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Los violetas siguen vivos en un grupo muy parejo

“Yo pensaba que Gremio se iba a despegar más en el grupo”, admitió Eduardo Acevedo, y agregó que errar el penal le endurece el cuero a Emiliano Gómez

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Eduardo Acevedo analizó el futuro del grupo A de la Libertadores. Foto: Gerardo Pérez.

Eduardo Acevedo acababa de hablar 20 minutos para una radio paraguaya. El tema era el empate a 0 que Cerro Porteño consiguió el martes ante Gremio y la paridad del grupo A de la Copa Libertadores, donde Cerro Porteño tiene 7 puntos, Gremio 5 y Defensor Sporting 4. Monagas, sin unidades, ya está afuera de la pelea. Además, como Cerro Porteño intentó llevarse al técnico violeta en dos oportunidades, su palabra siempre es importante para los guaraníes.

Acevedo aún no había podido ver el video del partido entre paraguayos y brasileños, porque estaba en el Franzini cuando el partido ya se estaba jugando en Asunción. Pero iba a provechar el día libre de ayer para hacerlo.

“Yo pensaba que Gremio se iba a despegar más en el grupo. No hay que olvidar que los tres partidos que jugó Cerro fueron de local. A nosotros lo que nos complicó fue el gol en el último minuto en Asunción contra ellos. Ahora seguimos con el mismo plan, de sacar dos resultados positivos: frente a Monagas allá y ante Cerro Porteño en casa. Nos vamos a jugar la vida con Cerro acá, aunque antes hay que ganarle a Monagas allá, que tampoco va a ser fácil y con un viaje muy complicado. Y luego planificar muy bien el último partido con Gremio de visita. Hay que tener mucho cuidado con los goles, que pueden ser clave”, le dijo Acevedo a Ovación.

El entrenador violeta sabía que el partido con Monagas no iba a resultar sencillo. Y no lo fue. “Teníamos que tomar precauciones, el hecho de que Monagas fuera un equipo despreocupado a mí me inquietaba. Si perdían la pelota, ellos no se hacían problema. Técnicamente son buenos y si los dejás crecer, con los minutos van agarrando confianza”, explicó sobre el rival venezolano al que su equipo debe volver a enfrentar el próximo miércoles en Maturín. “Además, nosotros teníamos la obligación de ganar. Y creo que tuvimos 35’ o 40’ muy buenos”, agregó el estratega.

Para la revancha con Monagas ya podrá contar con Ayrton Cougo, que el martes vio el partido desde la platea.

Los violetas, que el fin de semana ganarán los puntos sin jugar por el Apertura porque les tocaba enfrentar a El Tanque Sisley, vuelven a entrenar esta mañana, lo que repetirán mañana, pasado y el domingo, día en el que viajarán rumbo a Caracas, con escala en Buenos Aires. Debieron cambiar el viaje porque tenían todo arreglado con Copa, que ya no llega a Venezuela.

El saludo de los surgidos en Defensor: Facundo Castro y Emiliano Gómez. Foto: Gerardo Pérez
Facundo Castro y Emiliano Gómez  se saludan tras el penal que le hicieron al juvenil. Foto: Gerardo Pérez.
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"Errar ese penal le endurece el cuero"

Emiliano Gómez ingresó a los 56’ del partido frente a Monagas por la Copa. Era la segunda vez que entraba en un juego de Primera División. El debut había sido cuatro días antes, frente a Liverpool, cuando el juvenil de sólo 16 años entró a los 73’ por Rivero.

En ambos casos los partidos estaban empatados sin goles y no eran sencillos. Pero al técnico Eduardo Acevedo no le tembló el pulso para mandar a un chiquilín, que cumplirá los 17 años recién el 18 de septiembre, a la cancha.

“A mí no me pesa la edad. Y es mucha la personalidad”, explicó el entrenador, quien en octubre del año pasado ya había hecho debutar, también con 16 años, a Facundo Milán en un partido ante Plaza en Colonia y el juvenil se despachó con dos goles. “La diferencia es que Milán es más un goleador de área. Emiliano, en cambio, te arranca de atrás con la potencia que tiene. Es una fiera”, explicó Acevedo.

Gómez no pudo marcar en su debut, como hizo Milán el año pasado. Pero los 51 minutos que acumuló en Primera División (17 ante Liverpool y 34 frente a Monagas), ya alcanzaron para demostrar por qué, el primer día de la pretemporada de este año, cuando el joven delantero apareció por primera vez a entrenar con el plantel principal, Cardacio y Cabrera se acercaron a preguntarle a Acevedo de donde había sacado a ese muchacho.

Frente a Monagas le cometieron penal, fue la única forma en que pudieron detenerlo cuando se iba expreso hacia el arco venezolano.

Los encargados de rematar los penales son Cabrera y Rivero. Matías ya había tirado uno y al técnico no le gusta que se repitan los ejecutantes en un mismo partido y el argentino había salido. Lo remató Gómez, pero se lo atajó Baroja. “No me preocupa, errar ese penal le endurece el cuero. No estaba mal después del partido. Yo hable mucho con él y la columna lo arropó enseguida”.

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