Copa América

Volvió como todo un campeón

En 1926, en la segunda Copa organizada en Chile, festejó otra vez Uruguay.

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Uruguay 1926

Luego de levantar la quinta copa en 1924, Uruguay no pudo participar de la edición de 1925 en Argentina por problemas internos en el país. Por ese motivo, tuvo que esperar hasta 1926 para volver al ruedo.

Allí, Chile organizó por segunda vez el Campeonato Sudamericano de Selecciones, como se conocía entonces a la Copa América (antes, lo había hecho en 1920 y Uruguay fue campeón).

Esta vez, la sede elegida por los trasandinos fue Campos de Sports de Ñuñoa, un complejo deportivo ubicado al este de Santiago y que estuvo en pie entre los años 1918 y 1938. Actualmente, funciona como escenario de las competencias deportivas de los estudiantes de la Pontificia Universidad Católica de Chile.

Por primera vez, se amplió el número de participantes y se lo llevó a cinco selecciones. Bolivia se sumó a la Celeste, Argentina, Chile y Paraguay.

La delegación charrúa viajó con un plantel integrado por 18 futbolistas: siete de Nacional, cuatro de Wanderers, dos de Bella Vista, uno de Rampla Juniors, uno de Liverpool, uno de Lito, uno de Universal y uno de Capurro.

El 17 de octubre fue el partido debut ante el conjunto local. Con goles de René Borjas, Héctor Castro y Héctor Scarone, la Celeste arrancó con el pie derecho ganando por 3 a 1.

El 24 de ese mes, en decisivo encuentro ante el combinado argentino, ganó 2 a 0 y quedó mejor posicionado que nunca después de dejar por el camino al conjunto local y al rival más importante en la lucha por el título. Otra vez, Borjas y Castro marcaron los tantos de la victoria.

Para la tercera jornada, el 28, Uruguay enfrentó a lo que en principio se presumía como el rival más accesible del torneo. Y así fue. No tuvo piedad y derrotó 6 a 0 a Bolivia con cinco gritos de Scarone y otro de Ángel Romano.

De este modo, la Celeste quedó en las puertas del título. Lo peor que le podía pasar era ir a un partido desempate con Argentina, cosa que finalmente nunca ocurrió, ya que la albiceleste empató con Chile y Uruguay fue campeón antes de jugar su último encuentro.

El 1° de noviembre, con el título abajo del brazo, Uruguay destrozó a Paraguay por 6 a 1 con cuatro goles de Castro y dos de Zoilo Saldombide, cerrando así una campaña perfecta y de manera invicta, como en las cinco anteriores. (Estadísticas: Willy Viola).

Una Celeste dejó afónicos a todos los uruguayos.

El equipo base que consiguió la sexta corona estuvo conformado por Fausto Batignani en el arco; José Nasazzi y Emilio Recoba en la última línea; zona de volantes con José Leandro Andrade, Lorenzo Fernández y José Vanzzino; y Santos Urdinarán, Héctor Scarone, René Borjas, Héctor Castro y Zoilo Saldombide en ataque. La selección uruguaya finalizó el certamen con una diferencia ampliamente favorable (+15), producto de 17 goles a favor y tan solo dos en contra. Castro y Scarone fueron los máximos artilleros del equipo con seis gritos cada uno, pero quedaron segundos en la tabla a solo un tanto del chileno David Arellano.

EL DATO

Mazali mandaba adentro y afuera.

En esta edición del Campeonato Sudamericano de Selecciones, la Celeste contaba con una persona que cumplía dos roles. Es que Andrés Mazali no solo era un futbolista más dentro del plantel sino que además era el entrenador del equipo.

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