INFORME

Violencia: América Latina se pregunta cómo enfrentarla

Desde Uruguay a Costa Rica, pasando por Argentina, Brasil, Venezuela, Colombia, Panamá, El Salvador, Guatemala, Paraguay, Honduras y Ecuador. Nadie se salva de la violencia.

Hincha herido

La guardia de seguridad del estadio Campeón del Siglo resultó desbordada por la violencia que jugadores de Peñarol y Palmeiras promovieron en la cancha y fanáticos propagaron en las tribunas sin una cobertura policial inmediata para sofocar un escándalo que vuelve a dejar en evidencia al fútbol latinoamericano.

La interrogante que se repite en Uruguay y otros países es la misma: ¿vale la pena prescindir de la policía o reducir su presencia en los estadios y encomendar el peso de la seguridad a grupos privados?

El gobierno uruguayo decretó en diciembre que los partidos "críticos", como los clásicos, se jueguen en el Estadio Centenario, donde los hinchas son vigilados con cámaras de reconocimiento facial para denunciarlos en caso de tener antecedentes violentos. El Ministerio del Interior se opone a la presencia de policías en las tribunas, excepto en casos especiales, y pide a los clubes que contraten empresas de seguridad privada. Aunque ninguna de estas cuenta con herramientas de disuasión, como quedó demostrado el 27 de abril en Peñarol-Palmeiras.

¿Cómo es la situación en otros países del continente?

Argentina.

Por el aumento de los hechos violentos y delictivos en el fútbol en ese país, el gobierno intensificó los controles en los ingresos a los estadios, prohibió a los menores de 16 años asistir sin un adulto y tornó obligatorio exhibir un documento de identidad.

También tomó la decisión de elaborar listas de barras bravas que tienen el ingreso prohibido por haber protagonizado disturbios o tener antecedentes penales. Además, la nueva ley de seguridad en eventos deportivos endurece los castigos cometidos en el ámbito del deporte.

Brasil.

La seguridad dentro de los estadios es responsabilidad de los organizadores del evento, quienes prefieren la presencia de vigilantes privados, lo que no termina por agradar a los aficionados que se sienten inseguros con las barras bravas. Dado que la mayoría de los estadios pertenecen a los clubes, estos tienen la posibilidad de contratar a la Policía y pagar por sus servicios para ocuparse de controlar las zonas exteriores.

La Policía Militarizada cumple un trabajo de escolta de los equipos y de las barras organizadas, y despliega hombres en las afueras de los estadios y donde suelen concentrarse los ultras.

Venezuela.

En 2016 se estableció un sistema híbrido entre efectivos públicos y privados. Por cada 5.000 entradas puestas en venta los clubes deben garantizar como mínimo 25 uniformados para mantener la vigilancia y orden público en las áreas internas del estadio.Además, por cada 500 aficionados por encima de los 5.000, otro miembro policial o de la Guardia Nacional Bolivariana (policía militarizada) debe agregarse a la plantilla. Los agentes privados, sin armas de fuego, están destinados a cuidar las tribunas y los vestuarios.

Costa Rica.

Los clubes están obligados a presentar al Ministerio de Seguridad su plan antes de cada evento masivo. Esto incluye la contratación de seguridad privada al tratarse de partidos en estadios privados, pero el Ministerio también facilita hombres de la Fuerza Pública, especialmente para partidos de alto riesgo, como clásicos o finales.

En junio de 2013 el Congreso de Costa Rica aprobó la Ley para la Prevención y Sanción de la Violencia en Eventos Deportivos, que no incluye sanciones penales, solo prohibiciones de ingreso por periodos que van de seis meses a tres años para las personas que profieren insultos racistas o participan en hechos violentos.

Colombia.

El Código de Policía que entró en vigor el 30 de enero incluyó un artículo que concede la potestad de los clubes de la organización y seguridad de los eventos, aunque se aclara que no será apartada la Policía, sino que apenas estará en menor cantidad. La Federación amenazó con suspender la Liga y la Corte Constitucional intervino el 20 de abril al dar dos años al Congreso de la República para afinar la norma.

Panamá.

La seguridad de los estadios la brindan una empresa privada y la Policía Nacional, que se establece dentro y en los alrededores de los estadios. En partidos internacionales, la seguridad depende de la Policía Nacional.El director de comunicaciones de la Policía Nacional, Didacio Carmago, dijo a Efe que "los hinchas de Centroamérica, a excepción de El Salvador, son mucho más pacíficos que los de Sudamérica".

El Salvador.

Precisamente en este país todos los actos deportivos cuentan, según su importancia, con numerosa presencia policial. Los encargados de coordinar la vigilancia interior y exterior en los escenarios son los propios clubes, que solicitan a la Policía Nacional Civil el servicio de seguridad pero también pueden apoyarse en entidades de seguridad municipal, privada o autónomas.

Guatemala.

No hay una ley de prevención de la violencia en eventos deportivos ni existen sanciones para autores de actos violentos o que atenten contra la seguridad de los asistentes. La ley de Espectáculos Públicos, la que más se puede acercar a esta materia, estipula que en estos eventos habrá "inspectores" que velen porque se cumpla la ley y, en caso de que lo consideren, serán los encargados de pedir ayuda a la Policía Nacional Civil.

No obstante, desde 2014, luego de que un menor de 17 años fuera asesinado a golpes y puñaladas, los partidos entre el Comunicaciones y el Municipal, los equipos más populares del país, solo pueden ser presenciados por la afición del local.

Paraguay.

La Policía Nacional dispone de un Departamento de Eventos Deportivos encargado de la organización previa y posterior al evento, así como durante el mismo. Según la portavoz de la Policía, la comisaría Elisa Ledesma, en los partidos de fútbol hay una división especial para eventos deportivos, con uniformes diferentes pero sin armas. En la grada hay personal antidisturbios y en casos de fuerza mayor la Policía Nacional entra al estadio, las tribunas o la cancha.

La Policía paraguaya suele hablar con las barras bravas para controlar su traslado, acceso al estadio y posterior salida.

Honduras.

La Policía Nacional ha venido incrementando su presencia en los estadios, principalmente en los clásicos. En los incidentes graves de la última década estuvieron involucrados fanáticos de Real España, Marathón, Olimpia y Motagua.

Ecuador.

Los partidos de clubes y selecciones siguen siendo controlados por la Policía aunque el principal obstáculo es determinar el número preciso de personal en cada escenario.

Por falta de uniformados no se pudo controlar una pelea entre barras bravas del Barcelona, lo que provocó la suspensión del partido con el Macará. Al día siguiente se jugó a puertas cerradas. Como consecuencia de estos actos, directivos del Barcelona prohibieron el ingreso indefinidamente a la barra "Sur Oscura".

EN COLOMBIA.

Atacan a pedradas al ómnibus que transportaba a un equipo.

El partido que debía cumplirse la semana pasada en el estadio de Carmen de Bolívar, entre Real Cartagena y Jaguares, correspondiente a la Copa Águila colombiana, fue suspendido tras el ataque a pedradas que recibió el ómnibus que trasportaba a Real Cartagena, incidente en el cual resultó herido el jugador Wilmer Palacios por el impacto de una piedra en la cabeza.

EN BRASIL.

Batalla campal entre jugadores, a la cual se sumaron los hinchas.

El partido entre Sociedade Esportiva do Gama y Brasiliense FC por el torneo estatal 2017 del Distrito Federal de Brasil, se suspendió por una salvaje pelea entre jugadores e hinchas de ambos equipos, que invadieron el campo de juego y también provocaron disturbios fuera. Hubo diez jugadores expulsados, diez heridos pero ningún aficionado fue detenido.

EN MÉXICO.

Graves choques entre dos hinchadas, pero ni uno solo fue detenido.

Días atrás, al término de la derrota por 3-0 de Veracruz ante Tigres por la liga mexicana, hubo graves enfrentamientos entre los hinchas de ambos equipos. Varios terminaron heridos, incluso un futbolista. Sin embargo, las autoridades municipales de Boca del Río, Veracruz, informaron que no hubo detenidos de ninguna de las hinchadas.

Reportar error
Enviado
Error
Reportar error
Temas relacionados