HISTORIAS

Vito Beato, un personaje al que el ambiente le costó

El extécnico de Villa Teresa trabaja diez horas por día en su ferretería, pero no olvida que hizo historia en el club y reconoce que le gustaría volver al fútbol. 

vito Beato
Sonriente. Vito Beato, con el pelo más corto, en su ferretería de Nuevo París, donde trabaja diez horas por día desde que se alejó del fútbol. Foto: Francisco Flores

Vito Beato está alejado del fútbol desde hace tres años. Estuvo ocho al frente de Villa, Teresa, por lo que alguna vez lo llamaron “el Ferguson uruguayo”. Se hizo cargo del equipo, al que había defendido como jugador, cuando el club estaba en la Divisional C. Con Beato subieron primero a la B y luego, en el 2015, a la A.

En aquella oportunidad, el equipo dirigido por Beato venció a Boston River por penales tras haber empatado 2 a 2 y consiguió el tercer boleto para acompañar a Liverpool y a Plaza Colonia a la A. Era la primera vez que el club, fundado en 1941, lograba participar en la máxima división de Uruguay.

Dos años después se alejó del club. Fue él quien tomó la decisión de dar un paso al costado. Quizás, porque como reconoce sin problemas, es un personaje especial a quien le costó encajar en el ambiente del fútbol. “Todos los ambientes son complicados, pero el del fútbol para un entrenador es muy difícil. Es necesario procesar tres partes: la de la hinchada, la de la dirigencia y la de los jugadores. El técnico tiene que asumir todo y hacerse respetar en todo. Es muy complicado, pero hay que tratar de lograrlo. Y para hacerlo hay que crear buenos vínculos para que las cosas salgan de la mejor manera posible”, explicó en su ferretería ubicada en el barrio de Nuevo París, en Islas Canarias, la misma calle de la sede de Villa Teresa. Allí trabaja a diario desde que se alejó del fútbol.

DECEPCIÓN.“Tengo un carácter muy especial, muy derecho y eso te hace chocar mucho, aunque a la larga me terminan entendiendo. Pero hubo cosas que me decepcionaron, especialmente en Primera División, no tanto en la B. El cuidado de chacras es feo y está a la orden del día en la A. Cuidar la chacra sin saber lo que tenés adentro, es bravo. Hubo cosas que me molestaron bastante. Como mirar siempre para el costado a ver si se le puede sacar un punto a alguno, para que alguno pierda los puntos. Cosas que hoy por hoy ya no existen. Porque hoy la AUF te manda todo 48 horas antes de cada partido. Y si hacés algo sin mirar eso sos muy ignorante. Yo no soy dirigente pero tengo que saber cómo son todos los reglamentos, si no es problema mío”, contó con dolor.

Y ante la pregunta de si el ambiente de la ferretería no era complicado como el del fútbol, se rió. “Hay de todo, pero es mucho más fácil porque te tenés que hacer entender en cinco minutos”, afirmó sobre el negocio, que trabaja con su hijo Gerónimo, que también es futbolista, y dos empleados.

El BABY. “Empecé a ser técnico por pura casualidad, porque un amigo de acá del barrio me ofreció hacerme cargo de una categoría del club de baby fútbol Estrella Federal. Le dije que le iba a dar una mano pero me empecé a entusiasmar cada vez más. Eran gurises de diez y once años. Una linda edad. Las cosas nos rodaron bien y me fui entusiasmando con los triunfos cada vez más. Me habían dicho que esa categoría no le ganaba a nadie pero ya el primer año salimos campeones”, relató Vito sobre sus inicios en la dirección técnica.

Comenzó a hacer el curso que lo habilitaba a dirigir categorías juveniles y luego lo fueron a buscar para que dirigiera la selección de la Liga Paso Molino. “Y me entusiasmé más todavía, porque la cosa rodaba lindo y se me entendía lo que quería. Hasta que vino a hablarme un muchacho que cuando yo jugaba era delegado del club y me preguntó si no quería dirigir al Villa. Y arranqué. Jugué ahí y conozco a todo el mundo en el club. No era lo mismo que el baby fútbol. Pero me puse las pilas y arranqué”, explicó.

a la B

Alianza no prosperó y lo volvieron a buscar

Cuando ya dirigía a Villa Teresa en la C, comenzó a hacer el curso de entrenador porque lo necesitaba. Fue en 1999 cuando subió al equipo por primera vez a la B.
Pero no lo pudo dirigir en Segunda División porque ese año surgió la posibilidad de armar un solo equipo entre tres: Huracán del Paso de la Arena, Salus y Villa Teresa. Se llamaba Alianza e iba a ser dirigido por Diego Aguirre, pero al final la iniciativa no prosperó. No llegaron a jugar y los tres clubes tuvieron que militar en la temporada siguiente en la C.
Entonces en Villa Teresa volvieron a buscar a Beato, quien otra vez logró subir al equipo a la B. Y aunque pocos lo imaginaban también subieron a la A.

“Uno siempre busca lo mejor y el ascenso era por lo que más luchábamos. Y por suerte, tengo dos: de la C a la B y el otro de la B a la A”, añadió quien se alejó del club en el 2017. “Fue una decisión mía. Andaba mal, con unos problemas físicos y de salud. Tenía que descansar un poco porque estaba muy loco”, explicó sobre su salida de Villa Teresa.

Y reconoció que está un poco arrepentido de haber dado aquel paso al costado y que le gustaría volver a fútbol.

RESPETO. “Un poco me arrepentí sí, pero era un momento para descansar. El amor no es para siempre como se dice. Je. Necesitaba razonar sobre algunas cosas que estando metido adentro no razonaba. A Villa Teresa puedo volver cuando quiera. Me han venido a buscar pero he dicho que no por respeto a la gente que está trabajando. Tengo las cosas muy claras en ese sentido. Así como me gusta que me respeten, me gusta respetar a los demás. Pero no es fácil. A veces uno tiene un pensamiento y los demás tienen otro. O los intereses no son los mismos. Me vinieron a hablar pero no he visto el momento de volver. Soy muy especial en muchas cosas. Y hay algunas cosas que no las acepto ya de arranque”, admitió quien tuvo posibilidades de volver al fútbol y no sólo a Villa Teresa.

"Tuve varios conversaciones con algún club, pero no fueron ofertas concretas. No se si sería raro para mí dirigir a otro club que no fuera el Villa. Creo que no”, admitió el entrenador, que gusta del fútbol de posesión y del buen trato de pelota.

“Ese el fútbol que se juega o se intenta jugar actualmente en el mundo. Ampliar los campos de juego, tener buenos laterales que suban. Y tratar de buscar otro tipo de volantes, diferente a aquel que teníamos antes. Un volante más táctico, pero no es fácil”, finalizó antes de meterse de lleno otra vez en las diez horas que cumple a diario en la ferretería.

“Ahora que la gente está en la casa se puso a arreglar cosas y eso para las ferreterías es bueno. En este momento parece que está todo el mundo en eso. Estamos trabajando bien, mejor que antes del coronavirus”.

EL JUGADOR

Un lateral al que fue a buscar Tabárez

Vito Beato jugaba de lateral izquierdo en las épocas en que se calzaba los pantalones cortos. Defendió a Villa Teresa y a Salus.
“Tuve momentos muy buenos. Cuando conseguimos el ascenso con Salus a la B tuve la posibilidad de pasar a Danubio. Me fue a buscar Óscar Tabárez que era el técnico. Pero pidieron millones de dólares. Y también Juan Martín Mugica me quiso llevar a Nacional en aquel momento”, relató, y reconoció que su carrera bien pudo haber sido otra.
“Y si, como tantas otras. Hoy las cosas son diferentes, pero en aquel momento las instituciones no tenían los movimientos que tienen ahora. Y las necesidades son diferentes. Hoy te regalan por dos pesos y en aquel momento te cuidaban y no te querían dar. Momentos distintos de la vida. Pero son cosas del pasado”,

Ferreteria
Ferretería. Beato atendiendo a un cliente en su negocio.
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