selección es más importante que el pase”, aseguró convencido. Y reconoció que su mayor virtud es el ida y vuelta.

“Tengo mucha resistencia física, corro todo el partido. Y he agarrado mucha
marca. Pero lo que uno siempre quiere es hacer un gol. Me encanta pegarle de afuera. En Plaza llevo dos goles nomás, poquito y nada. El gol más lindo que hice fue con Uruguay en el Sudamericano frente a Colombia. Fue tremendo y se lo dediqué a mi vieja. Una vez ella me dijo que yo iba a estar en el Sudamericano, cuando ni sabía si iba a ir. Y que iba a hacer un gol y se lo iba a dedicar. Pensé que estaba loca, pero siempre me acordé y lo hice”.

Plaza Colonia, el equipo con el que tiene contrato hasta el 2020, no anda bien, pero él no se pierde un partido. Ayer volvió al pago y hoy dirá presente en el Suppici para apoyar a sus compañeros. “Es bravo, se pasan más nervios afuera que adentro. El fútbol es así, el año pasado fuimos campeones y ahora estamos peleando el descenso, pero queda mucho todavía y estoy seguro se puede sacar esto a flote”.

Tiene para un mes más en Montevideo, tras lo cual ya podrá comenzar a correr en la cancha y a trabajar con pelota. Pero no le resulta fácil. “La verdad, no me gusta para nada. Acostumbrado a la tranquilidad de Colonia no me llevo muy bien con Montevideo. Acá el ritmo de vida es otro, todo muy apurado. Mi novia vive en 18 de Julio, ¡y es una locura!

Amor. Le llegó bien temprano, a los 15 años

Conoció a Carolina durante un Telematch, la competencia en que participaban los liceos de ambos. Ella iba al liceo número 1 y él al 2. Facundo tenía 15 años y jugaba en Quinta y ella 13. “Ella me habló por el celular y quedamos en vernos en el Telematch. Hace pila que estamos juntos, pero tuvimos algunas peleas en el medio”, contó. Ella es atleta y compite en 100 metros y posta 4 X 100. Además estudia Educación Física. Están en la misma sintonía.

El estudio. “Me voy a tirar para el fútbol”, le dijo a su padre

Hizo el baby fútbol en los clubes San Carlos y Juventud. Y luego pasó a Plaza para jugar en Séptima. Subió de Quinta a Primera con sólo 16 años. Lo subieron Gabriel Añón, Washington Tais y el profesor Gracia. “Le tengo que estar muy agradecido a ellos”. Debutó un 19 de abril, diez días después de cumplir los 17 años, en la B contra Rocha. “Empatamos 1 a 1”, recordó. Por esa época dejó de estudiar. “Me voy a tirar para el fútbol”, le dijo a su padre cuando estaba en quinto. “Pero pienso dar biología e historia, que me quedaron de cuarto”.

Facundo Waller“A mi hermano le pasó lo mismo. Sufrió mucho, estuvo un mes en cama y no pudo volver”.
Facundo Waller
Recuperación. Trabajando en la isocinética junto al doctor Leonardo Salvarrey, quien lo operó. En un mes comenzará a entrenar con pelota.
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