HISTORIAS

Volante traumatólogo

El fútbol era la vida de Nelson Ponzo; un día hizo click y no se arrepintió.

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Doctor. El exfutbolista, Nelson Ponzo, atendiendo en su consultorio de traumatología. Foto: Francisco Flores

Se crió en Montes, donde sus padres tenían comercio. "Iba a la escuela, almorzaba, agarraba la pelota y me iba al campito a jugar con los amigos hasta la noche. Esa fue mi infancia", rememora el exvolante Nelson Ponzo, haciendo un alto entre paciente y paciente en su consultorio de traumatólogo.

Arrancó el baby fútbol jugando en "Los Tigres". A los 13 años, comenzó a jugar con adultos en la Liga, defendiendo al "Club Atlético El Monte", uno de los dos clubes del pueblo. Y jugó en las selecciones juveniles de Canelones del Este y también en la mayor.

En 1993, con 16 años, se vino a Danubio. Arrancó en Quinta División y vivía en la casa de Álvaro Borjas, que fue quien lo trajo. Compartió generación con Javier Bordad, Martín Rivas, Marco Vanzini, Richard Núñez, el Chino Recoba y Claudio Olivera, entre otros. "El Chino siempre fue superdotado. Él, el Rusito Olivera y Richard Núñez sobreslaían, el resto acompañaba. Vanzini hizo una carrera brutal, pero técnicamente no era bueno. Tenía otras cosas que lo ayudaron. Esos otros tres, entrenaran o no, la rompían".

En Danubio hizo Quinta y Cuarta. Pero cuando llegó a la capital, arrancó con lesiones. Llegó al plantel de Primera, pero no jugó. Lo dejaron libre. Manuel Origoni lo llevó a Nacional. El técnico de Tercera era Gustavo Bueno, entrenaba allí y jugaba algún partido en Cuarta, el arquero era Munúa. Vivía en el Parque Central.

A fines de 1997, le dijeron que no iban a contar con él. Pensaban darlo a préstamo. Así pasó a Rentistas, que era dirigido por Martín Lasarte. Allí vivió su mejor momento futbolístico. "No sólo por lo deportivo, era un grupo maravilloso de personas. Estaban Ostolaza, Rebollo, Gerardo Karibito Morales, el arquero Álvaro Núñez, y Andrés Aparicio entre otros. ¡Era brutal! Estábamos poco más que descendidos, pero hicimos una buena campaña y terminamos siendo vicecampeones del Clausura. Si le ganábamos a Danubio en el último partido éramos campeones, pero perdimos y Nacional ganó en el estadio y se quedó con el título Uruguayo porque ya había ganado el Apertura", contó.

Libros.

Cuando se vino a jugar a Danubio, terminó el liceo. Hizo quinto y sexto en el nocturno. "Yo tenía un discurso que siempre repetía, quizás para convencerme yo mismo. Decía que el fútbol es una carrera supercorta, se termina a los 30 y pico. Por eso en el 97, estando en Nacional y viviendo en el Parque, arranqué con la facultad. Iba a clase de noche. No tenía una gran vocación por la medicina. Lo único que tenía claro era que lo que más me gustaba era jugar al fútbol. Lo que sí siempre me interesó fue la parte de biología, lo interesante que somos como seres. Hacía las dos cosas, pero siempre priorizaba el fútbol. El entrenamiento y el descanso. Nunca tuve problemas para hacer las dos cosas. Eso pasó más adelante, cuando llegó el momento de ir al hospital", contó sobre sus inicios en la medicina.

"Me sentí bastante valorado en el ambiente futbolístico. Los compañeros hasta sentían como una admiración a mi constancia a hacer las dos cosas. A veces le cuento a algún paciente jovencito que juega al fútbol que lo que lo va a salvar es el estudio. Los que dicen que no se puede estudiar y jugar al fútbol, están equivocados. El entrenamiento te puede llevar, si es lejos, mientras vas y venís unas cuatro horas. Tenía compañeros que se pasaban la tarde y la noche jugando al play".

Cuando ya estaba en el segundo semestre del cuarto año de medicina decidió dejar el fútbol. Rescindió con El Tanque donde jugaba. "Las lesiones siempre me persiguieron, salvo aquel año maravilloso del 98 en Rentistas. A veces me costaba tener continuidad y esa altura mi perspectiva futbolística no era mucha, entonces arranqué de lleno con la Facultad. Hice el click, sin ningún pesar. Nunca me arrepentí, creo que fue una de las mejores decisiones que tomé en mi vida. Mis prioridades cambiaron y descubrí la vocación con la traumatología. Me encanta lo que hago".

Aunque tuvo una breve experiencia como médico en el fútbol, en Tacuarembó a pedido de un amigo, no le interesa regresar. "No es que en el fútbol me hayan decepcionado, para mí el fútbol es una muestra de lo que pasa en la sociedad. Hay gente que es bien, gente que es mala y otros que son más o menos. Como en la medicina y en la traumatología. Pero no estoy arrepentido de los años que le dediqué al fútbol. ¡Lo haría de vuelta!"Historias, Nelson Ponzo, Ex jugador, Traumatólogo

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