ESPAÑA

El duelo celeste entre Giménez y Gómez terminó empate

Diego Costa y Dani Parejo pusieron los goles de la igualdad en el Wanda Metropolitano entre Atlético de Madrid y Valencia.

Maximiliano Gómez y José María Giménez en el duelo entre Atlético de Madrid y Valencia. Foto: EFE
Maximiliano Gómez y José María Giménez en el duelo entre Atlético de Madrid y Valencia. Foto: EFE

Un golazo de tiro libre de Dani Parejo en el tramo final provocó el empate 1-1 y otra frustración esta temporada del Atlético de Madrid, mejor que Valencia cuando fue en busca del partido, peor cuando replegó líneas con ventaja en el marcador y empatado cuando jugaba con diez, por la lesión en el tobillo de Joao Félix.

En un duelo donde hubo un duelo celeste entre José Marìa Giménez y Maximiliano Gómez, la victoria no fue para ninguno, aunque el sanducero se puede haber llevado una mejor sensación.

El empate multiplicó las dudas del conjunto rojiblanco, ganador sólo de uno de sus últimos seis encuentros de la Liga, mientras acumula empates casi sin pausa, y que rearma aún más al Valencia, superado en el primer tiempo, rehecho en el segundo e invicto en las cinco citas más recientes de LaLiga Santander.

Antes del 1-0 en el minuto 36, un penal transformado por Diego Costa por una mano de Denis Cheryshev que necesitó la revisión televisiva sobre el césped del propio árbitro -también el público tuvo la oportunidad de verla en los vídeo marcadores y expresar su certeza por la claridad de la acción-, el Atlético jugó para ganar en campo contrario, con muchos centros y alguna ocasión.

En el segundo tiempo el Valencia ya no era el equipo que había esperado en el primer tiempo su ocasión al contraataque, al error ajeno o a alguna individualidad, sino que había dado un paso más, el mismo quizá que había concedido el propio bloque rojiblanco.

El Valencia fue el que jugó entonces en campo contrario, el que manejó la pelota y el que insistió en ataque, también obligado por la derrota parcial, mientras la diferencia se movía en una línea tan fina como el horizontal que repelió el remate de Denis Cheryshev a pase de Maxi Gómez, más rotundo que su marcador José María Giménez.

Y, cuando el Atlético había respondido con unas líneas más altas y con un control más claro del partido, perdió a Joao Félix, dañado en su tobillo, que se fue rengueando al vestuario, tras ser atendido y sin cambios posibles, y su ventaja, con un golazo de falta de Parejo al que no llegó ni siquiera Oblak. Y gracias, porque el portero evitó luego la derrota, con otra mano prodigiosa de nuevo a Parejo.

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