HISTORIAS

Vivir en Ibiza: Vonder Putten en el paraíso

El encierro por la pandemia del coronavirus le dio mucho tiempo para reflexionar y hoy quiere regresar a Uruguay, si es a Danubio donde se crió, mejor.

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"Acá cerraron la isla y quedamos aislados, pero ver que llevaban a los muertos a las pistas de hielo fue impactante”, contó Gerardo Vonder Putten desde Ibiza.

Vive en Ibiza, un paraíso donde muchos quisieran estar. Sin embargo, la pandemia del coronavirus le pegó fuerte y la idea de volver comenzó a darle vueltas por la cabeza. La necesidad de que su hija disfrute de sus abuelos y primos, así como el sueño de volver a ponerse la camiseta de Danubio, donde se crió, crecen día a día.

Gerardo Vonder Putten se fue de Uruguay a los 19 años tras haber salido de Danubio y de un breve pasaje por Central Español. Hoy, a los 32, cree que es hora de volver. El encierro obligado por el COVID-19 le hizo reflexionar. Y se dio cuenta que quiere regresar. Al menos por seis meses o por un año. Seguramente luego vuelva a Ibiza, una isla que describe como muy tranquila, salvo en verano cuando la vida nocturna es una locura.

“Sin desmerecer a Central, fue un cambio muy grande. Estaba acostumbrado a Danubio y a estar en todas las selecciones juveniles. Al principio costó, luego uno se acostumbra”, recordó el volante ofensivo sobre uno de los momentos más complicados de su carrera.

Su primera experiencia en el exterior tampoco fue buena. Después de salir del equipo palermitano se fue a Serbia y Montenegro, donde las diferencias culturales eran demasiadas. Y él era sólo un chiquilín. “No me olvido más, la pasé muy mal. Era muy joven y aunque tenía experiencia afuera era siempre con el grupo de la selección o con Danubio. Solo era muy diferente. Lo sentí mucho. Tenía contrato por tres años y estuve solo nueve meses, porque no aguanté. Lo que más me costó fue el idioma y las costumbres. Tenía un traductor, pero solo para los entrenamientos. El resto del día se me complicaba y nadie hablaba inglés. Se cenaba a las cinco de la tarde y a las siete ya estaban todos durmiendo. Se me hizo difícil acostumbrarme”, relató.

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Celeste. Celebrando un gol con la selección. Jugó  en la Sub 15, Sub 17 y Sub 20. 

“El fútbol era bien europeo: muy físico, mucha marca, con muy pocos espacios. Y si bien yo estaba acostumbrado a Uruguay, donde el juego es aguerrido, al menos se podía jugar un poco más. De todas maneras no fue el fútbol lo que me costó, venía de jugar partidos internacionales con la selección. Lo complicado fue el resto de la vida”.

De Serbia se fue al Cobreloa de Chile, donde pudo disfrutar mucho más la experiencia de jugar en el exterior. Aunque debió acostumbrarse a la altura de Calama. “Al principio me dolía mucho la cabeza y también me tocó vivir uno de los terremotos más grandes que hubo en Chile en el 2010. Aunque en Calama la roca es más dura y no se mueve tanto como en Santiago, pero yo nunca había vivido una experiencia como esa. Además, cuando estaba allí el marido de mi hermana tuvo un accidente de trabajo y perdió la vida. Esas dos situaciones me movieron un poco, pero igual disfruté de Chile, un país sudamericano parecido a nosotros”.

Vistió 13 camisetas en el exterior. Además de Serbia y Chile, jugó en Paraguay, Colombia, Bélgica, Perú, España y Guatemala. Solo regresó a Uruguay en 2015 y estuvo entrenando unos meses en Torque cuando lo adquirió el Grupo City. Pero le surgió la posibilidad de regresar a Perú, donde ya había jugado varias temporadas y volvió a hacer las valijas.

“En los últimos años he aprovechado para conocer distintos países y distintas maneras de jugar. Me lo tomé así y la verdad, estuvo bueno”, contó.

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Vonder Putten celebra con la pelota la llegada de su hija Paz,  demoró en ser padre pero hoy está feliz. 

Esta es su segunda etapa en Ibiza. Ya había estado en 2017 cuando pudo cumplir uno de sus grandes deseos: volver a jugar con su gran amigo y compadre Enzo Scorza. “Vivimos cosas muy parecidas y somos familia prácticamente. Yo soy padrino de su hijo y él de mi hija. Cuando se dio la posibilidad de volver a jugar juntos en Ibiza, no lo dudamos. Volver a juntarnos en un equipo, en el San Rafael, fue una experiencia muy linda”.

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"Ibiza no es solo la noche y las fiestas, es también un lugar muy tranquilo para vivir", contó

El lugar les encantó y Gerardo y su esposa decidieron que lo elegirían para vivir entre todos los que habían conocido en su vida de nómades. “Ibiza nos gustó mucho. En ese momento no teníamos a la nena. Muchos tienen a Ibiza como el lugar de la noche, de las fiestas. De eso hay y mucho, pero en la temporada de verano, que es cuando la isla se llena. En el resto del año es muy tranquilo. Un lugar de mucha paz. Y a mí me gusta eso, por eso decidimos volver a instalarnos acá. Más ahora con la niña”, explicó sobre su hija Paz, de un año y nueve meses. “Me tiene loco de la vida. Muchas veces me dijeron que había cosas que no iba a entender o sentir hasta que no fuera padre. Hoy sé que es verdad. Te cambia la vida totalmente. Todo lo que hacés es para ella y me da terrible felicidad”.

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Gerardo y Vivian con la pequeña Paz de un año y nueve meses. 

PANDEMIA. Estaba jugando en el Sant Jordi de Ibiza cuando el COVID-19 paralizó todo. “Esto del coronavirus me tocó un poco el corazón. Me dieron muchas ganas de volver a Uruguay; de disfrutar, de poder entrar a una cancha con mi hija y la familia en la tribuna. Pensé mucho en todos estos meses que estuvimos encerrados. Tenía mucho tiempo y me di cuenta que quería tener a mi hija cerca de mis padres, mis hermanos, sobrinos y de la familia de mi señora también. La isla la cerraron enseguida. Quedamos aislados y no hubo muchos casos. Pero ver por televisión que llevaban a los muertos a las pistas de hielo fue impactante. Me vinieron todas esas ganas de volver. Ojalá se me pueda dar esa oportunidad. Volver es un sueño personal que tengo. Como digo siempre, si es a Danubio mejor, porque es mi casa, aunque sé que la manera en que salí del club no fue la ideal. Pero fueron cosas de juventud, decisiones que se toman cuando no se tiene experiencia”, reconoció con un dejo de arrepentimiento.

LA FRANJA. “Ahora que soy más grande me doy cuenta lo que es el ambiente de fútbol. Antes yo solo quería jugar y no pensaba en nada más. Me arrepiento de haber salido así porque Danubio es un club que me dio todo y tanto yo como mi familia somos hinchas. Fue un tema del grupo Casal con Arturo (Del Campo) y nosotros con Enzo (Scorza) quedamos en el medio. Yo debí haberme puesto firme y decir algo, dar mi opinión, pero era muy joven y no opinaba mucho. Ahora ya está, esos errores ya se pagaron y es hora de seguir adelante”, continuó explicando el volante, quien afirmó a su vez que en el club de la Curva de Maroñas, donde fue Campeón Uruguayo, vivió uno de los mejores momentos de su carrera. También en Paraguay, donde fue campeón con Guaraní. Consideró esos dos momentos como sus mejores etapas, además de sus pasajes por el fútbol peruano, donde estuvo cinco años y le fue muy bien. También sus tiempos en la selecciones uruguayas, donde defendió a la Celeste en Sub 15, Sub 17 y Sub 20, jugando torneos Sudamericanos y Mundiales.

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Danubio. Vonder Putten se lleva la pelota con la camiseta de la franja en el pecho.

“Disfruté mucho en Danubio, aunque estuve poco tiempo en Primera División, porque me fui muy rápido. Hemos hablado algunas veces con el club, pero la vuelta no se llegó a concretar. Obviamente, no pasa por lo económico. Sé que Danubio no está pasando por un buen momento. Es un sueño que tengo, pero si no es Danubio, no veo mal hablar con algún otro equipo”.

Danubio también tuvo que ver en otros aspectos de su vida. Allí conoció a su esposa Vivian. Ambos eran de Jardines del Hipódromo y ella era hincha del club. “La vi un par de veces en el estadio. Luego la vida nos cruzó y seguimos juntos. El principio fue por mensajes, no existía el Whatsapp. Y empecé mi trabajo de hormiga. Fue lento y largo el tema. Estuvo muy duro, tuve que remar bastante. Pero por suerte me la aseguré. Llevamos 13 años juntos. Ella me acompañó desde mi primera salida a Serbia. Es una compañera terrible. Esperamos bastante para ser padres porque con esta vida tan cambiante del fútbol no nos sentíamos para seguir andando de un lado al otro con un hijo. Pero llegó un momento en que decidimos no esperar más”, finalizó Vonder Putten.

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